IM VETERINARIA #69

|Mayo-Junio 2026 | número 69 | 12 € | PARA LOS PROFESIONALES DE LA SALUD Y EL BIENESTAR ANIMAL ESPAÑA AVANZA HACIA UNA CULTURA PET-FRIENDLY CON MAYOR INTEGRACIÓN DE LAS MASCOTAS EN LA VIDA COTIDIANA - COCREAR CON EL TUTOR: INTEGRAR VALORES, EMOCIÓN Y REALIDAD EN LA CLÍNICA VETERINARIA CONTEMPORÁNEA - TECNOLOGÍA Y ESPECIALIZACIÓN MEJORAN EL DIAGNÓSTICO OCULAR EN ANIMALES DE COMPAÑÍA - CRECE EL RIESGO DE ZOONOSIS PARASITARIAS Y LA RESISTENCIA A ANTIPARASITARIOS - AUMENTA LA PREVALENCIA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS

Probiótico clínicamente probado** que ayuda a los perros a mantener un comportamiento tranquilo y proporciona resiliencia frente a factores estresantes. * Primer y único probiótico autorizado en la UE para ayudar a los perros a mantener un comportamiento tranquilo y proporcionar resiliencia frente a factores estresantes. ** McGowan RTS, Barnett HR, Czarnecku-Maulden G, et al. Proc Am Coll Vet Behav Symp. 2018. LA CALMA EMPIEZA DESDE DENTRO ®

3 UNA PROFESIÓN QUE SE ADELANTA El aumento del riesgo de zoonosis parasitarias y la creciente resistencia a los antiparasitarios son dos de esas señales que obligan a mirar más allá de la consulta. No se trata únicamente de un desafío clínico. Estamos ante un fenómeno que conecta salud animal, salud humana y medioambiente, y que sitúa al veterinario en una posición cada vez más estratégica. El concepto One Health ya no es desconocido. La rápida capacidad de adaptación de los parásitos, favorecida por factores como la globalización, la urbanización o el cambio climático, está modificando el mapa epidemiológico. Lo vemos en enfermedades como la leishmaniosis o la ehrlichiosis, cuya prevalencia sigue aumentando en animales de compañía. No nos referimos a patologías ligadas a territorios concretos, sino a un escenario dinámico que exige prevención, vigilancia y diagnóstico precoz. El control de vectores y las revisiones periódicas adquieren más relevancia que nunca. Este número de IM Veterinaria no se detiene únicamente en los retos. También muestra un sector que avanza a gran velocidad. Un sector que innova, se especializa y amplía constantemente sus capacidades diagnósticas y terapéuticas. La neurología veterinaria es un buen ejemplo. En oftalmología, la inteligencia artificial, la microcirugía y las terapias regenerativas están ampliando las posibilidades para preservar la visión y mejorar la calidad de vida de los animales. La cardiología aporta otra muestra de esta transformación. Hoy muchos pacientes son diagnosticados en fases asintomáticas, lo que permite actuar antes y mejorar su pronóstico. Y mientras la tecnología impulsa nuevas posibilidades, no debemos olvidar otro de los grandes temas que abordamos en nuestros artículos: las personas. La veterinaria de urgencias representa probablemente uno de los entornos más exigentes de la profesión. La especialización y los hospitales 24 horas permiten salvar más vidas que nunca. Pero igualmente recuerdan la importancia de cuidar a quienes cuidan. Porque si algo refleja el contenido que van a leer en páginas siguientes es que la profesión veterinaria está preparada para afrontar desafíos cada vez más complejos. Desde la prevención de enfermedades emergentes hasta la medicina de precisión. Xavi Salada Director Carolina Gutiérrez, directora del Centro Veterinario El Plantío; Francisco Ruiz Fons, veterinario e investigador científico del CSIC en el Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC); Gonzalo Moreno, presidente de la Organización Colegial Veterinaria (OCV); Santiago Sánchez-Apellániz García, presidente del Ilustre Colegio Oficial de Veterinarios de Sevilla; María Luisa Fernández Miguel, presidenta del Ilustre Colegio Oficial de la Profesión Veterinaria de Santa Cruz de Tenerife; José Antonio Ortega Romero, veterinario en la Asociación de Apicultores de Tenerife (APITEN); Fátima González Gallego, veterinaria en la Clínica Veterinaria Bellavista; Juan Luis Criado Rodríguez, veterinario del Colegio Oficial de Veterinarios de Sevilla; Álvaro Millán Macías, veterinario del Colegio de Veterinarios de Sevilla; Raquel Udiz Rodríguez, veterinaria en el Centro de referencia de oftalmología Visión Veterinaria; Rosario Galtier Vallejo, directora técnica en Ebavet; Serezade Sigut Granados, veterinaria en Cargill Animal Nutrition; Francisco José Rodríguez Fragoso, veterinario en el Hospital Equino de Tenerife; Javier Engel, veterinario del servicio de cardiología de Anicura Benipeixcar HV, AniCura Aitana HV, AniCura Marina Baixa HV y AniCura San Francisco HV; Eduard Cumelles, especialista en cardiología veterinaria en Nexo Edelvet; Isidro Mateo, director del servicio de neurología del Hospital Clínico Veterinario de UAX; Marta Hita, veterinaria de la Unidad de Curas Intensivas y Urgencias del Hospital Veterinario del Mar; Marta García Piñeiro, co-responsable del Servicio de Urgencias y Cuidados Intensivos de AniCura Ars Veterinaria; Gloria Pol, Veterinary Medicine Manager Leti Pharma; Raquel Santiago Tostado, veterinaria en el Servicio de Medicina Interna del Hospital Veterinario Menes; Susana Dominguez, Scientific Fields Affairs en Animales de Compañía MSD Animal Health España; y Lorenzo Lucarelli, presidente de la Asociación Española de Equinoterapias (AEDEQ) y coordinador del proyecto Erasmus+ TRAPROTRYDE. Nº69 MAYO-junio 2026 HAN COLABORADO EN ESTE NÚMERO PARA LOS PROFESIONALES DE LA SALUD Y EL BIENESTAR ANIMAL IM Veterinaria nº 69 · 2026 www.imveterinaria.es Director: Xavi Salada xavi@publimasdigital.com Redactora Jefe: Antònia Pozo antonia@publimasdigital.com Redacción: Antònia Pozo, Laura Peidró, Sara Gómez, Pol Torres, María Robert, Marta Burgués, Luis Marchal y Susana Perales Redacción online: María Luz Domínguez marialuzdominguez@publimasdigital.com Diseño y maquetación: Ana Lorenzo y Oriol Roig Publicidad Barcelona: Roger Paytuví roger@publimasdigital.com Móvil: 608 748 061 Publicidad Madrid: Luis Pereira López luis@publimasdigital.com Móvil: 609 303 392 José Luis Martín joseluis@publimasdigital.com Móvil: 617 106 733 Dep. Legal: B 10289-2016 ISSN 2938-9135 Imprime: Rotimpres Periodicidad bimestral Número 69 Año 2026 PUBLIMAS DIGITAL, S.L.U. C/ Pallars, 84-88 3º5ª 08018 Barcelona Tel. 93 368 38 00 www.publimasdigital.com Editor: Xavi Salada xavi@publimasdigital.com Gerente: Josep Martí josepm@publimasdigital.com Coordinadora de medios: Antònia Pozo antonia@publimasdigital.com Diseño y Producción: Ana Lorenzo ana@publimasdigital.com Imágenes de recurso: 123RF, ChatGPT, Nano Banana Suscripciones: Pilar Barbero pili@publimasdigital.com Director Comercial Madrid: Luis Pereira López luis@publimasdigital.com C/ Rafael Fernández Hijicos, 12, 6º A 28038 Madrid Tel. 91 380 00 67 móvil 609 303 392 VISITA NUESTRA WEB

