IM VETERINARIA #70

|Julio-Agosto 2026 | número 70 | 12 € | EL VETERINARIO COMO GUÍA EMOCIONAL DEL TUTOR: COMPRENDER EL VÍNCULO PARA CUIDAR MEJOR - ENTRE LA VOCACIÓN Y EL DESGASTE: SUFRIMIENTO EMOCIONAL EN LA PROFESIÓN VETERINARIA - VETERINARIOS RECLAMAN UN MARCO REGULATORIO QUE GARANTICE MEDICAMENTOS ACCESIBLES, SEGUROS Y EFICACES - LOS VETERINARIOS EN ESPAÑA AFRONTAN MÁS PRESIÓN LABORAL EN UN SECTOR EN EXPANSIÓN - LA NUTRICIÓN, ‘EL QUINTO SIGNO VITAL’ DEL ACTO CLÍNICO EN LA CONSULTA VETERINARIA PARA LOS PROFESIONALES DE LA SALUD Y EL BIENESTAR ANIMAL

3 CUANDO TODO INVITA A DESCONECTAR Los veranos tienen algo que altera nuestra manera de vivir. Por eso nos gusta evocarlos con el paso del tiempo. Cambian los horarios, los desplazamientos y las rutinas. También las de nuestros animales. Pasan más tiempo al aire libre, viajan con sus familias y están expuestos a situaciones distintas a las del resto del año. Precisamente por eso, es una época que recuerda que el bienestar no empieza cuando aparece un problema. Lo hace mucho antes. En cada decisión cotidiana. En cada gesto de prevención. La alimentación refleja bien ese cambio de paradigma que vive la medicina veterinaria. Hace tiempo que dejó de ser una simple recomendación para convertirse en una herramienta clínica. La World Small Animal Veterinary Association (WSAVA) considera la evaluación nutricional el quinto signo vital del examen físico y recomienda incorporarla de forma sistemática en todas las consultas. No hablamos únicamente de elegir un alimento, sino de adaptar la nutrición a las necesidades de cada paciente para prevenir enfermedades y mejorar los tratamientos. Ese mismo enfoque recorre buena parte de los contenidos de este número de nuestra revista. La pediatría veterinaria demuestra que las decisiones tomadas durante las primeras semanas de vida condicionan la salud del animal adulto. Es evidente que la prevención es la mejor inversión en bienestar. La misma evolución puede verse en otras especialidades. El diagnóstico por imagen ha multiplicado su capacidad gracias a la ecografía, la tomografía computarizada y la resonancia magnética, mientras la inteligencia artificial empieza a incorporarse como apoyo al criterio clínico. La traumatología avanza con procedimientos menos invasivos y terapias celulares. Incluso en animales exóticos, donde muchas enfermedades tienen su origen en un manejo inadecuado, el mejor tratamiento es un buen asesoramiento desde el primer día. Ese es, probablemente, el rasgo que mejor define a la veterinaria actual. Una profesión que incorpora tecnología, investigación y especialización sin renunciar a lo que siempre la ha hecho imprescindible: anticiparse. Y ojalá ese mensaje sirva para quienes hacen posible todo lo anterior. Después de un curso intenso, llega el momento de desconectar, descansar y recuperar energía. El próximo, sin duda, traerá nuevos retos. Para afrontarlos con la misma vocación de siempre, a veces lo más importante es permitirse parar. Les animamos a disfrutar de sus vacaciones al máximo, sin dejar, eso sí, de cuidar. Xavi Salada Director Dr. Fernando Vásquez Fernández, director del Hospital Clínico Veterinario de la Universidad Alfonso X el Sabio (UAX); Laia Soldevila, Senior Consultant, Laise Animal Health Consulting; Inés Serra y Deborah Blasco, psicólogas de duelo animal y formadoras en duelo, autocuidado y bienestar en Raíces Eternas; Xavier Molins, presidente de Access VetMed; Álvaro Mateos Amann, presidente del Ilustre Colegio Oficial de Veterinarios de Bizkaia; Leyre Ayesa Sagüés, presidenta del Colegio Oficial de Veterinarios de Navarra (COVETNA); Aitor Eguren, veterinario clínico generalista, socio de la clínica veterinaria Zaindu Albaitaritza en Elorrio (Bizkaia); Patricia Martínez Goikoetxea, veterinaria en Algorta Centro Veterinario; San Martín, veterinario de la Clínica Veterinaria Castaños UNAVETS y director del centro situado en Portugalete; María Oficialdegui, directora de Nutrición, Calidad, Bioseguridad, Bienestar e I+D de la Granja Los Alecos; Ana Prats Sanz, directora de Rocaberti Clínica Veterinaria, veterinaria clínica y especializada en medicina felina, reproducción y pediatría; Fernando Mir Prieto, especialista europeo en reproducción y presidente del Grupo de Especialidad de Reproducción y Pediatría de Animales de Compañía (GERPAC) de AVEPA; Daniel Adeva, codirector y especialista en traumatología y rehabilitación en Clínica Veterinaria Óvalo; Pedro Vicente, veterinario especializado en traumatología y ortopedia en Clínica Veterinaria Tres Valles; Josep María Castelar, director de Diagnovet; Judit Verdés Martínez, veterinaria diplomada por el Colegio Europeo de Diagnóstico por Imagen Veterinario (ECVDI); Emanuela Renga, directora de la clínica Emavetexotic; Adrián Contreras Troté, director de Vetcon Exóticos; y Elisenda Saperas, veterinaria y responsable de Comunicación en Purina España. Nº70 JULIO-AGOSTO 2026 HAN COLABORADO EN ESTE NÚMERO PARA LOS PROFESIONALES DE LA SALUD Y EL BIENESTAR ANIMAL IM Veterinaria nº 70 · 2026 www.imveterinaria.es Director: Xavi Salada xavi@publimasdigital.com Redactora Jefe: Antònia Pozo antonia@publimasdigital.com Redacción: Antònia Pozo, Laura Peidró, Sara Gómez, Pol Torres, María Robert, Marta Burgués, Luis Marchal y Susana Perales Redacción online: María Luz Domínguez marialuzdominguez@publimasdigital.com Diseño y maquetación: Ana Lorenzo y Oriol Roig Publicidad Barcelona: Roger Paytuví roger@publimasdigital.com Móvil: 608 748 061 Publicidad Madrid: Luis Pereira López luis@publimasdigital.com Móvil: 609 303 392 José Luis Martín joseluis@publimasdigital.com Móvil: 617 106 733 Dep. Legal: B 10289-2016 ISSN 2938-9135 Imprime: Rotimpres Periodicidad bimestral Número 70 Año 2026 PUBLIMAS DIGITAL, S.L.U. C/ Pallars, 84-88 3º5ª 08018 Barcelona Tel. 93 368 38 00 www.publimasdigital.com Editor: Xavi Salada xavi@publimasdigital.com Gerente: Josep Martí josepm@publimasdigital.com Coordinadora de medios: Antònia Pozo antonia@publimasdigital.com Diseño y Producción: Ana Lorenzo ana@publimasdigital.com Imágenes de recurso: 123RF, ChatGPT, Nano Banana Suscripciones: Pilar Barbero pili@publimasdigital.com Director Comercial Madrid: Luis Pereira López luis@publimasdigital.com C/ Rafael Fernández Hijicos, 12, 6º A 28038 Madrid Tel. 91 380 00 67 móvil 609 303 392 VISITA NUESTRA WEB

