IM VETERINARIA #69

8 pre se traduce en bienestar. En consecuencia, “buscan, sobre todo, recuperar el control; control sobre su tiempo, sobre sus ingresos, sobre el rumbo de su negocio y sobre su propia vida”. Muchas de ellas desean construir equipos más autónomos, aprender a delegar, profesionalizar la gestión o desarrollar nuevas líneas de crecimiento. Por otro lado, “muchas buscan también algo más difícil de nombrar: volver a disfrutar y a sentir que eligieron bien, que su profesión tiene sentido, que el esfuerzo merece la pena”. Bienestar como herramienta de gestión Uno de los mensajes centrales de VBC es que el bienestar personal no constituye un lujo ni una cuestión secundaria. Por el contrario, Gutiérrez lo considera una infraestructura imprescindible para el liderazgo y la toma de decisiones. “Una directora que no duerme bien toma peores decisiones. Una directora que no tiene tiempo para sí misma no puede liderar con claridad. Una directora que no ha ordenado su economía personal no puede gestionar con serenidad la economía de su empresa”, matiza. Desde esta perspectiva, trabajar primero la base personal permite que los cambios empresariales sean más rápidos y duraderos. La mentoría plantea que el éxito profesional no debe construirse a costa de la salud, sino precisamente apoyándose en ella. Prevenir el burnout antes de llegar al límite El burnout es uno de los principales problemas de salud laboral dentro del sector veterinario. Aun así, la profesional insiste en que este fenómeno rara vez aparece de manera repentina, ya que “es el resultado acumulado de años de exigencia sin estructura, de dar más de lo que se recibe, de no tener un sistema que absorba la carga”. Por ello, el enfoque de VBC se centra en la prevención y en la identificación temprana de señales de agotamiento. La mentoría busca ayudar a las profesionales a rediseñar la relación que mantienen con su trabajo y a construir modelos de negocio que no dependan exclusivamente de su esfuerzo constante. De esta forma, aclara que “la diferencia entre una directora que ha pasado por VBC y una que no está solo en sus resultados financieros: está en cómo se levanta el lunes por la mañana”. Visión de futuro para la profesión Más allá del propio programa, Carolina Gutiérrez aspira a impulsar una transformación cultural dentro del sector veterinario. Su objetivo es contribuir a que las nuevas generaciones de profesionales puedan desarrollar carreras sostenibles sin asumir como inevitables determinadas dinámicas de sacrificio extremo. “Quiero que la veterinaria, la profesión más bonita del mundo, pueda ser vivida desde un lugar más amable para la profesional”, comparte. También considera necesario dejar de normalizar comportamientos tóxicos y revisar algunas creencias profundamente arraigadas. Así, defiende que “tenemos que dejar de confundir servicio con servilismo”. A largo plazo, imagina un sector donde el liderazgo femenino sea plenamente visible, reconocido y normalizado, y donde los modelos de transformación integral formen parte habitual del desarrollo profesional. Mientras tanto, VBC continúa avanzando con la ambición de convertirse en el programa de referencia para las mujeres veterinarias del mundo hispanohablante que desean crecer profesionalmente sin renunciar a su bienestar. Como concluye su fundadora, “nadie nos enseñó a gestionar una clínica mientras seguíamos siendo las mejores veterinarias de la consulta; eso se aprende, se sistematiza y se transforma”. Transformación 360 grados Uno de los elementos que diferencia a VBC de otras formaciones es su enfoque integral. Gutiérrez sostiene que gran parte de los programas de gestión empresarial ignoran la realidad específica de las clínicas veterinarias. Del mismo modo, muchos programas de desarrollo personal no tienen en cuenta las exigencias del liderazgo empresarial. A su vez, critica que algunos cursos de gestión clínica sean impartidos por profesionales alejados desde hace años de la práctica asistencial diaria. “Yo sigo haciendo clínica. Sigo siendo la veterinaria del Centro Veterinario El Plantío cada semana. Cuando hablo de la tensión entre la agenda de pacientes y la gestión del equipo, no lo recuerdo: lo estoy viviendo”, puntualiza. Por ese motivo, define a VBC como “la primera transformación 360 de la mujer veterinaria: un sistema que integra la persona y el negocio construido por alguien con los pies en el suelo de la clínica cada día”. El programa utiliza una metodología piramidal que parte de una idea fundamental: “No es posible construir un negocio sólido sobre una base personal inestable”. La primera fase consiste en un autodiagnóstico que permite “identificar dónde estás, qué quieres y cómo quieres vivir tu profesión”. Posteriormente, se trabaja el equilibrio personal “porque una directora agotada no toma buenas decisiones”, a través de aspectos como el descanso, la nutrición, el ejercicio físico, el autocuidado, la organización doméstica y las finanzas personales. Solo cuando esa base está consolidada, se abordan cuestiones relacionadas con la gestión empresarial: liderazgo, rentabilidad, KPIs, marketing, comunicación, inteligencia artificial aplicada al sector veterinario, dashboards de seguimiento, protocolos y herramientas de trabajo. Finalmente, todas las piezas se integran, “encajando como un sistema que se sostiene solo”.

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