4 SUMARIO CONVERSANDO CON… 6 | Vet Balance Connect: la primera mentoría que lucha contra el burnout en la parte femenina del sector veterinario ECONOMÍA DE LA VETERINARIA 10 | España avanza hacia una cultura pet-friendly con mayor integración de las mascotas en la vida cotidiana EL EXPERTO 14 | Cocrear con el tutor: integrar valores, emoción y realidad en la clínica veterinaria contemporánea 18 | ¿Estrés o burnout? COMUNIDAD 22 | Andalucía, Canarias, Ceuta y Melilla: más colegiados, mismos desafíos en las comunidades autónomas del sur 30 | Santiago Sánchez-Apellániz: “El reto más laborioso ha sido la defensa de nuestros intereses en materia de medicamentos veterinarios” 32 | María Luisa Fernández: “Nos hacen falta veterinarios municipales en Canarias para hacer una buena política de protección y bienestar animal” 34 | A pie de calle CARDIOLOGÍA 46 | Javier Engel: “La veterinaria está siguiendo el camino de la cardiología humana” 48 | Eduard Cumelles: “Como en la mayoría de las especialidades, la oferta de cardiólogos veterinarios se concentra en grandes ciudades y su área de influencia” NEUROLOGÍA 50 | Isidro Mateo: “La neurología veterinaria evoluciona rápidamente hacia tratamientos más personalizados y menos invasivos” 10 18 22

5 OFTALMOLOGÍA 54 | Tecnología y especialización mejoran el diagnóstico ocular URGENCIAS 58 | Marta Hita: “En la unidad de urgencias el trabajo no se acaba nunca, siempre vas a tener que reevaluar a un animal por un deterioro progresivo o atender a uno nuevo que es admitido” 62 | Marta García: “La medicina de urgencias es una carrera de fondo que requiere cuidar tanto de los pacientes como de los profesionales que los atienden” ENFERMEDADES PARASITARIAS 66 | Crece el riesgo de zoonosis parasitarias y la resistencia a antiparasitarios 72 | Aumenta la prevalencia de enfermedades parasitarias 76 | Leishmaniosis canina: por qué aplicar medidas de prevención EMPRESA 78 | Terapias de modulación del microbioma: papel actual de los probióticos y del trasplante fecal en clínica veterinaria 82 | Spectrum Brands Pet Care muestra su crecimiento, innovación y alianzas en la edición récord de Interzoo 2026 86 | Un año de experiencia con Numelvi: del control rápido del prurito al manejo a largo plazo exitoso 88 | Amity expande su catálogo con la nueva gama de alimentación húmeda Súper Premium 92 | Zoetis amplía las capacidades de Vetscan OptiCell™ con los parámetros CHCM y PCT MENUDAS MASCOTAS 92 | Lorenzo Lucarelli: “Se necesita más visibilidad y fondos para aumentar la accesibilidad y la democratización de las IAE” 96 | ESCAPARATE 72 66 54

6 CONVERSANDO CON… Vet Balance Connect: la primera mentoría que lucha contra el burnout en la parte femenina del sector veterinario CON EL OBJETIVO DE OFRECER UNA RESPUESTA ESPECÍFICA A LOS DESAFÍOS DE LAS MUJERES VETERINARIAS, COMO LA CONCILIACIÓN O EL AGOTAMIENTO EMOCIONAL, EL PROYECTO PROMUEVE UN MODELO QUE COMBINA DESARROLLO PERSONAL, GESTIÓN EMPRESARIAL Y LIDERAZGO PARA AYUDAR A LAS VETERINARIAS A CRECER PROFESIONALMENTE SIN RENUNCIAR A SU BIENESTAR. A la creciente complejidad técnica y empresarial de las clínicas veterinarias se suma el impacto que la presión asistencial, la gestión de equipos, la responsabilidad económica y la conciliación tienen sobre el bienestar de quienes lideran estos centros. En un sector donde las mujeres representan ya la mayoría de las nuevas generaciones de profesionales, empiezan a surgir iniciativas que abordan desafíos históricamente invisibilizados. Una de ellas es Vet Balance Connect (VBC), una mentoría creada específicamente para mujeres veterinarias que dirigen clínicas y que tiene como objetivo prevenir y combatir el burnout desde una perspectiva integral. Detrás del proyecto se encuentra Carolina Gutiérrez, veterinaria clínica con más de 16 años de experiencia, MBA en Dirección y Gestión de Centros Veterinarios, directora de Centro Veterinario El Plantío, en Ponferrada (León), y fundadora de una propuesta que aspira a cambiar la forma en que muchas profesionales viven su carrera. Más que un programa de gestión empresarial, VBC se presenta como un modelo de transformación personal y profesional que busca ayudar a las directoras de clínicas a construir negocios rentables, sostenibles y menos dependientes de su presencia constante. Todo ello sin renunciar a la vida personal, la salud o la satisfacción profesional. Un proyecto profesional muy personal La idea de VBC no nació en un despacho ni como resultado de un estudio de mercado. Su origen se encuentra en una experiencia vital que Carolina Gutiérrez comparte con muchas otras veterinarias. Según explica, durante años observó cómo numerosas compañeras altamente preparadas, apasionadas por su profesión y comprometidas con sus pacientes terminaban atrapadas en una dinámica de trabajo absorbente. Clínicas que dependían totalmente de ellas, agendas imposibles, dificultad para delegar, ausencia de tiempo libre y una sensación permanente de estar llegando tarde a todas las facetas de la vida. La propia fundadora reconoce que ella también vivió esa situación. Fue la maternidad la que la llevó a detenerse y replantear su modelo profesional. “Fue mi paracaídas. Me obligó a parar, a replantearme cómo estaba viviendo mi profesión y a construir un sistema que me permitiera volver a ella desde el amor, no desde el agotamiento”, explica. Ese proceso de transformación personal le permitió desarrollar herramientas, sistemas y metodologías que posteriormente comenzó a aplicar en su clínica. Con el tiempo, entendió que aquello que había aprendido podía resultar útil para muchas otras profesionales que atravesaban dificultades similares, por lo que afirma que “cuando lo conseguí, entendí que tenía la responsabilidad de compartirlo”. Su motivación sigue siendo vocacional. “Mi propósito es darle a esta profesión, que es la más bonita del mundo, las herramientas que a mí me permitieron vivirla desde otro lugar”, señala.