4 SUMARIO CONVERSANDO CON… 6 | Fernando Vásquez: “En 20 años hemos construido un hospital que atiende animales, genera conocimiento y forma profesionales” EL EXPERTO 10 | El veterinario como guía emocional del tutor: comprender el vínculo para cuidar mejor 14 | La generación del bienestar ANÁLISIS 18 | Entre la vocación y el desgaste: sufrimiento emocional en la profesión veterinaria 22 | De la web a la clínica: retos y oportunidades de la IA aplicada a las veterinarias ECONOMÍA DE LA VETERINARIA 28 | Veterinarios europeos reclaman un marco regulatorio que garantice la disponibilidad de medicamentos accesibles, seguros y eficaces 32 | Los veterinarios en España afrontan más presión laboral en un sector en expansión COMUNIDAD 36 | Más veterinarios, los mismos retos: Aragón, La Rioja, Navarra y País Vasco siguen creciendo entre reivindicaciones y retos estructurales 42 | Álvaro Mateos Amann: “La veterinaria del siglo XXI no es la misma que la de 1900, pero el espíritu de servicio sí lo es” 46 | Leyre Ayesa: “La veterinaria es una de las titulaciones superiores más maltratadas” 48 | A pie de calle PEDIATRÍA 52 | Ana Prats: “Un buen inicio de vida reduce el riesgo de problemas de comportamiento en la edad adulta” 10 18 22

5 54 | Fernando Mir: “Todos los veterinarios atendemos cachorros, por lo que debemos dedicar una parte de nuestra formación a la disciplina pediátrica” TRAUMATOLOGÍA 56 | Daniel Adeva: “Una de las principales líneas de estudio se centra en las terapias celulares con grupos de trabajo multidisciplinares” 60 | Pedro Vicente: “El gran caballo de batalla sigue siendo el tratamiento de la artrosis y de la sarcopenia avanzada” DIAGNÓSTICO POR IMAGEN 62 | Josep María Castelar: “El diagnóstico por imagen veterinario ha experimentado una evolución extraordinaria gracias a la innovación tecnológica” 64 | Judit Verdés: “España cuenta con especialistas diplomados altamente cualificados y accesibles gracias al teleradiodiagnóstico” ANIMALES EXÓTICOS 66 | Emanuela Renga: “Las enfermedades más comunes en animales exóticos se deben a un manejo incorrecto” 68 | Adrián Contreras: “Aunque existen enfermedades muy típicas de cada especie, la medicina de animales exóticos sigue siendo un reto constante” NUTRICIÓN 70 | La nutrición, ‘el quinto signo vital’ del acto clínico en la consulta veterinaria MENUDAS MASCOTAS 76 | Elisenda Saperas: “Los perros de asistencia son un ejemplo del impacto positivo que los animales pueden tener en la vida de las personas” 82 | ESCAPARATE 76 70 32

6 CONVERSANDO CON… “En 20 años hemos construido un hospital que atiende animales, genera conocimiento y forma profesionales” EL HOSPITAL CLÍNICO VETERINARIO DE LA UNIVERSIDAD ALFONSO X EL SABIO (UAX) CELEBRA SU 20º ANIVERSARIO CON MÁS DE 150.000 ANIMALES ATENDIDOS Y CERCA DE 7.600 ESTUDIANTES FORMADOS. EL CENTRO HA DESARROLLADO UN MODELO QUE INTEGRA ASISTENCIA CLÍNICA, DOCENCIA E INVESTIGACIÓN, CON LA INNOVACIÓN Y LA ESPECIALIZACIÓN COMO EJES DE SU DESARROLLO. El Hospital Clínico Veterinario de la Universidad Alfonso X el Sabio (UAX) cumple dos décadas como uno de los pilares de la formación veterinaria de la institución y un centro de referencia tanto por su actividad asistencial como por su apuesta por la investigación. A lo largo de estos 20 años, el hospital ha evolucionado hasta consolidar un modelo en el que la práctica clínica, la docencia y la generación de conocimiento conviven de manera integrada, permitiendo que la experiencia adquirida en cada caso clínico revierta directamente en la formación de los futuros veterinarios. Para el director del centro, el Dr. Fernando Vásquez Fernández, este ha sido precisamente el principal logro alcanzado durante estas dos décadas. Según explica, “el principal hito ha sido consolidar durante 20 años un modelo universitario que integra de forma real la asistencia clínica, la docencia y la investigación”. Las cifras reflejan el crecimiento del hospital desde su creación. En este tiempo se han atendido más de 150.000 animales, se han formado cerca de 7.600 estudiantes y actualmente se realizan alrededor de 15.000 procedimientos clínicos al año. A ello se suman hitos estratégicos como la obtención de la acreditación euro-

