IM VETERINARIA #70

65 incrementando nuestra experiencia clínica y el conocimiento sobre enfermedades, además de permitir detectar patologías que anteriormente pasaban desapercibidas”. Un buen ejemplo es el estudio de las enfermedades neurológicas, especialmente las neurodegenerativas o metabólicas, “donde la resonancia magnética está proporcionando información muy valiosa tanto para el diagnóstico como para la investigación”. Ese desarrollo tecnológico ha ampliado también el abanico de herramientas disponibles en la práctica clínica. Hoy, las clínicas veterinarias disponen de múltiples técnicas de imagen, desde la radiografía y la ecografía hasta la tomografía computarizada (TC) o la resonancia magnética (RM). Sin embargo, Verdés recuerda que “cada modalidad tiene indicaciones específicas y, con frecuencia, son complementarias”. Así, “la radiografía sigue siendo la prueba de primera elección para la evaluación inicial de patologías respiratorias, digestivas y traumatológicas”. Por su parte, “la ecografía aporta información dinámica de los órganos abdominales y resulta esencial en pacientes críticos mediante protocolos T-FAST y A-FAST”. A su vez, “la tomografía computarizada elimina la superposición de estructuras, siendo fundamental en oncología, traumatología y planificación quirúrgica”. Por último, la resonancia magnética “continúa siendo la técnica de referencia para el estudio del sistema nervioso central y de la médula espinal”. Estas técnicas, destaca la especialista, “han supuesto un cambio en la capacidad diagnóstica, al permitir diagnósticos más rápidos y precisos, una mejor planificación terapéutica y un seguimiento objetivo de la evolución de las lesiones”. “En oncología facilitan la estadificación tumoral y la localización de nódulos linfáticos centinela; en neurología permiten valorar con precisión enfermedades inflamatorias, degenerativas o tumorales. Además, muchas patologías que antes permanecían infradiagnosticadas hoy pueden identificarse de forma precoz”, desarrolla Verdés. Aplicaciones clínicas y mejora del abordaje de los pacientes En la práctica clínica, el diagnóstico por imagen forma parte del abordaje de la mayoría de los pacientes. No obstante, la veterinaria explica que en un hospital de referencia destacan especialmente los casos oncológicos, “donde la imagen resulta esencial para determinar la extensión del tumor, detectar metástasis y establecer el mejor tratamiento”. También desempeña un papel decisivo en el ámbito de las urgencias. “En pacientes con hemoabdomen, politraumatismos o dificultad respiratoria, una evaluación rápida puede cambiar el pronóstico”, subraya. En este sentido, considera que “la rapidez y la precisión que ofrecen las técnicas actuales de diagnóstico por imagen han transformado la forma de abordar numerosas patologías”. “En pacientes críticos permite obtener una visión global en pocos minutos y tomar decisiones terapéuticas inmediatas”, apunta Verdés. Del mismo modo, añade que “la planificación prequirúrgica mediante tomografía computarizada ha mejorado la seguridad y el éxito de procedimientos complejos, como la corrección de shunts portosistémicos o la resección de tumores de localización compleja”. Especialización, IA y nuevos desafíos A esta evolución tecnológica se suma la irrupción de la inteligencia artificial (IA), que es ya una realidad en veterinaria. La especialista asegura que “ya está demostrando utilidad en tareas de cribado, segmentación automática y apoyo a la interpretación de radiografías y resonancias”. En su opinión, esta herramienta “puede optimizar el flujo de trabajo y ayudar a priorizar casos, especialmente en centros de primera opinión”. Sin embargo, matiza que “actualmente debe entenderse como una herramienta de apoyo”, ya que “la inter- “LA RAPIDEZ Y LA PRECISIÓN QUE OFRECEN LAS TÉCNICAS ACTUALES DE DIAGNÓSTICO POR IMAGEN HAN TRANSFORMADO LA FORMA DE ABORDAR NUMEROSAS PATOLOGÍAS” pretación de estudios complejos sigue requiriendo la experiencia del especialista, capaz de integrar los hallazgos de imagen con la historia clínica y el contexto de cada paciente”. Precisamente, la elevada especialización que exige esta disciplina hace que la formación resulte un aspecto clave. A este respecto, afirma que “España cuenta con especialistas diplomados altamente cualificados y muy accesibles gracias al teleradiodiagnóstico, que permite emitir informes especializados en 24-48 horas”. Sin embargo, considera que el principal reto pasa por dar a conocer qué implica realmente la diplomatura europea y el valor añadido que aporta. “Además de interpretar estudios complejos, los especialistas desempeñan un papel clave en la formación continuada de veterinarios y en el trabajo multidisciplinar para resolver casos especialmente difíciles”, apunta. De cara al futuro, la especialista prevé la incorporación progresiva de tecnologías ya consolidadas en medicina humana, “como la PET-TC”, así como una mayor implantación de la imagen avanzada en cardiología y el desarrollo de herramientas de medicina de precisión basadas en biomarcadores de imagen. Asimismo, anticipa “una mayor integración de la IA, la radiómica y la impresión 3D para la planificación quirúrgica”. El gran reto, manifiesta, será trasladar todos estos avances “a la práctica clínica diaria de forma accesible y coste-efectiva”. En definitiva, Verdés prevé que “el diagnóstico por imagen continuará siendo una especialidad transversal y estratégica dentro de la medicina veterinaria”. A su juicio, concluye, “la colaboración entre especialistas y veterinarios clínicos, junto con la incorporación responsable de nuevas tecnologías, permitirá ofrecer diagnósticos más precisos y tratamientos cada vez más personalizados, siempre con el bienestar del paciente como objetivo principal”.

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