7 Desafíos de las mujeres que dirigen clínicas veterinarias Para la veterinaria, “la necesidad más urgente no es técnica, es estructural”, debido a que “las mujeres que dirigen clínicas veterinarias llevamos sobre los hombros múltiples roles simultáneos: somos las mejores veterinarias de nuestra consulta, las directoras del negocio, las líderes del equipo y, en muchos casos, también madres y gestoras del hogar”. Asimismo, especifica que “lo hacemos solas, sin referentes propios, sin formación específica en gestión clínica y sin nadie que nos diga que es posible construir una carrera sostenible sin sacrificarlo todo”. Sin embargo, hay un elemento que permanece especialmente oculto: la culpa. “Cuando están en la clínica, se sienten mal por no estar con sus hijos. Cuando están con sus hijos, se sienten mal por no estar en la clínica”, detalla. Esta situación, que define como una “culpa en dualidad”, genera un desgaste emocional permanente. Muchas profesionales viven atrapadas entre dos mundos, con la sensación de no estar dedicando suficiente atención a ninguno de ellos. A su juicio, uno de los aspectos más importantes del programa es precisamente dar nombre a esta realidad para poder gestionarla. “Esa tensión permanente es devastadora, y también es invisible porque nadie habla de ella. En VBC la nombramos, la trabajamos y la desactivamos”, asegura. Respuesta para una realidad específica Aunque los problemas relacionados con el estrés laboral afectan a hombres y mujeres, la profesional considera que existen elementos diferenciales que justifican la creación de un programa exclusivamente femenino. “Los retos no son los mismos”, sostiene, agregando que “una profesión que en las cohortes más jóvenes supera el 70 % de mujeres sigue formando a sus directoras con esquemas diseñados para otro perfil”. A ello se suma “el peso de la conciliación, los patrones de autoexigencia, la dificultad para delegar y cobrar lo que se vale, el síndrome de la impostora, el coste emocional de liderar un equipo mientras se sigue siendo la principal generadora de ingresos de la clínica, etc.”. En este sentido, expresa que “no es mejor ni peor, es distinto. Y distinto requiere una respuesta distinta”. Dependencia de la directora de la clínica Entre los problemas más frecuentes, se encuentra la excesiva dependencia de la clínica respecto a la figura de la directora. Muchas veterinarias han conseguido construir negocios estables y con buena reputación profesional. No obstante, esos mismos negocios dependen completamente de su presencia diaria para funcionar. La consecuencia es una sensación permanente de responsabilidad y vigilancia. Vacaciones difíciles de disfrutar, jornadas interminables, imposibilidad de desconectar y escaso margen para desarrollar nuevos proyectos. “La clínica no funciona sin ellas; eso convierte lo que debería ser una empresa en una trampa laboral”, advierte. La falta de sistemas organizativos sólidos, protocolos claros y estructuras de liderazgo eficaces suele estar detrás de esta situación. A ello se suman otros retos como “la dificultad de gestionar equipos sin formación específica en liderazgo, la falta de sistemas y KPIs que permitan tomar decisiones con datos, el desconocimiento de las palancas reales de rentabilidad, y una comunicación clínica que no está generando el posicionamiento ni los resultados que el nivel de la profesional merece”. Desde su experiencia, muchas clínicas presentan excelentes niveles asistenciales, pero no han desarrollado modelos de gestión que permitan crecer de manera sostenible. Recuperar el control La fundadora de VBC considera que las profesionales que llegan a la mentoría no buscan únicamente mejorar los resultados económicos de sus clínicas. Se trata de veterinarias que habitualmente llevan entre tres y quince años al frente de sus negocios, que han alcanzado un nivel razonable de estabilidad, pero sienten que algo se ha estancado. Trabajan mucho más de lo que desearían, disponen de poco tiempo para ellas mismas y tienen la sensación de que el esfuerzo realizado no siem-