7 pea EAEVE –de la Asociación Europea de Establecimientos para la Enseñanza Veterinaria–, la creación del Centro de Simulación Veterinaria y el desarrollo de un equipo formado por más de 80 veterinarios especializados. Todo ello ha permitido que el Hospital Clínico Veterinario de la UAX se haya posicionado como un referente dentro de la medicina veterinaria universitaria en España y Europa. Un hospital integrado en la facultad Uno de los rasgos que definen el modelo del hospital es que la actividad asistencial forma parte de la propia estructura académica. El Dr. Vásquez Fernández asegura que “el hospital no es un centro externo o asociado a la universidad, sino una extensión natural de la Facultad de Veterinaria y una parte esencial del proceso formativo”. Este planteamiento permite que los estudiantes se incorporen de forma progresiva a la actividad clínica real desde etapas tempranas de su formación. Bajo la supervisión constante de veterinarios especializados, participan en consultas, procedimientos diagnósticos, cirugías y hospitalización, familiarizándose con situaciones clínicas de distinta complejidad antes incluso de finalizar sus estudios. El director considera que este contacto continuo con pacientes reales supone una ventaja diferencial respecto a otros modelos formativos, ya que favorece una transición mucho más natural hacia el ejercicio profesional. La práctica clínica como herramienta de aprendizaje La experiencia clínica permite complementar la formación teórica mediante la observación directa de patologías, la participación en el proceso diagnóstico y el seguimiento de la evolución de los tratamientos. “La actividad asistencial convierte cada caso clínico en una oportunidad de aprendizaje”, afirma el profesional, quien destaca que el volumen de pacientes y la diversidad de casos permiten que los estudiantes desarrollen progresivamente criterio clínico, capacidad de decisión y habilidades profesionales difíciles de adquirir únicamente en el aula. El contacto diario con casos complejos, siempre bajo supervisión, favorece además la adquisición de competencias técnicas y humanas imprescindibles para el ejercicio de la profesión, como el trabajo en equipo, la comunicación con los propietarios o la toma de decisiones clínicas. Ventajas de la especialización La creciente complejidad de la medicina veterinaria hace imprescindible la colaboración entre distintas disciplinas. En este sentido, el hospital cuenta con especialistas en medicina interna, neurología, oncología, cirugía, oftalmología, dermatología, odontología, reproducción, rehabilitación y fisioterapia, además de profesionales dedicados a animales exóticos, grandes animales y especies de producción. El enfoque multidisciplinar proporciona una atención integral adaptada a cada paciente y afrontar casos de elevada complejidad mediante la colaboración entre diferentes servicios. Como resume el director, “la especialización permite abordar cada caso desde una perspectiva más precisa, coordinada e integral”, mejorando tanto la capacidad diagnóstica como las opciones terapéuticas disponibles. Promoviendo la investigación “El hospital genera un volumen de información clínica de gran valor para desarrollar investigación aplicada y trasladar sus resultados a la práctica asistencial”, indica el experto. Los datos obtenidos a partir de miles de pacientes permiten estudiar enfermedades, evaluar nuevas estrategias terapéuticas y trasladar rápidamente los resultados a la práctica clínica. Entre las iniciativas más destacadas, figura el proyecto desarrollado junto a la Coordinadora para el Estudio de los Mamíferos Marinos (CEMMA) para investigar los mecanismos del envejecimiento cerebral en cetáceos y su posible relación con enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer. Este tipo de proyectos “refleja también la aportación de la veterinaria al enfoque ‘One Health’ y al conocimiento de la salud en un sentido amplio”. “EL PRINCIPAL HITO HA SIDO CONSOLIDAR DURANTE 20 AÑOS UN MODELO UNIVERSITARIO QUE INTEGRA DE FORMA REAL LA ASISTENCIA CLÍNICA, LA DOCENCIA Y LA INVESTIGACIÓN”

8 Herramientas para una nueva medicina veterinaria La incorporación de nuevas tecnologías ha sido otro de los motores de crecimiento del hospital durante estos 20 años. Equipos de diagnóstico por imagen, herramientas digitales, sistemas de monitorización avanzada y recursos de simulación clínica forman parte del trabajo cotidiano tanto en la asistencia como en la docencia. Para el doctor, “la innovación tecnológica es fundamental para mejorar tanto la precisión diagnóstica como la calidad de los tratamientos y de la formación”. Mirando hacia el futuro, el hospital prevé intensificar el desarrollo de ámbitos como la inteligencia artificial (IA) aplicada al diagnóstico, el análisis de datos clínicos, la telemedicina y la simulación avanzada. Sin embargo, insiste en que estas herramientas deberán utilizarse siempre como complemento de la experiencia profesional. En sus palabras, “la tecnología es una herramienta al servicio del criterio profesional y del bienestar animal”. En esta línea, desde el hospital consideran que la IA, la telemedicina y la simulación avanzada marcarán buena parte de la evolución de la medicina veterinaria durante la próxima década. De esta forma, la IA facilitará el análisis de pruebas diagnósticas y el apoyo a la toma de decisiones; la telemedicina permitirá mejorar el seguimiento de determinados pacientes, mientras que la simulación ofrecerá nuevos escenarios para entrenar procedimientos clínicos y situaciones complejas sin riesgo para los animales. No obstante, el Dr. Vásquez Fernández recuerda que “el reto será integrarlas de forma responsable, garantizando que complementen el conocimiento y la experiencia del veterinario sin sustituir su criterio clínico”. Preparar a los veterinarios del futuro La profesión veterinaria afronta importantes transformaciones derivadas de la digitalización, la especialización creciente, la evolución tecnológica y las nuevas demandas sociales. Ante este escenario, el Hospital Clínico Veterinario de la UAX trabaja para adaptar continuamente su modelo docente, reforzando la formación práctica, impulsando la colaboración con hospitales, empresas y organizaciones del sector e incorporando competencias digitales que serán cada vez más necesarias en el ejercicio profesional. Tal y como subraya el director, “trabajamos para que los futuros veterinarios desarrollen competencias clínicas, digitales y humanas que les permitan adaptarse a un entorno profesional cada vez más exigente, en el que puedan intervenir en las mejoras de condiciones laborales y de calidad”. Un éxito construido en equipo “La evolución de la medicina veterinaria nos llevará hacia una atención más personalizada, preventiva y apoyada en datos, con una mayor colaboración entre especialidades y con otras disciplinas sanitarias”, reflexiona el profesional. En este contexto, el Hospital Clínico Veterinario de la UAX aspira a seguir siendo un referente tanto para la facultad como para la profesión veterinaria y la sociedad. Por lo tanto, el director hace hincapié en que “nuestro propósito será seguir creciendo sin perder la esencia del hospital, basada en un equipo sólido, una asistencia clínica excelente y el compromiso permanente con la formación de nuevas generaciones de veterinarios”. Al hacer balance de estos 20 años, insiste en que el crecimiento del hospital no puede entenderse sin el compromiso de todas las personas que han formado parte del proyecto. Veterinarios, profesores, investigadores, estudiantes y personal de apoyo han contribuido a crear un modelo que combina asistencia, “EL HOSPITAL GENERA UN VOLUMEN DE INFORMACIÓN CLÍNICA DE GRAN VALOR PARA DESARROLLAR INVESTIGACIÓN APLICADA Y TRASLADAR SUS RESULTADOS A LA PRÁCTICA ASISTENCIAL” formación e investigación con un mismo objetivo: mejorar la salud y el bienestar animal. Por último, el Dr. Fernando Vásquez Fernández cita al empresario estadounidense Ray Kroc para referirse a la filosofía de trabajo colaborativo que guiará el desarrollo del hospital durante las próximas décadas: “Ninguno de nosotros es tan bueno como todos nosotros juntos”. Estrategia 2030: crecer manteniendo la esencia La Estrategia 2030 del Hospital Clínico Veterinario de la UAX plantea una evolución del modelo ya consolidado. Entre sus objetivos, destacan incrementar la exposición temprana de los estudiantes a la práctica clínica, desarrollar itinerarios de especialización más precoces, reforzar la digitalización y la simulación clínica, potenciar la telemedicina y ampliar el uso de datos en la toma de decisiones. Asimismo, el hospital quiere seguir avanzando en su proyección internacional mediante la atracción de estudiantes, clínicos visitantes e investigadores especializados. A pesar de este crecimiento, el centro mantiene como prioridad preservar su identidad. El director señala que el objetivo seguirá siendo “ofrecer una atención de calidad y formar veterinarios preparados para incorporarse con garantías al mercado laboral”.

