55 Los primeros meses marcan el futuro del animal En cuanto a los cambios que se han producido en esta área de la medicina veterinaria, Mir Prieto indica, en primer lugar, “que hay mucho más control nutricional del cachorro porque las marcas comerciales están mucho más centradas en proponer dietas específicas para los diferentes tipos de cachorro, incluso diferentes razas”. En relación a la detección de enfermedades, señala que “se tienen más en cuenta en general las enfermedades congénitas, sobre todo a nivel cardíaco, pues es muy habitual la detección de soplos y que más adelante se derive al cardiólogo para que se investigue”. En la misma línea, considera que se presta más atención a la displasia de cadera y codos, ejemplo de patología traumatológica que afecta a los cachorros en esa etapa. Todos estos cambios tienen relación con el mayor afán de prevención de los tutores, conscientes de que los primeros meses de vida de su mascota resultan decisivos para construir los cimientos de la salud futura. Durante este periodo no solo se establecen las bases de la medicina preventiva, sino que también pueden detectarse numerosas alteraciones que condicionarán el desarrollo del animal. “Hoy, prácticamente nadie se plantea tener un cachorro y no llevarlo al veterinario”, afirma. El veterinario distingue dos grandes etapas. Una primera, centrada en las primeras semanas de vida, en la que cobran especial importancia la desparasitación, el protocolo vacunal y la detección inicial de enfermedades congénitas. Posteriormente, entre aproximadamente los cinco y los ocho meses de edad, comienza una fase de transición hacia la vida adulta en la que pueden hacerse evidentes alteraciones relacionadas con el crecimiento, especialmente en el aparato locomotor. Justamente por ello, considera que cualquier clínica veterinaria, desde un pequeño consultorio hasta un hospital de referencia, debe prestar especial atención a esta etapa. “Todos atendemos cachorros, desde una clínica a un consultorio, por lo que todos debemos dedicar una parte de nuestra formación a esta disciplina”, remarca el presidente de GERPAC. De la prevención al diagnóstico precoz La importancia de estas primeras revisiones reside, precisamente, en que permiten sentar las bases de la medicina preventiva y detectar de forma precoz posibles enfermedades congénitas. “En una primera fase de la pediatría, durante los primeros meses, lo más importante es la desparasitación, la vacunación y la detección inicial de enfermedades congénitas”, resume Mir Prieto. Más adelante, “entre los cinco y los ocho meses, o hasta la aparición del primer celo en las perras, comienza una segunda fase en la que ya es una transición hacia la vida adulta y es cuando más se nota que un cachorro puede tener un problema de crecimiento a nivel óseo o en general”. Sobre las patologías más frecuentes, el experto explica que “los problemas digestivos, como las diarreas, son muy habituales”, al igual que “los problemas de parásitos externos y los problemas cutáneos derivados de esos parásitos”. Sin embargo, los distingue de las enfermedades con mayor repercusión clínica, entre las cuales menciona las cardiopatías congénitas. “A nivel cardíaco, probablemente sean las más importantes porque van a condicionar mucho la vida del cachorro”, subraya. Aunque la supervivencia durante la etapa pediátrica es elevada, el especialista vuelve a insistir en diferenciarla de la neonatología. “La mortalidad de los neonatos ronda aproximadamente el 20 %, pero depende mucho de las condiciones del criadero o de la madre. No es lo mismo una camada en una familia que en un criadero profesional”, apunta. “Cuando hablamos ya de cachorros en fase pediátrica, la supervivencia es elevada”, añade. Las principales excepciones son algunas enfermedades infecciosas, “como la parvovirosis”, o determinadas patologías puntuales. En este sentido, Mir Prieto hace hincapié en que, debido al carácter multidisciplinar de la pediatría, es imprescindible el trabajo conjunto entre profesionales. “Tiene que haber una buena sinergia entre el veterinario generalista, que atiende a los cachorros en la clínica, y los especialistas de cada área determinada para los casos complejos”, recalca. No en vano, recuerda que cuando el GERPAC organiza formación sobre pediatría, “llamamos a especialistas de otras áreas para que hablen sobre la fase pediátrica dentro de su especialidad”. “Nosotros no nos consideramos especialistas en todo”, puntualiza. En cuanto al futuro, considera que uno de los principales retos pasa por “la detección precoz de patologías congénitas”, tanto como por “la mejora continua de la medicina preventiva, con protocolos de vacunación específicos y una buena gestión de las parasitosis”. Todo ello sin perder de vista el objetivo principal: fortalecer la colaboración entre el clínico generalista y los distintos especialistas para ofrecer la mejor atención posible a los pacientes pediátricos.
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