8 pre se traduce en bienestar. En consecuencia, “buscan, sobre todo, recuperar el control; control sobre su tiempo, sobre sus ingresos, sobre el rumbo de su negocio y sobre su propia vida”. Muchas de ellas desean construir equipos más autónomos, aprender a delegar, profesionalizar la gestión o desarrollar nuevas líneas de crecimiento. Por otro lado, “muchas buscan también algo más difícil de nombrar: volver a disfrutar y a sentir que eligieron bien, que su profesión tiene sentido, que el esfuerzo merece la pena”. Bienestar como herramienta de gestión Uno de los mensajes centrales de VBC es que el bienestar personal no constituye un lujo ni una cuestión secundaria. Por el contrario, Gutiérrez lo considera una infraestructura imprescindible para el liderazgo y la toma de decisiones. “Una directora que no duerme bien toma peores decisiones. Una directora que no tiene tiempo para sí misma no puede liderar con claridad. Una directora que no ha ordenado su economía personal no puede gestionar con serenidad la economía de su empresa”, matiza. Desde esta perspectiva, trabajar primero la base personal permite que los cambios empresariales sean más rápidos y duraderos. La mentoría plantea que el éxito profesional no debe construirse a costa de la salud, sino precisamente apoyándose en ella. Prevenir el burnout antes de llegar al límite El burnout es uno de los principales problemas de salud laboral dentro del sector veterinario. Aun así, la profesional insiste en que este fenómeno rara vez aparece de manera repentina, ya que “es el resultado acumulado de años de exigencia sin estructura, de dar más de lo que se recibe, de no tener un sistema que absorba la carga”. Por ello, el enfoque de VBC se centra en la prevención y en la identificación temprana de señales de agotamiento. La mentoría busca ayudar a las profesionales a rediseñar la relación que mantienen con su trabajo y a construir modelos de negocio que no dependan exclusivamente de su esfuerzo constante. De esta forma, aclara que “la diferencia entre una directora que ha pasado por VBC y una que no está solo en sus resultados financieros: está en cómo se levanta el lunes por la mañana”. Visión de futuro para la profesión Más allá del propio programa, Carolina Gutiérrez aspira a impulsar una transformación cultural dentro del sector veterinario. Su objetivo es contribuir a que las nuevas generaciones de profesionales puedan desarrollar carreras sostenibles sin asumir como inevitables determinadas dinámicas de sacrificio extremo. “Quiero que la veterinaria, la profesión más bonita del mundo, pueda ser vivida desde un lugar más amable para la profesional”, comparte. También considera necesario dejar de normalizar comportamientos tóxicos y revisar algunas creencias profundamente arraigadas. Así, defiende que “tenemos que dejar de confundir servicio con servilismo”. A largo plazo, imagina un sector donde el liderazgo femenino sea plenamente visible, reconocido y normalizado, y donde los modelos de transformación integral formen parte habitual del desarrollo profesional. Mientras tanto, VBC continúa avanzando con la ambición de convertirse en el programa de referencia para las mujeres veterinarias del mundo hispanohablante que desean crecer profesionalmente sin renunciar a su bienestar. Como concluye su fundadora, “nadie nos enseñó a gestionar una clínica mientras seguíamos siendo las mejores veterinarias de la consulta; eso se aprende, se sistematiza y se transforma”. Transformación 360 grados Uno de los elementos que diferencia a VBC de otras formaciones es su enfoque integral. Gutiérrez sostiene que gran parte de los programas de gestión empresarial ignoran la realidad específica de las clínicas veterinarias. Del mismo modo, muchos programas de desarrollo personal no tienen en cuenta las exigencias del liderazgo empresarial. A su vez, critica que algunos cursos de gestión clínica sean impartidos por profesionales alejados desde hace años de la práctica asistencial diaria. “Yo sigo haciendo clínica. Sigo siendo la veterinaria del Centro Veterinario El Plantío cada semana. Cuando hablo de la tensión entre la agenda de pacientes y la gestión del equipo, no lo recuerdo: lo estoy viviendo”, puntualiza. Por ese motivo, define a VBC como “la primera transformación 360 de la mujer veterinaria: un sistema que integra la persona y el negocio construido por alguien con los pies en el suelo de la clínica cada día”. El programa utiliza una metodología piramidal que parte de una idea fundamental: “No es posible construir un negocio sólido sobre una base personal inestable”. La primera fase consiste en un autodiagnóstico que permite “identificar dónde estás, qué quieres y cómo quieres vivir tu profesión”. Posteriormente, se trabaja el equilibrio personal “porque una directora agotada no toma buenas decisiones”, a través de aspectos como el descanso, la nutrición, el ejercicio físico, el autocuidado, la organización doméstica y las finanzas personales. Solo cuando esa base está consolidada, se abordan cuestiones relacionadas con la gestión empresarial: liderazgo, rentabilidad, KPIs, marketing, comunicación, inteligencia artificial aplicada al sector veterinario, dashboards de seguimiento, protocolos y herramientas de trabajo. Finalmente, todas las piezas se integran, “encajando como un sistema que se sostiene solo”.

10 ECONOMÍA DE LA VETERINARIA España avanza hacia una cultura pet-friendly con mayor integración de las mascotas en la vida cotidiana EL TERCER BARÓMETRO DE LOS PETPARENTS EN ESPAÑA Y EL PRIMER BARÓMETRO PET-FRIENDLY EN ESPAÑA, ELABORADOS POR AEDPAC, MUESTRAN LA EXPANSIÓN DE UN MODELO DE CONVIVENCIA EN EL QUE LOS ANIMALES DE COMPAÑÍA GANAN PESO EN LOS HOGARES, INFLUYEN EN LAS DECISIONES DE GASTO Y MARCAN LA EVOLUCIÓN DE SECTORES CLAVE COMO EL VETERINARIO, EL RETAIL Y LA HOSTELERÍA.

11 En el marco de Iberzoo Propet 2026, que se celebró del 11 al 13 de marzo en IFEMA Madrid, se llevó a cabo la presentación del tercer Barómetro de los Petparents (‘padres’ de mascotas) en España junto con el primer Barómetro pet-friendly en España, dos informes que ofrecen una visión integral y actualizada de la relación entre la sociedad española y los animales de compañía. Ambos estudios han sido promovidos por la Asociación Española de la Industria y el Comercio del Sector del Animal de Compañía (AEDPAC), con la dirección técnica de Hamilton. Esta nueva edición amplía el alcance de análisis respecto a años anteriores, incorporando un enfoque estructural sobre el grado de integración del modelo pet-friendly en distintos sectores de actividad. Los estudios se han basado en 713 entrevistas online realizadas en España a tutores de perros y gatos mayores de 18 años, con una muestra representativa por edad, género y región. El análisis abarca un total de 879 animales de compañía (523 perros y 356 gatos) y se apoya en un trabajo de campo desarrollado entre el 27 de enero y el 9 de febrero de 2026, mediante cuestionarios de 10 a 15 minutos. Con un margen de error de ±3,67 % y un nivel de confianza del 95 %, los resultados ofrecen una radiografía sólida y actualizada sobre los hábitos, percepciones y tendencias de los petparents en España. Adopción presencial de las mascotas Al inicio, el Barómetro de los Petparents en España dedica un apartado al análisis de las vías de adquisición de animales de compañía. En este sentido, se confirma que la adopción presencial de perros y gatos sigue siendo la opción predominante en España. Los datos indican que el 56 % de los procesos se realizan íntegramente de forma presencial en caso de los perros y un 57,6 % en el de los gatos, mientras que un 20,2 % (perros) y un 19 % (gatos) combina un primer contacto online con la formalización presencial, y un 23,8 % (perros) y un 23,4 % (gatos) integra ambos canales de forma más equilibrada. Vínculo humano-animal El Barómetro de los Petparents 2026 es una herramienta de referencia para comprender la evolución del perfil del tutor de animales de compañía en España. El informe analiza tanto los cambios en el vínculo emocional como su impacto en la vida cotidiana, el entorno familiar y las decisiones económicas. Los datos presentados reflejan que el 53 % de los hogares españoles convive con al menos un animal de compañía, lo que supone un ligero incremento respecto al 52 % registrado en 2025. El 75,5 % de esos hogares tiene al menos un perro, mientras que el 51,8 % tienen algún gato. Esta tendencia confirma la progresiva normalización de la presencia de mascotas en los hogares, en muchos casos compartiendo espacio con estructuras familiares tradicionales, dado que el 44 % de los hogares también cuenta con hijos. En un contexto en el que 8 de cada 10 españoles han crecido con mascota, el concepto de pet-parenting (crianza de animales de compañía) continúa ganando peso como fenómeno social. No obstante, existe un ligero cambio en su intensidad: el 82,6 % de los tutores considera a su perro un miembro más de la familia, frente al 80,3 % en el caso de los gatos. Aun así, la integración emocional sigue siendo muy elevada, como evidencian prácticas cada vez más extendidas, entre ellas la inclusión del animal en tradiciones familiares y celebraciones. Un ejemplo es la consolidación de las mascotas como parte de las celebraciones navideñas. Tal como indica el informe, 76 % de los petparents adquiEL 53 % DE LOS HOGARES ESPAÑOLES CONVIVE CON AL MENOS UN ANIMAL DE COMPAÑÍA