Probiótico clínicamente probado** que ayuda a los perros a mantener un comportamiento tranquilo y proporciona resiliencia frente a factores estresantes. * Primer y único probiótico autorizado en la UE para ayudar a los perros a mantener un comportamiento tranquilo y proporcionar resiliencia frente a factores estresantes. ** McGowan RTS, Barnett HR, Czarnecku-Maulden G, et al. Proc Am Coll Vet Behav Symp. 2018. LA CALMA EMPIEZA DESDE DENTRO ®

10 EL EXPERTO El veterinario como guía emocional del tutor: comprender el vínculo para cuidar mejor ES IMPORTANTE QUE LOS VETERINARIOS Y TODOS LOS PROFESIONALES DEL SECTOR ENTENDAMOS CÓMO INFLUYE LA PROFUNDA CONEXIÓN ENTRE LAS PERSONAS Y SUS MASCOTAS EN LA EXPERIENCIA CLÍNICA PARA OFRECER UNA ATENCIÓN VERDADERAMENTE CENTRADA EN EL PACIENTE Y SU FAMILIA. Por: LAIA SOLDEVILA, SENIOR CONSULTANT, LAISE ANIMAL HEALTH CONSULTING www.laiseconsulting.com ESTRATEGIA, MARKETING Y COMUNICACIÓN

11 La medicina veterinaria ha evolucionado enormemente en las últimas décadas. Hoy contamos con más conocimiento, mejores herramientas diagnósticas y tratamientos cada vez más avanzados. Sin embargo, mientras la medicina veterinaria avanzaba, también lo hacía la sociedad y, con ella, la manera en la que las personas se relacionan con sus animales. Para muchos tutores, el perro o el gato ya no es solo un animal de compañía, sino un miembro más de la familia. Forma parte de las rutinas, las decisiones del hogar y, sobre todo, de la vida emocional de las personas. Por eso, cuando entra en la clínica veterinaria, no entra únicamente un paciente. Entra también una persona preocupada por su bienestar y, entre ambos, un vínculo que condicionará buena parte de lo que ocurra durante la consulta. Esta idea conecta con algunas reflexiones que hemos compartido en artículos anteriores. Al hablar de la clínica como tercer hogar, señalábamos que la clínica no solo es un lugar donde “se diagnostica y se trata, sino donde se acompaña, se traduce, se contiene y, en ocasiones, se sostiene emocionalmente”1. También hemos reflexionado sobre la necesidad de cocrear con el tutor, integrando sus valores y realidad cotidiana en las decisiones clínicas, y sobre la importancia de recuperar una comunicación más pausada y consciente2. Todas estas reflexiones comparten, en realidad, un mismo punto de partida: el vínculo. Cuando el animal se convierte en una figura de apego La transformación de la relación humano-animal es uno de los cambios sociales más relevantes para comprender la evolución reciente del sector veterinario. Para muchas personas, un perro o un gato representa compañía, estabilidad, rutina, seguridad y afecto. Pero la relación puede ir incluso más allá: el animal puede convertirse en una verdadera figura de apego. Y aquí es donde la neurociencia empieza a aportar algunas respuestas interesantes. El apego es uno de los mecanismos fundamentales de la vida humana. Nuestro cerebro está preparado para establecer vínculos con aquellas figuras que nos proporcionan seguridad, protección y regulación emocional. Aunque tradicionalmente estos mecanismos se han estudiado en las relaciones entre personas, diferentes investigaciones sugieren que algunos de los procesos neurobiológicos implicados en el vínculo humano-animal pueden compartir características con otras relaciones afectivas. Uno de los elementos más conocidos es la oxitocina, implicada en procesos relacionados con el vínculo social, la confianza y determinadas conductas de cuidado. Algunos estudios han observado que interacciones positivas entre personas y perros, como el contacto físico o la mirada mutua, pueden asociarse a cambios en los niveles de oxitocina. Pero sería simplista reducir el vínculo humano-animal únicamente a una hormona. En realidad, se construye a través de experiencias compartidas, aprendizaje, rutinas, expectativas y emociones. El animal se integra progresivamente en la arquitectura emocional de la persona y, con el tiempo, ocupa un espacio propio. Por eso, cuando ese animal enferma, el tutor no recibe únicamente un diagnóstico veterinario. Percibe una amenaza sobre uno de sus vínculos más importantes. El cerebro emocional también entra en la consulta Cuando un tutor entra preocupado en la consulta, no recibe la información de una manera emocionalmente neutra. Ante un posible diagnósCOMUNICAR MEJOR NO SIGNIFICA ÚNICAMENTE EXPLICAR CORRECTAMENTE LA INFORMACIÓN CLÍNICA; SIGNIFICA COMPRENDER DESDE QUÉ ESTADO EMOCIONAL SE RECIBE

12 tico grave o una decisión difícil, puede continuar escuchando y haciendo preguntas, pero su capacidad para procesar y recordar toda la información puede verse reducida. Una persona preocupada no escucha igual que una persona tranquila. Una persona que siente miedo o culpa tampoco interpreta igual las palabras del profesional. El veterinario conoce los protocolos, las opciones terapéuticas y probablemente ha vivido situaciones similares muchas veces. Para él, puede ser el cuarto caso complejo del día. Para el tutor, en cambio, puede ser uno de los momentos más difíciles del año. No están viviendo emocionalmente la misma consulta. Por eso comunicar mejor no significa únicamente explicar correctamente la información clínica. Significa comprender desde qué estado emocional se recibe. Como indicábamos al hablar de la consulta slow, no se trata necesariamente de realizar consultas más largas, sino “más habitadas, más intencionales y, sobre todo, más comprensibles para quienes están al otro lado de la mesa”2. El veterinario como ‘traductor’ entre ciencia y emoción Las emociones también forman parte del proceso de decidir. Cuando un veterinario presenta diferentes opciones diagnósticas o terapéuticas, en la decisión del tutor intervienen el miedo, la culpa, las experiencias anteriores, la confianza en el profesional, la situación económica y, sobre todo, el vínculo con el animal. Aquí cobra especial sentido la cocreación. Como destacábamos en un artículo anterior, “la cocreación se materializa cuando el plan clínico deja de ser una propuesta cerrada y se convierte en un proceso compartido”3. Cocrear no significa perder autoridad clínica, sino integrar la realidad emocional y práctica del tutor para construir un plan que pueda llevarse a cabo en la vida real. LA CONFIANZA SE CONSTRUYE A TRAVÉS DE LA COHERENCIA, LA ESCUCHA, LA CLARIDAD Y LOS PEQUEÑOS DETALLES Elaboración: NotebookLM

