19 En el último año, el 11,8 % de los veterinarios en nuestro país ha llegado a tener pensamientos suicidas o de autolesión relacionados directamente con su trabajo, lo que supone un riesgo 4,5 veces más alto que la población general, teniendo en cuenta los datos del estudio EDADES, donde un 2,2 % de la población entre 15 y 64 años reconoce haber tenido ideas suicidas. Por ello, con el objetivo de sensibilizar y dar visibilidad a esta realidad, la marca de alimentación para perros y gatos Gosbi, junto con Dynata, ha impulsado el estudio Veterinaria en riesgo, una investigación detallada sobre las condiciones laborales, emocionales y profesionales de los veterinarios en España. Una crisis silenciosa que atraviesa la profesión veterinaria, marcada por jornadas intensas, una carga emocional constante y una presión regulatoria creciente. Situación que se ha visto agravada tras la entrada en vigor del Real Decreto 666/2023, que ha incrementado la percepción de presión y riesgo laboral. De hecho, casi tres de cada cuatro profesionales lo consideran injusto y perjudicial para la práctica veterinaria. A lo que se suma que los veterinarios no están reconocidos por la ley como personal sanitario, por lo que deben aplicar un IVA del 21 % en muchos de sus servicios, lo que en la práctica equipara su labor a un servicio de lujo. Todo ello configura un contexto donde la responsabilidad es máxima, mientras que el reconocimiento social, institucional y económico es mínimo. Cifras alarmantes Un impacto psicológico en la profesión que se ha traducido en el hecho de que uno de cada 10 veterinarios españoles ha pensado en quitarse la vida, más del 90 % de los veterinarios experimenta ansiedad, el 85 % sufre insomnio y seis de cada 10 presenta síntomas de depresión, según este estudio de Gosbi. Todo ello debido a una profesión laboral muy exigente. El 80,2 % trabaja entre 35-45 horas a la semana (incluyendo guardias y disponibilidad), mientras que el 11,9 % trabaja más de 46 horas semanales y el 34,7 % realiza guardias o turnos nocturnos, lo que añade estrés físico y emocional adicional. Y los salarios no acompañan. La crisis salarial es el principal factor de estrés. Tanto es así que uno de los hallazgos más contundentes del estudio es la percepción de injusticia salarial. El 76,2 % de los veterinarios considera que su salario no refleja adecuadamente su nivel de responsabilidad ni la carga emocional asociada a su trabajo, y solo el 17,8 % considera que sí existe una adecuación entre salario y responsabilidades. Una percepción de salario inadecuado que influye en otros problemas, como el agotamiento emocional y la pérdida de motivación. En este sentido, el estudio de Gosbi revela una crisis de burnout -o síndrome de desgaste profesional-, generalizada en el sector veterinario. El 94,1 % de los encuestados ha experimentado agotamiento emocional durante el último mes y el 51,5 % lo ha vivido de forma frecuente o constante. Solo un 4,9 % afirma no haberlo experimentado. Paralelamente, el 85,1 % reconoce haber perdido motivación en algún grado, si bien resulta muy alarmante y especialmente preocupante que el 43,56 % señala haber perdido bastante o mucha motivación, lo que refleja una insatisfacción profesional severa. Únicamente el 13,9 % afirma no haber perdido motivación o incluso sentirse igual o más motivado que antes. La salud mental, a debate “Los datos confirman una realidad que no podemos seguir ignorando: el bienestar de muchos profesionales veterinarios que cuidan de nuestros peludos está seriamente comprometido. El estudio que hemos impulsado desde Gosbi pone cifras a una situación real que apenas tiene visibilidad”, afirma Isaac Parés, fundador y CEO de Gosbi, y añade: “Por ello, queremos concienciar a tutores sobre el riesgo que también afrontan los animales cuando sus veterinarios trabajan bajo tanta presión y sobrecarga. Quien cuida también necesita ser cuidado. Para Gosbi el objetivo final es el bienestar animal y por ello seguiremos apoyando mejoras que hagan sostenible esta profesión, por el bien de todos”. Porque uno de los principales propósitos de este informe es concienciar a los tutores de animales sobre la necesidad de apoyar a estos profesionales para garantizar el bienestar de los animales. Los resultados de la encuesta también muestran que los problemas de salud mental entre los veterinarios son especialmente preocupantes, generalizados y muestran un patrón de malestar profundo. Más del 90 % de los profesionales sufre ansiedad relacionada con su trabajo y casi la mitad (46,5 %) la padece de forma frecuente o se encuentra actualmente en tratamiento.
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