12 rió regalos para sus animales en Navidad, con un gasto medio de 26,9 euros por mascota. Este tipo de comportamiento demuestra la creciente humanización del vínculo y su traducción en hábitos de consumo específicos. Estructura de gasto Desde el punto de vista económico, el Barómetro ofrece un análisis detallado de la estructura de gasto asociada a los animales de compañía. De esta forma, el gasto medio anual por mascota alcanza los 1.956 euros en perros y los 1.728 euros en gatos, lo que evidencia el peso creciente del sector en la economía doméstica. La alimentación se posiciona como el principal gasto, representando aproximadamente el 39 % del gasto mensual en perros y el 37 % en gatos, con una media de 63 y 53 euros respectivamente. A continuación, se sitúan los servicios veterinarios (19 % en perros y 15 % en gatos) y los seguros (15 % en perros y 16 % en gatos), seguidos de otros conceptos como higiene, accesorios y servicios complementarios. En este ámbito, se subraya el papel estratégico del veterinario como prescriptor. El informe recoge que el 56,8 % de los tutores reconoce la influencia directa de los profesionales de la salud animal en sus decisiones de compra de alimentos, situándolos por delante de otros canales como las tiendas especializadas (37,6 %) o la distribución generalista. A su vez, el canal físico domina frente al online, lo que refleja un consumidor híbrido, pero aún muy presencial. Por otro lado, los tutores siguen prefiriendo las marcas fabricante frente a las marcas blancas, que crecen ligeramente respecto al año anterior. Asimismo, el estudio analiza los canales de compra, destacando la coexistencia de diferentes vías: retail especializado, clínicas veterinarias, supermercados y comercio electrónico. Esta diversidad refleja un consumidor cada vez más informado y multicanal, que combina conveniencia, confianza profesional y precio en sus decisiones. Invirtiendo en salud El 39 % del gasto mensual del animal se destina a la alimentación, que representa una parte muy importante del cuidado de la mascota. En términos de hábitos en alimentación, en perros predomina el pienso seco (55 %), seguido de la combinación entre comida seca y húmeda (37 %). En gatos, el patrón cambia: la combinación de comida seca y húmeda lidera con un 59,5 %, seguido del pienso seco (28,9 %). Los datos de salud muestran una frecuencia moderada de uso de servicios: las visitas al veterinario se sitúan en 0,5 al mes (5,8 al año) tanto en perros como en gatos. Otros servicios presentan menor penetración: peluquería (0,4 al mes / 4,6 al año), teleasistencia veterinaria (0,4 al mes / 4,2 al año) o guardería y etólogo (0,1 al mes / 1,4 al año). Incorporando el pet-tech Otro de los bloques analizados en el informe es la adopción de tecnología aplicada al cuidado de los animales, el denominado pet-tech (tecnología para mascotas). Este segmento continúa creciendo, aunque aún está en una fase de desarrollo progresivo. Entre los dispositivos más utilizados, se encuentran los bebederos automáticos (16,7 % en perros y 28,7 % en gatos) y las cámaras de videovigilancia (24 % en perros y 22,1 % en gatos). Sin ENTRE LOS ESPACIOS PET-FRIENDLY, DESTACAN PARQUES Y PLAYAS (86 %) Y ESTABLECIMIENTOS DE HOSTELERÍA (68 %) Fuente: 3º Barómetro de los Petparents en España. 2026 Elaboración: IM Veterinaria INFLUENCIA EN LA COMPRA DE ALIMENTACIÓN % Sitios web especializados en cuidado de animales Amigos, familiares o conocidos con animales Tiendas especializadas en animales Veterinarios o profesionales de la salud animal 26,9 37,6 56,8 25,5

13 Fuente: 3º Barómetro de los Petparents en España. 2026 Elaboración: IM Veterinaria ¿QUÉ MARCA DE ALIMENTACIÓN PREFIEREN LOS TUTORES? % Perros Gatos Alimentación 63 53 Veterinario 30 22 Seguros 25 24 Cuidados estéticos 17 11 Productos de higiene 14 15 Juguetes / accesorios 11 16 Regalos de Navidad (al mes) 2 2 Total mensual 163 144 GASTO MENSUAL EUROS Fuente: 3º Barómetro de los Petparents en España. 2026 Elaboración: IM Veterinaria embargo, el estudio también señala que aproximadamente el 40 % de los tutores no utiliza todavía ningún tipo de tecnología específica, lo que sugiere un importante margen de crecimiento para este mercado. Auge del modelo pet-friendly Como principal novedad, el informe incorpora por primera vez el Barómetro pet-friendly en España, que evalúa el grado de adaptación de distintos entornos a la convivencia con animales de compañía. Este análisis se basa en la experiencia directa de los petparents y ofrece una radiografía del nivel de integración en ámbitos como la hostelería, el transporte, el trabajo, el ocio o los servicios. Los resultados apuntan a una demanda creciente de espacios adaptados, especialmente entre los segmentos más jóvenes de la población. Entre estos espacios, destacan parques y playas (86 %), establecimientos de hostelería (68 %), alojamientos turísticos (58 %) y centros comerciales (47 %). Desde el punto de vista de la percepción de adaptación, los hoteles y alojamientos encabezan el índice pet-friendly, seguidos por los espacios naturales. El 53,5 % de los tutores jóvenes (18-24 años) considera que faltan espacios adaptados, frente al 54,7 % en mayores de 55, lo que refleja una percepción generalizada de insuficiencia. Por lo tanto, el interés varía por edad: el 44 % de jóvenes quiere llevar a su mascota al trabajo, frente al 20 % de mayores; y el 44 % prioriza alojamientos pet-friendly al viajar, frente al 30 % de los seniors. En cuanto al Índice de Adaptación Pet-friendly (IAP), los sectores mejor valorados son viajes y alojamiento (75,6 puntos) parques/playas (72,7) y centros comerciales y supermercados (69,6), mientras que otros como espacios deportivos o centros de salud quedan por debajo del 50 en algunos indicadores. Un cambio estructural Los datos recogidos en ambos barómetros evidencian un cambio estructural en la relación entre la sociedad española y los animales de compañía. Este cambio no solo se manifiesta en el plano emocional, sino también en los hábitos de consumo, en la configuración de los hogares y en la demanda de servicios. En este contexto, el sector veterinario desempeña un papel clave como garante de la salud y el bienestar animal, así como agente influyente en las decisiones del consumidor y en la consolidación de buenas prácticas. 25,9 9,2 68 23,7 8,3 Encargo dieta a medida Marca blanca Marcas fabricante 64,9 EL 82,6 % DE LOS TUTORES CONSIDERA A SU PERRO UN MIEMBRO MÁS DE LA FAMILIA, FRENTE AL 80,3 % EN EL CASO DE LOS GATOS