13 En este contexto, el veterinario se convierte en una especie de traductor entre ciencia y emoción. Traduce datos clínicos en significado, probabilidades en escenarios posibles e incertidumbre en caminos de actuación. Pero también puede aprender a interpretar aquello que no siempre se expresa directamente. Cuando un tutor pregunta ‘¿es grave?’, quizás en realidad esté preguntando ‘¿voy a perderlo?’. Cuando dice ‘¿he hecho algo mal?’, puede estar expresando culpa. Y cuando pregunta ‘¿qué harías tú?’, quizás esté diciendo ‘tengo miedo de equivocarme’. Escuchar únicamente la pregunta literal puede conducir a respuestas técnicamente correctas, pero emocionalmente insuficientes. Esto no significa que el veterinario deba convertirse en psicólogo. Reconocer las emociones del tutor no implica tratarlas clínicamente, sino comprender que existen y que influyen directamente en la relación terapéutica. La clave probablemente no está en sentir más, sino en comprender mejor. Confianza y pequeños detalles La confianza constituye uno de los pilares fundamentales de la relación entre la clínica y el tutor. Cuando una persona entra en una consulta se encuentra en una situación de vulnerabilidad: no domina el conocimiento técnico, no sabe qué ocurrirá y, en muchas ocasiones, tiene miedo de equivocarse. Pero la confianza no aparece automáticamente porque el profesional tenga experiencia. Se construye a través de la coherencia, la escucha, la claridad y los pequeños detalles. Recordar el nombre del animal, mirar al tutor mientras habla, explicar por qué se recomienda una prueba, validar una preocupación o comprobar que el plan se ha entendido son gestos aparentemente pequeños que construyen seguridad. Como explicábamos en el artículo sobre la clínica como tercer hogar, “la pertenencia no se construye a partir de grandes decisiones estratégicas visibles, sino desde una acumulación silenciosa de micro detalles”1. También el lenguaje importa. No es lo mismo preguntar ‘¿por qué no vino antes?’ que decir ‘¿cuándo empezó a notar que algo había cambiado?’. La información clínica puede ser similar, pero la experiencia emocional es completamente diferente. Hacia una medicina veterinaria más consciente del vínculo La capacidad de gestionar la dimensión emocional de la consulta no depende exclusivamente de tener ‘don de gentes’. La escucha activa, las preguntas abiertas, la comunicación de malas noticias, la toma de decisiones compartida y el establecimiento de límites son habilidades que pueden aprenderse y entrenarse. Durante mucho tiempo, la excelencia veterinaria se ha asociado principalmente al conocimiento técnico. Y, por supuesto, sin conocimiento no existe medicina veterinaria. Pero la realidad clínica demuestra que saber qué hacer no siempre es suficiente. También hay que conseguir que la persona que convive con el animal pueda comprenderlo, aceptarlo y llevarlo a la práctica. Quizás la veterinaria del futuro necesitará integrar ambos tipos de excelencia: la científica y la relacional. La ciencia seguirá avanzando. Llegarán nuevas tecnologías, herramientas diagnósticas y tratamientos. La inteligencia artificial y la digitalización transformarán muchos procesos. Pero, paradójicamente, cuanto más tecnológica sea la veterinaria, más relevante puede resultar aquello que la tecnología difícilmente puede sustituir: la capacidad de comprender, interpretar, acompañar y generar confianza. El veterinario no necesita convertirse en psicólogo, resolver todas las emociones ni asumir cargas que no le corresponden. Pero sí puede convertirse en una guía: un profesional capaz de aportar claridad cuando existe incertidumbre, calma cuando aparece el miedo y orientación cuando resulta difícil decidir. Porque quizás cuidar mejor a los animales también pasa por comprender mejor a las personas que los quieren. Y tu clínica, ¿está preparada para cuidar también el vínculo? Referencias 1. Soldevila, L. La clínica como tercer hogar: micro detalles que crean sentimiento de pertenencia. IM Veterinaria. https:// www.imveterinaria.es/revista/68/10/ 2. Soldevila, L. Clínica slow: cuando la comunicación pausada también cura / La revolución slow en la consulta veterinaria. IM Veterinaria. https://www.imveterinaria.es/revista/67/6/ 3. Soldevila, L. Cocrear con el tutor: integrar valores, emoción y realidad en la clínica veterinaria contemporánea. IM Veterinaria. https://www.imveterinaria. es/revista/69/14/

14 EL EXPERTO La generación del bienestar LA SALUD MENTAL HA DEJADO DE SER UNA CUESTIÓN SECUNDARIA PARA CONVERTIRSE EN UNO DE LOS GRANDES RETOS DEL SECTOR VETERINARIO. EN UN CONTEXTO MARCADO POR LA INCORPORACIÓN DE NUEVAS GENERACIONES CON UNA FORMA DIFERENTE DE ENTENDER EL TRABAJO Y EL BIENESTAR, CLÍNICAS Y PROFESIONALES AFRONTAN EL DESAFÍO DE COMPATIBILIZAR LA EXCELENCIA ASISTENCIAL CON MODELOS DE GESTIÓN MÁS SOSTENIBLES Y CENTRADOS EN LAS PERSONAS. Por: INÉS SERRA Y DEBORAH BLASCO. PSICÓLOGAS DE DUELO ANIMAL Y FORMADORAS EN DUELO, AUTOCUIDADO Y BIENESTAR. RAÍCES ETERNAS www.raiceseternas.es PROFESIÓN

