IM VETERINARIA #70

20 Asimismo, el insomnio es otro síntoma altamente prevalente: el 85 % reconoce haber tenido dificultades para dormir como consecuencia directa de su labor clínica, con un 32,7 % que padece estos síntomas con frecuencia o reconoce estar en tratamiento contra el insomnio. A esta situación se suma que algo más de seis de cada 10 veterinarios (el 63,4 %) han experimentado síntomas vinculados a la depresión y que uno de cada tres ha necesitado recurrir a apoyo psicológico profesional en algún momento, aunque su prevalencia es inferior a la de la ansiedad y el insomnio. La afectación también se refleja en el último año, durante el cual el 36,4 % ha tomado alguna medida en el último año, como iniciar tratamiento con antidepresivos (7,9 %), coger una baja laboral por salud mental (4 %), acudir a grupos de ayuda (4 %) o tomarse una excedencia (5 %). Aun así, el 63,4 % no ha realizado ninguna de estas acciones. Además, el estudio identifica un dato muy grave: el 11,9 % de los profesionales ha experimentado pensamientos relacionados con el suicidio vinculados al trabajo, lo que evidencia la necesidad de intervenciones urgentes y protocolos específicos de apoyo en salud mental. Pero mientras casi un tercio de los veterinarios (el 31,9 %) ha necesitado apoyo psicológico profesional en el último año, el 63,4 % de ellos ha reportado no haber tenido intervenciones formales, si bien el 36,6 % ha llevado a cabo alguna acción al respecto, ya sea en forma de medicación, baja, grupos de apoyo o excedencias. Pero la percepción respecto al apoyo por parte de equipos y superiores durante situaciones de sobrecarga laboral es percibida como insuficiente. A la vez que destacan que el acceso a recursos dentro de los centros de trabajo es muy limitado. Así lo indica el 70,3 % de los veterinarios que ha afirmado tener pocos o ningún recurso psicológico disponible, y solo el 1 % reporta contar con mucho apoyo, lo que representa una brecha significativa en la infraestructura de salud mental de las organizaciones. Atendiéndonos al apoyo por parte de la organización y la existencia, o no, de una cultura de salud mental, los datos del informe Veterinaria en riesgo ponen de manifiesto que solo el 20,8 % siente mucho apoyo, mientras que el 32,7 % percibe poco o ningún apoyo. Por otro lado, un 6,9 % trabaja solo y no puede valorar este aspecto. A su vez, el 43,6 % considera que la cultura de salud mental es un tema que se trata a menudo en su entorno laboral, si bien cerca del 45 % lo percibe como un asunto evitado, tabú o carente de importancia, lo que indica la persistencia de estigmas. En este escenario, el 52,5 % de los profesionales se sentiría cómodo pidiendo ayuda psicológica en el trabajo, pero un 45,54 % muestra reticencias, quizás relacionadas con la confidencialidad, el estigma o la cultura laboral. Desafección y cansancio El estudio Veterinaria en riesgo dibuja un panorama de crisis estructural en el sector veterinario español. Sobre todo, si tenemos en cuenta los principales factores que más contribuyen al agotamiento emocional y al estrés según los profesionales veterinarios encuestados. Así, destacan, por ejemplo, el exceso de carga laboral (un 71,3 %), la realización de tareas de burocracia y trámites administrativos (un 62,4 %), la falta de reconocimiento social junto con la presión por parte de los clientes (52,5 %), la toma de decisiones difíciles, como eutanasia o limitaciones de recursos (45,5 %); la falta de recursos económicos (38,6 %), y, por último, la inestabilidad económica (37,62 %). Todo lo cual evidencia que el sentimiento de burnout Elaboración: NotebookLM

RkJQdWJsaXNoZXIy NTI5ODA=