14 EL EXPERTO Cocrear con el tutor: integrar valores, emoción y realidad en la clínica veterinaria contemporánea LA TRANSFORMACIÓN DE LA MEDICINA VETERINARIA EN LOS ÚLTIMOS AÑOS NO PUEDE ENTENDERSE ÚNICAMENTE DESDE LA EVOLUCIÓN TECNOLÓGICA O CIENTÍFICA. EL VERDADERO CAMBIO HA LLEGADO DE LA MANO DE UNOS TUTORES CADA VEZ MÁS DIVERSOS Y EXIGENTES. APRENDER A COCREAR CON ELLOS SE HA CONVERTIDO EN UNA HERRAMIENTA ESENCIAL PARA GARANTIZAR LA ADHERENCIA, FORTALECER EL VÍNCULO Y MEJORAR LA PRÁCTICA CLÍNICA. Por: LAIA SOLDEVILA, SENIOR CONSULTANT, LAISE ANIMAL HEALTH CONSULTING www.laiseconsulting.com ESTRATEGIA, MARKETING Y COMUNICACIÓN

15 Aunque los avances diagnósticos y terapéuticos han sido significativos y muy relevantes para la profesión, hay un cambio más profundo que está redefiniendo el día a día de las clínicas: la manera en la que los tutores se relacionan con sus animales y, en consecuencia, con los profesionales que los atienden. Hoy, la clínica veterinaria se ha convertido en un espacio donde no solo se abordan problemas de salud, sino donde confluyen expectativas, emociones, valores personales y formas muy distintas de entender el cuidado. En este contexto, la cocreación con el tutor deja de ser un concepto teórico para convertirse en una herramienta imprescindible. Ya no se trata únicamente de diagnosticar y prescribir, sino de construir conjuntamente un plan de trabajo que tenga sentido clínico, pero también vital. Los Barómetros de Petparents de 2023, 2024 y 2025 aportan una base especialmente relevante para comprender este cambio. A través de estos estudios se observa cómo los tutores no solo han incrementado su implicación, sino que esta ha llevado a diversificar los perfiles, generando escenarios mucho más complejos en consulta. Entender estas diferencias no es un ejercicio académico, sino una condición necesaria para poder integrar de forma realista sus valores, su nivel emocional y sus expectativas en el plan clínico. A partir de estos datos, se dibuja un mapa de perfiles que, lejos de ser categorías rígidas, funcionan como tendencias que ayudan a interpretar comportamientos. En la práctica, lo habitual es que un mismo tutor combine rasgos de varios perfiles, pero aun así, estas referencias permiten anticipar necesidades y ajustar la comunicación, eje indispensable a día de hoy en la clínica. Diversos perfiles de tutores Hay tutores cuya relación con el animal está profundamente atravesada por lo emocional. Para ellos, el animal no es solo un compañero, sino una extensión del núcleo familiar, y cualquier problema de salud se vive con una intensidad que, en ocasiones, desborda la lógica clínica. Este tipo de tutor no busca únicamente una solución veterinaria; necesita sentirse acompañado, comprendido y validado en su preocupación. Si la clínica no integra este plano emocional, el mensaje técnico pierde eficacia, no porque sea incorrecto, sino porque no conecta con la vivencia real del tutor. En estos casos, cocrear implica reconocer primero la emoción, sostenerla y, desde ahí, construir el discurso clínico. No se trata de que los veterinarios se conviertan en psicólogos, ni muchísimo menos; se trata como hemos comentado en otros artículos, de conectar con el cliente y construir un vínculo a largo plazo. En el extremo aparentemente opuesto, aparecen tutores que se aproximan a la clínica desde una lógica más pragmática. Su prioridad es resolver el problema de forma eficaz, clara y proporcional. No necesariamente establecen un vínculo emocional intenso con el animal, pero sí tienen una expectativa muy concreta sobre el servicio: quieren entender qué ocurre, qué opciones existen y cuál es la mejor decisión en términos de resultado. Cuando este tipo de tutor percibe ambigüedad o falta de concreción, su confianza se resiente. Sin embargo, esto no significa que rechace el cuidado, sino que necesita que el plan clínico esté estructurado de forma comprensible y justificada. Integrar su forma de pensar no implica simplificar la medicina, sino hacer explícito el valor de cada paso. Entre estos dos polos, emerge con fuerza el tutor informado, un perfil cada vez más habitual que accede a múltiples fuentes de información antes de acudir a consulta. Llega con preguntas, hipótesis e incluso con decisiones parcialmente construidas. Este fenómeno, que en otro momento podría haberse interpretado como una amenaza a la autoridad profesional, en realidad abre una oportunidad para redefinir el rol del veterinario. Ya no se trata de ser la única fuente de conocimiento, sino de convertirse en el filtro que ordena, contextualiza y valida la información disponible. Cuando este proceso se gestiona desde la confrontación, la relación se tensiona; cuando se aborda desde la colaboración, se fortalece y conecta. También persiste un perfil de tutor que prefiere delegar. No busca profundizar en la información ni participar activamente en la toma de decisiones, sino confiar en el criterio del profesional. Aunque pueda parecer el escenario más sencillo, también plantea sus propios retos, ya que una delegación excesiva puede derivar en desconexión y, en consecuencia, en una menor adherencia al tratamiento. La clave, en estos casos, no está en forzar la participación, sino en asegurar un nivel mínimo de comprensión que permita sostener el proceso clínico y alcanzar los resultados deseados. En los últimos años, además, se ha consolidado un perfil emergente especialmente interesante: el tutor que integra valores éticos, sostenibilidad y bienestar global en sus decisiones. Este tipo de tutor no solo se pregunta qué es lo mejor desde el punto de vista veterinario, sino también qué es lo más coherente con su forma de entender el mundo y, en definitiva, de vivir. La alimentación, el impacto ambiental o el tipo de tratamiento adquieren un significado que trasciende lo puramente clínico. Esto obliga a la clínica a ampliar el marco de conversación, incorporando dimensiones que tradicionalmente no formaban parte de la consulta pero que pueden aportar mucho valor y establecer un entendimiento y un vínculo. Cocreación como herramienta clínica real Comprender estos perfiles no tiene sentido si no se traduce en una práctica concreta. La cocreación se materializa cuando el plan clínico deja de ser una propuesta cerrada y se convierte en un proceso compartido. Esto no implica renunciar al criterio profesional, sino enriquecerlo incorporando variables que, aunque no sean estrictamente médicas, condicionan directamente el éxito del tratamiento. En este sentido, integrar los valores del tutor en el plan de trabajo supone operar simultáneamente en varios niveles. El primero es el clínico, donde siguen existiendo diferentes caminos para abordar un mismo problema. La diferencia es que ya no se trata únicamente de elegir el más completo o el más avanzado, sino el más adecuado para ese binomio concreto formado por el animal y su tutor. A veces esto implicará optar por un abordaje intensivo, y otras veces por una estrategia más progresiva o adaptada a determinadas limitaciones. El segundo nivel es el emocional, que con frecuencia ha sido infravalorado en la práctica clínica. Sin