15 El sector veterinario atraviesa una encrucijada histórica. Mientras la medicina animal avanza hacia una excelencia técnica sin precedentes, la salud mental de quienes la ejercen se ha mantenido durante décadas en una zona de sombra. La llegada al mercado laboral de las nuevas generaciones, más conscientes y resilientes en su vulnerabilidad, no es una amenaza para la productividad, sino la oportunidad definitiva para profesionalizar el bienestar. En este artículo exploramos cómo la convivencia generacional y la integración de políticas de cuidado son, hoy, una vía necesaria para garantizar la sostenibilidad emocional y la fidelización del talento en clínicas y profesiones veterinarias de producción. Modelo tradicional vs. actual Históricamente, la profesión veterinaria ha estado cimentada sobre pilares como el estoicismo, la vocación de servicio absoluto y la resiliencia silenciosa. Como sucede en otras profesiones de servicio a la vida, se ha normalizado el ‘sufrimiento profesional’ y la ‘entrega total’ a pesar de la escasez de recursos y el reto que supone mantener un equilibrio sano. A esto le sumamos la creciente presión de los propietarios porque sean todopoderosos, respondan a sus demandas y prioricen a sus animales sobre el resto de factores que deben considerar. La literatura científica y los datos sobre bienestar animal nos muestran una realidad incómoda: el sector veterinario presenta tasas de burnout, fatiga por compasión y tendencias suicidas significativamente superiores a la media de la población general. Hasta hace muy poco, el bienestar era una responsabilidad individual: si un profesional colapsaba, se le instaba a ‘hacerse más fuerte’. Sin embargo, el paradigma está cambiando. La salud mental ha dejado de ser un asunto privado para convertirse en un riesgo laboral que afecta a la seguridad del paciente (los animales) y a la calidad asistencial. Entre todo este ruido, la gestión de las clínicas y los profesionales veterinarios están dando la bienvenida a nuevas oleadas de generaciones que aportan un sistema operativo distinto. ¿Beneficia esto a la salud mental del sector? El perfil psicosocial de la nueva generación Las nuevas generaciones (generación Z o centennials y generación Alfa) llegan poniendo, de entrada, límites y nuevos conceptos sobre la mesa de cualquier profesión. Y esto se debe a las estrategias adaptativas que han adoptado tras observar las consecuencias de trabajar duro en generaciones anteriores: problemas de salud, despidos masivos, infelicidad… Mientras las generaciones anteriores veían la especialización como una escalera: estudiar años, ascender en un solo empleador y jubilarse allí; la Gen Z ve el mercado como un ecosistema volátil. Tienen miedo a la hiperespecialización temprana porque temen que, si el mercado cambia o la tecnología (IA, por ejemplo) automatiza esa rama, se queden obsoletos. También se observa en ellos un cierto ‘desapego al trabajo’, lo que no deja de ser una respuesta de preservación para protegerse de impactos emocionales relacionados con su profesión. Así pues, el perfil psicosocial de estas nuevas generaciones se caracteriza por una mayor alfabetización emocional: identifican mejor sus límites, comprenden la importancia del autocuidado (han normalizado ir a terapia y hablar de ansiedad), no ven la salud mental como una debilidad

16 y se protegerán de la ‘hiper-implicación’. En consecuencia, buscan entornos profesionales donde se fomente la seguridad psicológica, donde el error se gestione desde el aprendizaje (no desde la culpa punitiva) y donde el liderazgo se ejerza desde la empatía y no desde la jerarquía autoritaria. Convivencia intergeneracional La convivencia entre las generaciones ‘del sacrificio’ y las generaciones ‘del bienestar’puede crear una tensión natural en muchos centros de trabajo. Por un lado, tenemos a profesionales veteranos que sienten que los nuevos integrantes ‘tienen la piel fina’. Por otro lado, los jóvenes se sienten incomprendidos o explotados en entornos que perpetúan el desgaste productivo. Esta brecha es el principal desafío de la gestión de personas en el sector. ¿Y cómo abordarlo desde la profesión veterinaria? Quizás la integración consciente de ambas visiones sea la clave, ya que permite reconocer la experiencia técnica, la capacidad de resolución de crisis (más presentes en generaciones anteriores) y la capacidad de gestión emocional y cultura de autocuidado de los más jóvenes. Hacia un nuevo modelo: especialización y salud mental sostenible Todos estamos de acuerdo al admitir que un centro que cuida a su equipo no solo retiene a sus trabajadores, sino que ofrece una mejor medicina. Un profesional descansado, validado y emocionalmente estable es más preciso, más comunicativo con los propietarios y, en última instancia, más rentable. La ‘Generación del Bienestar’ está empujando un mensaje que los datos de salud en el sector veterinario lleva tiempo gritando: la salud es un factor clave para el sector. Y aquí debemos hacer un par de matizaciones. Implantar un programa de bienestar no es un evento puntual o un manual de buenas intenciones. Un programa eficaz debe ser: • Realizable: debe integrarse en la logística diaria de la clínica sin ser un obstáculo para la atención al paciente. • Coherente: los protocolos de cuidado deben alinearse con la cultura clínica; de nada sirve promover la salud mental si el sistema de turnos o la gestión de errores penaliza al profesional. • Personalizable: una clínica de pequeños animales en un entorno rural no tiene los mismos detonantes de estrés que un hospital de referencia 24 horas en una gran metrópolis. Y garantizar: • Seguridad psicológica: implementar protocolos donde el error sea analizado como una falla de proceso y no de persona. Esto reduce el estrés crónico y mejora la toma de decisiones. • Liderazgo emocional: los dueños y gestores de clínicas deben formarse en habilidades de gestión de equipos. La capacidad de detectar tempranamente la fatiga por compasión en un compañero es tan importante como saber realizar una cirugía de urgencia. • Límites claros y desconexión: la cultura de ‘estar siempre disponible’ es una reliquia peligrosa. Es necesario establecer turnos reales de descanso y respetar los tiempos personales para prevenir el burnout. • Recursos externos: la externalización de la atención psicológica es vital. Las clínicas deben facilitar el acceso a servicios de apoyo profesional especializados en duelo y bienestar veterinario, eliminando el estigma de pedir ayuda. Aquí programas que abarcan mucho no sirven, ya que alejan mucho el recurso de la persona produciendo una distancia emocional que cuesta derribar. • Reconocimiento del duelo: la muerte del paciente animal impacta al equipo, no solo al propietario. Las clínicas deben integrar rituales de cierre o espacios de descarga emocional tras casos difíciles, normalizando la expresión del dolor profesional. Además del impacto en la salud individual y de los equipos, hay claros beneficios en la retención del talento; especialmente, del más joven. Un pacto por el futuro Como psicólogas especializadas en este ámbito, somos testigos constantes del inmenso amor que los veterinarios sienten por su labor. Es ese mismo amor el que debemos proteger. Más que una elección opcional, la integración del bienestar es la base técnica sobre la que se construye una profesión capaz de perdurar en el tiempo. El cambio no vendrá de los grandes avances tecnológicos, sino de la decisión consciente de convertir las clínicas en espacios de vida, tanto para el paciente como para el profesional. El futuro de la veterinaria depende de nuestra capacidad para abrazar este cambio generacional. Si queremos una medicina veterinaria de calidad, primero debemos cuidar a quienes la hacen posible. Solo así, con raíces sólidas y una salud mental protegida, podremos garantizar que esta profesión siga siendo el faro de vocación y servicio que el mundo necesita. LA SALUD MENTAL HA DEJADO DE SER UN ASUNTO PRIVADO PARA CONVERTIRSE EN UN RIESGO LABORAL QUE AFECTA A LA SEGURIDAD DEL PACIENTE (LOS ANIMALES) Y A LA CALIDAD ASISTENCIAL

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18 ANÁLISIS Entre la vocación y el desgaste: sufrimiento emocional en la profesión veterinaria EL SECTOR VETERINARIO EN ESPAÑA ATRAVIESA UNA SITUACIÓN CRÍTICA QUE AFECTA TANTO AL BIENESTAR DE LOS PROFESIONALES COMO, DE MANERA INDIRECTA, A LA SALUD Y CUIDADO DE LOS ANIMALES.

