58 concienciación de criadores y de tutores que han facilitado la intervención del veterinario en el asesoramiento de conceptos tan importantes, como la prevención de enfermedades hereditarias, el manejo de la alimentación, el ejercicio y el estado físico general durante las fases de crecimiento”, matiza. Sin embargo, en el centro observan un aumento de las patologías articulares: lesiones del ligamento cruzado anterior, luxaciones de rótula y enfermedad articular degenerativa u osteoartrosis, “que constituyen en la actualidad más de la mitad de todas las consultas”. Traumatología veterinaria avanzada La traumatología es la rama médica que se dedica al estudio de las lesiones del aparato locomotor, por lo que implica el diagnóstico, tratamiento y prevención de las lesiones y enfermedades del sistema musculoesquelético, abarcando huesos, músculos, articulaciones, ligamentos, tendones y las estructuras nerviosas que lo inervan. En la Clínica Veterinaria Óvalo hay un servicio de traumatología referente en su área geográfica, como demuestra la gran cantidad de pacientes remitidos desde otros centros veterinarios que, sumados a los propios, “nos confieren una elevada casuística”. De esta forma, “la experiencia y los conocimientos acumulados nos permiten aconsejar con objetividad las mejores opciones para nuestros pacientes”, especifica el veterinario. En el centro, diagnostican y aplican tratamientos médico-quirúrgicos para la mayoría de las patologías traumatológicas, ajustando la técnica o combinación de técnicas más adecuada según el paciente y su necesidad médica. En este sentido, sostiene que “estamos en contra de estandarizar las técnicas de trabajo, ya que pensamos que el paciente no puede ajustarse a nuestra técnica, sino que somos nosotros los que debemos elegir la técnica adecuada para nuestro paciente y la patología que padece”. Para el veterinario, este objetivo solo puede conseguirse con estudio y formación permanente para conocer cada procedimiento y su aplicación práctica, pero también la base teórica que la sustenta, “lo que nos permitirá entender su origen, qué buscamos con ella y qué efectos provocará en el organismo”. Sin un conocimiento teórico suficiente, “no tendremos la capacidad de decidir la mejor opción, ni tampoco podremos realizar los pequeños ajustes o cambios que inevitablemente surgen durante el desarrollo de cualquier procedimiento y que podrían modificar los principios de la técnica alterando sus resultados”. El experto cree que hoy algunos traumatólogos se han convertido en mecánicos, limitándose a aprender los pasos de la cirugía de una forma automática, para posteriormente reproducirla de la forma más fiel posible sin preocuparse de entender cómo funciona. “Debemos fomentar modelos formativos que transmitan todo este conocimiento a las nuevas generaciones de traumatólogos veterinarios para que puedan disponer de una base sólida que les permita razonar y tener un criterio propio en la toma de decisiones”, asegura. Desde hace unos 20 años, aplican terapias celulares tanto con células madre como con factores de crecimiento plaquetario. Concretamente, los factores de crecimiento plaquetario que aplican de rutina en diversas ocasiones, por ejemplo, de forma intraquirúrgica en fracturas altamente conminutas asociadas a injertos de hueso esponjoso o córtico-esponjoso. A su vez, como parte del tratamiento postquirúrgico en la mayoría de las cirugías articulares y especialmente como tratamiento en osteoartrosis, “donde obtenemos en un porcentaje muy alto de casos una mejoría significativa del dolor y la movilidad articular”, señala. Esto les permite a muchos de sus pacientes recuperar su calidad de vida evitando tratamientos crónicos e incluso, como sucede en ocasiones, cirugías radicales como artrodesis y prótesis articulares. “LA IA JUGARÁ UN PAPEL DETERMINANTE TANTO EN LA ELABORACIÓN DE IMPLANTES PERSONALIZADOS COMO EN LA TOMA DE DECISIONES”
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