74 obesa. “No es que favorezcan que estos sufran obesidad de una forma consciente, sino que tienen hábitos que fomentan la obesidad de forma totalmente inconsciente”, aclara la experta. De hecho, es una patología multifactorial, es decir, son muchos los factores que la determinan, desde ambientales a clínicos, pasando por la nutrición e incluso genéticos. Es por eso que el abordaje no debe limitarse a recomendar una dieta de adelgazamiento, sino que requiere una valoración clínica completa y un seguimiento continuado. En este contexto, la identificación precoz resulta clave, ya que numerosos propietarios no perciben el exceso de peso de su animal. Por ello, la valoración no debe basarse únicamente en la báscula. El indicador de peso en los animales es el índice de condición corporal (ICC), similar al índice de masa corporal (IMC) en humanos, pero que tiene en cuenta los tamaños y formas diferentes que pueden tener los animales. La British Small Animal Veterinary Association (BSAVA) y la WSAVA son algunos de los organismos internacionales que recomiendan registrar de forma rutinaria el peso corporal y la condición corporal (Body Condition Score, BCS) durante las revisiones periódicas. La puntuación de condición corporal, basada en una escala de uno a nueve, permite detectar precozmente situaciones de sobrepeso antes incluso de que aparezcan signos clínicos evidentes. Además, la WSAVA aconseja complementar esta evaluación con la valoración de la masa muscular (Muscle Condition Score), ya que un animal puede presentar exceso de grasa y, al mismo tiempo, pérdida de masa muscular, especialmente si padece una enfermedad crónica o es de edad avanzada. Nuevas líneas de investigación de la nutrición en veterinaria Aunque la obesidad constituye uno de los principales retos de la nutrición clínica, no es el único. Al mismo tiempo que la alimentación adquiere un papel cada vez más relevante en la prevención y el tratamiento de numerosas patologías, la investigación también avanza hacia nuevas estrategias nutricionales que van más allá del simple aporte de nutrientes. Uno de los campos que más interés ha despertado en los últimos años es el estudio de la microbiota intestinal y su influencia sobre la salud general del animal. La propia European Society of Veterinary and Comparative Nutrition (ESVCN, por sus siglas en inglés) dedica una gran parte de su investigación a la interacción entre la nutrición y la microbiota intestinal en mascotas y ganado, centrándose en cómo la dieta modula las comunidades microbianas para mejorar la salud y prevenir enfermedades. Por lo tanto, cada vez existe mayor evidencia de que el equilibrio de las comunidades microbianas intestinales interviene no solo en la digestión, sino también en la respuesta inmunitaria, el metabolismo e incluso la evolución de determinadas enfermedades crónicas. En este contexto, los llamados biotics (prebióticos, probióticos, simbióticos y, más recientemente, postbióticos) están cobrando protagonismo como herramientas capaces de modular la microbiota y complementar el tratamiento de diversas patologías digestivas. No obstante, los investigadores coinciden en que todavía es necesario generar más evidencia para determinar qué estrategias resultan más eficaces en función del paciente y de la enfermedad. Paralelamente, el campo de la nutrición avanza en el desarrollo de alimentos funcionales (dietas o ingredientes que aportan beneficios fisiológicos más allá de la nutrición básica) y nutracéuticos que incorporan ingredientes bioactivos, es decir, aquellos producidos de forma natural o que pueden sintetizarse por medios químicos o biológicos, para crear una nutrición que mejora la salud. Compuestos como los ácidos grasos omega-3, determinadas fibras, antioxidantes o extractos naturales están siendo estudiados por su capacidad para modular la inflamación, favorecer la función inmunitaria o contribuir al equilibrio intestinal. Otra de las tendencias que empieza a ganar peso es la búsqueda de ingredientes más sostenibles y nuevas fuentes de proteína. La creciente preocupación por el impacto ambiental de la producción de alimentos para mascotas ha impulsado el interés por proteínas alternativas, como las procedentes de insectos, algas o levaduras. Además de su potencial para reducir el impacto ambiental, estas materias primas también tienen gran potencial por su valor nutricional y por su posible utilidad en dietas destinadas a animales con alergias o sensibilidades alimentarias. Aun así, faltan estudios que garanticen tanto su seguridad como su eficacia. Todo ello apunta a que la nutrición veterinaria seguirá alejándose de su concepción genérica tradicional para consolidarse como una herramienta cada vez más precisa, preventiva y personalizada en la consulta del veterinario. “UNA ALIMENTACIÓN APROPIADA A LO LARGO DE TODAS LAS ETAPAS DE LA VIDA PUEDE AYUDAR A EVITAR ENFERMEDADES ASOCIADAS CON LA DIETA, ASÍ COMO EN EL MANEJO DE OTRAS PATOLOGÍAS”
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