19 En el último año, el 11,8 % de los veterinarios en nuestro país ha llegado a tener pensamientos suicidas o de autolesión relacionados directamente con su trabajo, lo que supone un riesgo 4,5 veces más alto que la población general, teniendo en cuenta los datos del estudio EDADES, donde un 2,2 % de la población entre 15 y 64 años reconoce haber tenido ideas suicidas. Por ello, con el objetivo de sensibilizar y dar visibilidad a esta realidad, la marca de alimentación para perros y gatos Gosbi, junto con Dynata, ha impulsado el estudio Veterinaria en riesgo, una investigación detallada sobre las condiciones laborales, emocionales y profesionales de los veterinarios en España. Una crisis silenciosa que atraviesa la profesión veterinaria, marcada por jornadas intensas, una carga emocional constante y una presión regulatoria creciente. Situación que se ha visto agravada tras la entrada en vigor del Real Decreto 666/2023, que ha incrementado la percepción de presión y riesgo laboral. De hecho, casi tres de cada cuatro profesionales lo consideran injusto y perjudicial para la práctica veterinaria. A lo que se suma que los veterinarios no están reconocidos por la ley como personal sanitario, por lo que deben aplicar un IVA del 21 % en muchos de sus servicios, lo que en la práctica equipara su labor a un servicio de lujo. Todo ello configura un contexto donde la responsabilidad es máxima, mientras que el reconocimiento social, institucional y económico es mínimo. Cifras alarmantes Un impacto psicológico en la profesión que se ha traducido en el hecho de que uno de cada 10 veterinarios españoles ha pensado en quitarse la vida, más del 90 % de los veterinarios experimenta ansiedad, el 85 % sufre insomnio y seis de cada 10 presenta síntomas de depresión, según este estudio de Gosbi. Todo ello debido a una profesión laboral muy exigente. El 80,2 % trabaja entre 35-45 horas a la semana (incluyendo guardias y disponibilidad), mientras que el 11,9 % trabaja más de 46 horas semanales y el 34,7 % realiza guardias o turnos nocturnos, lo que añade estrés físico y emocional adicional. Y los salarios no acompañan. La crisis salarial es el principal factor de estrés. Tanto es así que uno de los hallazgos más contundentes del estudio es la percepción de injusticia salarial. El 76,2 % de los veterinarios considera que su salario no refleja adecuadamente su nivel de responsabilidad ni la carga emocional asociada a su trabajo, y solo el 17,8 % considera que sí existe una adecuación entre salario y responsabilidades. Una percepción de salario inadecuado que influye en otros problemas, como el agotamiento emocional y la pérdida de motivación. En este sentido, el estudio de Gosbi revela una crisis de burnout -o síndrome de desgaste profesional-, generalizada en el sector veterinario. El 94,1 % de los encuestados ha experimentado agotamiento emocional durante el último mes y el 51,5 % lo ha vivido de forma frecuente o constante. Solo un 4,9 % afirma no haberlo experimentado. Paralelamente, el 85,1 % reconoce haber perdido motivación en algún grado, si bien resulta muy alarmante y especialmente preocupante que el 43,56 % señala haber perdido bastante o mucha motivación, lo que refleja una insatisfacción profesional severa. Únicamente el 13,9 % afirma no haber perdido motivación o incluso sentirse igual o más motivado que antes. La salud mental, a debate “Los datos confirman una realidad que no podemos seguir ignorando: el bienestar de muchos profesionales veterinarios que cuidan de nuestros peludos está seriamente comprometido. El estudio que hemos impulsado desde Gosbi pone cifras a una situación real que apenas tiene visibilidad”, afirma Isaac Parés, fundador y CEO de Gosbi, y añade: “Por ello, queremos concienciar a tutores sobre el riesgo que también afrontan los animales cuando sus veterinarios trabajan bajo tanta presión y sobrecarga. Quien cuida también necesita ser cuidado. Para Gosbi el objetivo final es el bienestar animal y por ello seguiremos apoyando mejoras que hagan sostenible esta profesión, por el bien de todos”. Porque uno de los principales propósitos de este informe es concienciar a los tutores de animales sobre la necesidad de apoyar a estos profesionales para garantizar el bienestar de los animales. Los resultados de la encuesta también muestran que los problemas de salud mental entre los veterinarios son especialmente preocupantes, generalizados y muestran un patrón de malestar profundo. Más del 90 % de los profesionales sufre ansiedad relacionada con su trabajo y casi la mitad (46,5 %) la padece de forma frecuente o se encuentra actualmente en tratamiento.

20 Asimismo, el insomnio es otro síntoma altamente prevalente: el 85 % reconoce haber tenido dificultades para dormir como consecuencia directa de su labor clínica, con un 32,7 % que padece estos síntomas con frecuencia o reconoce estar en tratamiento contra el insomnio. A esta situación se suma que algo más de seis de cada 10 veterinarios (el 63,4 %) han experimentado síntomas vinculados a la depresión y que uno de cada tres ha necesitado recurrir a apoyo psicológico profesional en algún momento, aunque su prevalencia es inferior a la de la ansiedad y el insomnio. La afectación también se refleja en el último año, durante el cual el 36,4 % ha tomado alguna medida en el último año, como iniciar tratamiento con antidepresivos (7,9 %), coger una baja laboral por salud mental (4 %), acudir a grupos de ayuda (4 %) o tomarse una excedencia (5 %). Aun así, el 63,4 % no ha realizado ninguna de estas acciones. Además, el estudio identifica un dato muy grave: el 11,9 % de los profesionales ha experimentado pensamientos relacionados con el suicidio vinculados al trabajo, lo que evidencia la necesidad de intervenciones urgentes y protocolos específicos de apoyo en salud mental. Pero mientras casi un tercio de los veterinarios (el 31,9 %) ha necesitado apoyo psicológico profesional en el último año, el 63,4 % de ellos ha reportado no haber tenido intervenciones formales, si bien el 36,6 % ha llevado a cabo alguna acción al respecto, ya sea en forma de medicación, baja, grupos de apoyo o excedencias. Pero la percepción respecto al apoyo por parte de equipos y superiores durante situaciones de sobrecarga laboral es percibida como insuficiente. A la vez que destacan que el acceso a recursos dentro de los centros de trabajo es muy limitado. Así lo indica el 70,3 % de los veterinarios que ha afirmado tener pocos o ningún recurso psicológico disponible, y solo el 1 % reporta contar con mucho apoyo, lo que representa una brecha significativa en la infraestructura de salud mental de las organizaciones. Atendiéndonos al apoyo por parte de la organización y la existencia, o no, de una cultura de salud mental, los datos del informe Veterinaria en riesgo ponen de manifiesto que solo el 20,8 % siente mucho apoyo, mientras que el 32,7 % percibe poco o ningún apoyo. Por otro lado, un 6,9 % trabaja solo y no puede valorar este aspecto. A su vez, el 43,6 % considera que la cultura de salud mental es un tema que se trata a menudo en su entorno laboral, si bien cerca del 45 % lo percibe como un asunto evitado, tabú o carente de importancia, lo que indica la persistencia de estigmas. En este escenario, el 52,5 % de los profesionales se sentiría cómodo pidiendo ayuda psicológica en el trabajo, pero un 45,54 % muestra reticencias, quizás relacionadas con la confidencialidad, el estigma o la cultura laboral. Desafección y cansancio El estudio Veterinaria en riesgo dibuja un panorama de crisis estructural en el sector veterinario español. Sobre todo, si tenemos en cuenta los principales factores que más contribuyen al agotamiento emocional y al estrés según los profesionales veterinarios encuestados. Así, destacan, por ejemplo, el exceso de carga laboral (un 71,3 %), la realización de tareas de burocracia y trámites administrativos (un 62,4 %), la falta de reconocimiento social junto con la presión por parte de los clientes (52,5 %), la toma de decisiones difíciles, como eutanasia o limitaciones de recursos (45,5 %); la falta de recursos económicos (38,6 %), y, por último, la inestabilidad económica (37,62 %). Todo lo cual evidencia que el sentimiento de burnout Elaboración: NotebookLM

