IM VETERINARIA #70

31 (CVMP) de la EMA. Uno de ellos analiza la evaluación del impacto ambiental de los antiparasitarios utilizados en perros y gatos, mientras que el otro aborda los posibles riesgos para la salud pública derivados de la presencia de resistencia a los antimicrobianos en el medioambiente. La asociación respaldó el desarrollo de ambas iniciativas, al considerar que la protección del medioambiente y la lucha contra la resistencia antimicrobiana deben formar parte de la regulación veterinaria. No obstante, también defendió que cualquier nueva exigencia normativa esté respaldada por la evidencia científica y sea proporcional al riesgo real identificado. En sus aportaciones, el grupo defendió que los futuros requisitos regulatorios deben ser proporcionales al nivel real de riesgo, apoyarse en la evidencia científica disponible y mantener el equilibrio entre la protección de la salud pública y del medioambiente y la disponibilidad de medicamentos veterinarios en el mercado europeo. Por ello, la organización apuesta por un modelo regulatorio que combine la protección de la salud pública y del medioambiente con medidas proporcionadas que no comprometan el acceso de veterinarios y propietarios a los tratamientos necesarios. Una filosofía que, aseguran, resume buena parte del trabajo desarrollado por la asociación durante 2025 y que seguirá marcando sus prioridades en los próximos años. La salud animal se encuentra en ‘una encrucijada crítica’ Como culminación del trabajo, Access VetMed presentó su manifiesto 2025, titulado Impulsar el acceso a los medicamentos veterinarios en Europa mediante la simplificación de procesos, que establece las principales prioridades del sector para los próximos años. Basado en el estudio de mercado realizado por la asociación en 2024, el documento pone el foco en la necesidad de simplificar los procesos regulatorios, reforzar el funcionamiento del mercado único y mejorar el acceso a los medicamentos veterinarios en toda Europa, en línea con los objetivos de sostenibilidad y competitividad del sector. Como advierte el presidente, “la industria europea de la salud animal, vital para la salud animal, la seguridad alimentaria y el bienestar humano, se encuentra en una encrucijada crítica”. Datos recientes de Access VetMed revelan un desequilibrio: entre mayo de 2024 y mayo de 2025, las nuevas autorizaciones disminuyeron, mientras que las retiradas de productos aumentaron, con 638 aprobaciones frente a 1.027 retiradas. “Esta tendencia negativa apunta a un problema estructural que amenaza la sostenibilidad del sector”, sostiene Molins. El desafío va más allá de los factores científicos o comerciales. Las encuestas realizadas entre los miembros de Access VetMed muestran una creciente presión derivada de la complejidad administrativa y la carga financiera. Desde 2018, las exigencias en materia de asuntos regulatorios y farmacovigilancia han aumentado de forma constante, afectando “de manera desproporcionada” a las pequeñas y medianas empresas, que se enfrentan a una carga regulatoria relativa entre un 15 % y un 20 % superior a la de las grandes empresas. Estas presiones se traducen en mayores costes, menor flexibilidad operativa y un mayor riesgo de salida del mercado, particularmente en países con tasas regulatorias excesivas. También denuncian que el aumento de los requisitos regulatorios impulsa un crecimiento exponencial de los costes, “erosionando los márgenes y limitando la inversión en investigación, innovación y desarrollo de la fuerza laboral”. Como resultado, “el sector se encuentra atrapado en un círculo vicioso de crecientes obligaciones y una capacidad cada vez menor para crecer o garantizar un suministro estable de medicamentos veterinarios en toda Europa”, señala el manifiesto. Ante esta situación, la asociación establece un conjunto de medidas urgentes para abordar estos desafíos. Sus objetivos incluyen una mejor integración de “LOS ELEVADOS COSTES REGULATORIOS ACELERAN LA CONCENTRACIÓN DEL MERCADO, AMENAZANDO LA DIVERSIDAD, LA INNOVACIÓN Y LA INDEPENDENCIA TECNOLÓGICA DE EUROPA” las políticas de salud animal, humana y ambiental; garantizar el acceso a los medicamentos veterinarios; armonizar los marcos regulatorios; y mejorar la transparencia, al tiempo que se fomenta el diálogo entre las autoridades europeas y nacionales, la industria y otras partes interesadas. “La urgencia es evidente”, subraya el principal responsable. A su vez, aduce que la retirada continua de productos, especialmente en el sector de la producción animal, “socava la competitividad de la industria y limita el acceso de los veterinarios a medicamentos esenciales, poniendo en riesgo la sanidad del ganado y la seguridad alimentaria”. Al mismo tiempo, “los elevados costes regulatorios aceleran la concentración del mercado, amenazando la diversidad, la innovación y la independencia tecnológica de Europa”. Dado que la sanidad animal es un pilar fundamental del enfoque One Health y de la salud pública en general, “Europa debe actuar con decisión”, esgrime Molins, quien concluye advirtiendo de que “sin una acción inmediata y coordinada, las consecuencias para la sanidad animal, la seguridad alimentaria y la autonomía estratégica podrían volverse pronto irreversibles”.

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