16 embargo, la experiencia demuestra que la forma en la que el tutor vive la situación influye directamente en su capacidad para sostener el tratamiento. Incorporar este plano no requiere grandes cambios estructurales, sino una actitud distinta en la conversación, donde preguntas aparentemente simples pueden transformar el enfoque de la consulta. El tercer nivel es el práctico, probablemente el más determinante y, a la vez, el menos visible. Factores como el tiempo disponible, los recursos económicos o la organización familiar condicionan de forma decisiva la viabilidad del plan. Ignorarlos no los elimina, simplemente desplaza el problema hacia una falta de adherencia posterior. Por el contrario, cuando se integran desde el inicio, el plan gana en realismo, se sostiene y, por tanto, también gana en eficacia. Para que este enfoque funcione de manera consistente, no puede depender únicamente de la sensibilidad individual del veterinario. Es necesario que la clínica en su conjunto funcione como un entorno coherente, donde la comunicación, los protocolos y la cultura interna estén alineados con esta forma de trabajar. Esto implica formar a los equipos en habilidades que tradicionalmente han quedado fuera del ámbito técnico, pero que hoy resultan imprescindibles. La comunicación, en este contexto, deja de ser un complemento para convertirse en una herramienta central. No se trata solo de transmitir información, sino de construir un espacio donde el tutor pueda entender, participar y confiar. Esto requiere un equilibrio delicado entre claridad y profundidad, entre empatía y rigor, entre escucha y dirección. Transformando el vínculo entre tutor y clínica veterinaria Los beneficios de este enfoque son evidentes cuando se analizan en conjunto. La adherencia al tratamiento mejora, la satisfacción del tutor aumenta y la relación con la clínica se fortalece. Pero, además, hay un impacto menos visible y quizá mucho más relevante: el bienestar del propio equipo veterinario. Trabajar desde la cocreación reduce la fricción, minimiza los conflictos y permite desarrollar la práctica clínica desde un lugar más sostenible. Aun así, no se puede obviar que existen dificultades reales. La falta de tiempo, la presión asistencial o la inercia de modelos tradicionales pueden dificultar la implementación de este enfoque. Sin embargo, los datos muestran que la dirección del cambio es clara. El tutor del presente –y, con mayor intensidad, el del futuro– no encaja en modelos pasivos ni homogéneos. La clínica que quiera seguir siendo relevante tendrá que adaptarse a esta complejidad, no desde la improvisación, sino desde una estrategia consciente. Cocrear con el tutor no significa perder control sobre el proceso clínico, sino ampliarlo para que sea realmente efectivo e integral. Porque, en última instancia, la calidad de la medicina veterinaria no se mide únicamente por la precisión del diagnóstico o la sofisticación del tratamiento, sino por la capacidad de que ese plan se lleve a cabo en la vida real. Y esa realidad, inevitablemente, incluye a quien convive cada día con el animal. ¿Estás preparado para implementar una estrategia de cocreación en tu clínica? Elaboración: NotebookLM

18 EL EXPERTO ¿Estrés o burnout? MÁS ALLÁ DE LA ATENCIÓN CLÍNICA, EL VETERINARIO SE ENFRENTA HOY A UNA CRECIENTE CARGA EMOCIONAL QUE, SOSTENIDA EN EL TIEMPO, PUEDE AFECTAR DE FORMA SIGNIFICATIVA A SU BIENESTAR Y FAVORECER LA APARICIÓN DE FENÓMENOS COMO EL ESTRÉS CRÓNICO O EL BURNOUT. Que la profesión veterinaria sigue experimentando una transformación sociológica sin precedentes, es un hecho. El cambio de paradigma familiar coloca a los profesionales en una posición algo más vulnerable, pues ya no solo gestionan patologías, sino el tejido emocional de los tutores. Por: INÉS SERRA Y DEBORAH BLASCO. PSICÓLOGAS DE DUELO ANIMAL Y FORMADORAS EN DUELO, AUTOCUIDADO Y BIENESTAR. RAÍCES ETERNAS www.raiceseternas.es PROFESIÓN Así pues, el profesional veterinario hoy actúa como cirujano, comunicador de malas noticias y, a menudo, como soporte en crisis. Esta exposición constante al sufrimiento ajeno, sumada a la toma de decisiones éticas complejas (como la

19 eutanasia por motivos económicos), genera una carga que sobrepasa los recursos propios. ¿Qué factores impulsan el burnout? • La transferencia de expectativas, ya que los tutores proyectan en el veterinario una responsabilidad omnipotente. La presión por ‘salvar’ a un miembro de la familia eleva los niveles de estrés agudo debido a la carga de responsabilidad y la intolerancia al error. • La existencia de la fatiga por compasión. • La invisibilidad y exposición al duelo, que provoca que el veterinario absorba dolor y, en ocasiones, trauma secundario. • Los dilemas éticos y ‘distrés moral’ promovido por la acumulación de decisiones que contradicen el juramento vocacional. • La carga financiera y el ‘precio de la Vida’, una presión que siente el sector veterinario por justificar el costo de sus servicios, lo que genera una fricción constante que siempre está presente. • La sobrecarga de trabajo debida a horarios extensos, falta de personal o la cultura de disponibilidad a la que suelen verse sometidos. • La hipervigilancia con la que viven y que tanto acelera el desgaste. Este estado se activa por el desequilibrio existente entre lo que la profesión demanda y los recursos que disponemos para gestionar dichas demandas. Estrés vs Burnout A menudo escuchamos a profesionales referirse al desgaste cuando están inmersos en etapas de alto estrés. Si bien no es un término incorrecto, sí requiere ciertos matices; pues conviene diferenciar cuando alguien está en cuadro de estrés severo o en cuadro de burnout. El estrés laboral se define como una respuesta fisiológica y psicológica ante demandas ambientales que superan los recursos del individuo. Es una reacción de ‘lucha o huida’. Y es TRANSITORIO; es decir, cuando el estresor desaparece, el organismo regresa a su equilibrio (homeostasis). El síndrome de Burnout (desgaste profesional), según la OMS (CIE-11), es un fenómeno ocupacional resultante de un estrés crónico en el lugar de trabajo que no ha sido gestionado con éxito. No se cura con un fin de semana de descanso. Es una respuesta prolongada a estresores emocionales e interpersonales crónicos que termina por romper el vínculo del veterinario con su vocación, sus pacientes y su equipo. Es frecuente utilizar la tríada de Maslach para definirlo con más detalle: 1. Agotamiento emocional: Sensación de no poder dar más de sí mismo a nivel afectivo. 2. Despersonalización (Cinismo): Desarrollo de actitudes distantes, frías o incluso crueles hacia los pacientes y tutores como mecanismo de defensa. 3. Baja realización personal: Sentimiento de ineficacia y fracaso profesional. ¿Cómo podemos diferenciarlos fácilmente? Para distinguir estos dos conceptos, debemos observar la dirección que toma la energía del profesional. El estrés laboral se manifiesta como una hiperactivación: el veterinario está ‘sobre-implicado’, su respuesta emocional es reactiva y su cuerpo sufre las consecuencias de un estado de alerta constante. En este escenario, aunque el agotamiento es físico y agudo, la empatía y la vocación permanecen intactas; sintiendo que si se logra controlar las demandas externas o tener un descanso reparador, se puede recuperar el equilibrio. Por el contrario, el burnout no es un exceso de energía mal gestionada, sino una erosión del espíritu profesional. Se caracteriza por una desCaracterística Estrés laboral Burnout (síndrome de desgaste) Definición Respuesta fisiológica a una presión excesiva. Estado reactivo de alienación y agotamiento. Cómo te sientes Hiperactividad y reactividad emocional. Desmotivación, desamparo y 'vacío'. Cómo lo gestionamos (de primeras) Con sobre-implicación: nos esforzamos más y tratamos de controlar todas las variables. Nos desconectamos: ponemos distancia con clientes y emociones para 'sobrevivir'. Relación con tu trabajo Lo percibes como una 'etapa o racha difícil'. Hay pérdida de la vocación, el trabajo carece de propósito. Somatización fisiológica Daño físico (cansancio, tensión). Daño emocional y pérdida de valores. Riesgos/futuras complicaciones Puede derivar en trastornos de ansiedad o enfermedades psicosomáticas. Puede derivar en depresión mayor, abuso de sustancias o ideación suicida (extremo). Solución/Tratamiento El fin del proyecto traerá alivio. No se ve salida ni sentido al trabajo. Se requiere trabajo interno. EL BURNOUT NO ES UN EXCESO DE ENERGÍA MAL GESTIONADA, SINO UNA EROSIÓN DEL ESPÍRITU PROFESIONAL TABLA COMPARATIVA ESTRÉS VS BURNOUT