21 que experimentan los profesionales veterinarios no responde solamente a un único factor, sino a una acumulación de tensiones estructurales y emocionales. Más aún si tenemos en cuenta que la interferencia entre el trabajo y la vida personal, así como la incapacidad para desconectar son otros de los problemas estructurales identificados. Solo el 22,8 % de los veterinarios afirma poder desconectar siempre fuera del horario laboral, el 51,5 % señala que lo consigue solo a veces, el 21,8 % de los profesionales que rara vez lo logra, y casi un 4 % afirma que nunca puede desconectar de su trabajo. En términos globales, el 77,2 % tiene dificultades regulares para desconectar, lo que genera un estrés crónico que se extiende más allá de su entorno laboral. Asimismo, el 42,6 % experimenta interferencias de manera frecuente o continua del trabajo con su vida personal y familiar; un 18,9 % siempre o continuamente, mientras que casi un 40 % manifestó sentir interferencias entre su trabajo y su vida personal/familiar. Cabe destacar que ninguno de los encuestados respondió “nunca” a esta pregunta, lo que subraya la universalidad del problema. Por otra parte, la brecha entre lo que se espera del trabajo veterinario y lo que realmente ocurre constituye otro motivo de desafección. El 74,3 % de los participantes en este estudio afirma que su experiencia profesional no coincide con lo que esperaba al iniciar la carrera. Y solo el 4 % considera que su trayectoria ha cumplido totalmente sus expectativas, lo que refleja una desilusión generalizada dentro del sector. No es raro, por lo tanto, que estos desafíos afecten directamente a la motivación y al bienestar personal. Algunos profesionales confiesan haber perdido la ilusión por completo y se plantean abandonar la clínica, aunque el miedo al cambio se lo impida. Otros expresan que la percepción externa añade una carga adicional y consideran que “muchos clientes creen que hacemos todo por dinero, no por el bien del animal”. Incluso hay quienes reflexionan sobre el valor de su carrera y la comparan con otros trabajos, como el caso de un veterinario que afirma que “siento que mi vida sería mejor si volviera a mi antiguo trabajo de camarera”. Algunos profesionales van más allá y describen un sector que atraviesa momentos muy difíciles: “El sector veterinario está muy mal en España. Entiendo que muchos acaben abandonando la profesión, sólo nos mantiene la vocación”. Testimonios que ayudan a comprender el contexto emocional que hay detrás. Impacto negativo Asimismo, el Real Decreto 666/2023 es percibido como un elemento adicional de estrés y ha tenido mucho impacto en su labor diaria. Así, el 74,3 % de los veterinarios lo considera injusto y perjudicial para la profesión, a la vez que el mismo porcentaje afirma que aumenta significativamente el estrés laboral. Entre los impactos negativos específicos señalados destacan la generación de incertidumbre sobre la responsabilidad legal (31,7 %), el aumento de la carga de trabajo sin recursos suficientes (15,8 %) y el incremento de la burocracia (13,9 %), aunque casi un 2 % de los encuestados considera que este Real Decreto 666/2023 es una norma necesaria y positiva. En este caso, algunos de los veterinarios participantes en el estudio destacan que esta nueva ley les limita en su trabajo: “Es injusta porque hace creer que no tenemos la suficiente formación para decidir cuándo dar un fármaco”, “Nos ata de pies y manos a la hora de tratar animales que necesitan tratamiento urgente” o “Limita el criterio clínico, ningunea nuestra formación”, apuntan algunos de ellos. Una sensación de agotamiento, fracaso y desgaste emocional que se da en todos los grupos demográficos que han participado, aunque destacan algunos patrones diferenciados. Así, por ejemplo, los profesionales más jóvenes LOS PROFESIONALES MÁS JÓVENES PRESENTAN MAYORES NIVELES DE ANSIEDAD E INSOMNIO, MIENTRAS QUE LOS VETERINARIOS EN LA MITAD DE LA CARRERA REPORTAN MAYOR BURNOUT E INSATISFACCIÓN SALARIAL (de entre 20 y 24 años) presentan mayores niveles de ansiedad, insomnio e ideas suicidas, mientras que los veterinarios que se encuentran en la fase intermedia de su carrera (de 35 a 55 años), reportan mayor burnout e insatisfacción salarial. A su vez, los profesionales mayores de 55 años muestran un bienestar mental ligeramente mejor, pero señalan una mayor interferencia entre trabajo y vida personal. Atendiendo al género, las mujeres -que representan el 58,4 % de la muestra- reportan mayor ansiedad (92 % frente al 85 % en hombres) y una mayor apertura a buscar apoyo psicológico. Por otro lado, también se ven más afectadas por la falta de reconocimiento y el desequilibrio entre trabajo y vida personal. En el caso de los profesionales con mayor experiencia, más de 20 años de carrera profesional, en donde se vislumbra una mayor desilusión respecto al declive del sector, mientras que los profesionales que cuentan con menos de cinco años de profesión expresan mayor incertidumbre sobre la viabilidad de la carrera a largo plazo.

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