20 conexión defensiva donde la ansiedad da paso a la apatía y al cinismo (despersonalización). Aquí, el daño es cualitativo. Se pierde el sentido de la profesión, se percibe a los pacientes como objetos y se sufre una pérdida profunda de su realización personal. A diferencia del estrés, el burnout no se resuelve con tiempo libre, pues el descanso no repara la quiebra de la identidad ni la sensación de que el trabajo ha perdido su propósito. Así pues, una manera clara de diferenciar ambos términos es entender que el estrés es una crisis de recursos (“no tengo tiempo o energía suficiente”) y el burnout es una crisis de sentido (“nada de lo que hago importa”). Y al identificarlo correctamente podremos saber cómo gestionar cada estado. El estrés requiere gestión del entorno, pero el burnout exige una intervención profunda en la estructura emocional y organizacional del veterinario. En esta tabla tenéis una versión extendida y detallada, categorizada por dimensiones de impacto: Autodiagnóstico: ¿En qué punto te encuentras? Si te preguntas en qué momento estás de tu salud profesional, te aconsejamos que te respondas a estas preguntas. Solo auto-escaneándote podrás identificar qué te sucede e intervenir: a. ¿Sientes que si tuvieras un par de días libres podrías ‘ponerte al día’ y recuperar tu energía? b.¿Te sientes exhausto incluso antes de empezar la jornada, como si tu batería interna ya no fuera capaz de retener la carga, sin importar cuánto descanses? c. ¿Te sientes irritable con los tutores difíciles, pero mantienes el entusiasmo por el bienestar de tus pacientes? d.¿Has empezado a ver a los animales como ‘objetos de trabajo’ o ‘números de caso’? ¿Sientes que te has vuelto cínico, frío o indiferente ante el dolor del cliente para evitar que te afecte? e. ¿A pesar del cansancio, sientes orgullo cuando una cirugía sale bien o un tratamiento tiene éxito? f. ¿Sientes que tu trabajo ya no tiene sentido? ¿Te invade la sensación de que, hagas lo que hagas, no marcas ninguna diferencia real en la vida de tus pacientes? Las preguntas a, c, e se vinculan con el estrés. Las preguntas b, d y f, con el burnout. Estrategias de intervención: hacia una salud sostenible Para paliar las consecuencias del burnout, la intervención debe ser sistémica. No podemos pedirnos que a nivel individual reparemos el daño si estamos inmersos en un ambiente tóxico. Por eso, como siempre aconsejamos, lo más justo es abordarlo desde los planos persona, equipo e institución. Aquí os proponemos algunas medidas que siempre deben ser contrastadas con cada realidad para ver si aplican o no. A nivel persona El objetivo aquí es promover un autocuidado activo y las claves serán: • Entender e identificar las emociones que nos invaden. • Respetar ciclos vitales. • Higiene en la salud, sueño y límites. (Esto implica entrenar la capacidad para desconectar) • Buscar supervisión profesional y auto-habilitar espacios de terapia para procesar y limpiar la mochila emocional. A nivel de equipo La salud a nivel equipo se mide por conceptos tan poderosos como la seguridad, protección y validación. Sentir que trabajas en un espacio que te permite vaciar tus emociones es esencial. Algunas iniciativas que pueden contribuir a eso y a cerrar episodios negativos o reducir estrés son: • Debriefings o reuniones cortas que validen las emociones del equipo tras alguna situación complicada. • Rotación de tareas para evitar que las mismas personas gestionen siempre las situaciones más desgastantes, • Protocolos de comunicación interna asertiva, empática y compasiva. A nivel institucional (cambio estructural) Ya sea a nivel clínica o a nivel organizacional, la activación de protocolos, espacios y el rediseño de valores pueden contribuir a entornos profesionales más relajados donde el profesional pueda conectar más con el bienestar: • Protocolos de bienestar: más que implementar programas de asistencia al empleado, debería acercarse la salud profesional al día a día y replantear distribución de tareas, de tiempos y espacios. • Revalorización del tiempo: Respetar los ratios de descanso es fundamental. • Espacios de ventilación: Y sí. Nos referimos a habilitar áreas físicas de descanso real, libres de ruido, que sean respetados por el equipo y te permita ritualizar un cierre, descansar de la exigencia o simplemente estar en silencio. A modo de conclusión, el burnout no debería ser visto como una debilidad individual, sino como un fallo en el diseño del sistema de trabajo y gestión de expectativas emocionales. Reconocer la vulnerabilidad del sector es el primer paso, pero debe venir seguida de medidas que promuevan un bienestar real y más psicoeducación para que a nivel individual se apueste por buenas prácticas desde el primer día.

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