IM VETERINARIA #69

63 namiento clínico, monitorización constante y un trabajo muy cercano con pacientes en situaciones especialmente delicadas”, afirma. A medida que fue adquiriendo experiencia, asegura que descubrió una gran motivación personal en el manejo de los casos más complejos y en la posibilidad de influir directamente en la evolución de pacientes graves. Esa inquietud la llevó a continuar formándose en centros con especialistas diplomados europeos en urgencias y cuidados intensivos. En relación a esa etapa, subraya que “fue fundamental para consolidar mi interés por la medicina intensiva y para iniciar un camino de formación continuada y especialización”. Casos críticos y patologías más frecuentes El trabajo diario en un servicio de urgencias veterinarias está marcado por la variedad y complejidad de los casos. Según detalla la co-responsable del Servicio de Urgencias y Cuidados Intensivos de AniCura Ars Veterinaria, uno de los cuadros más frecuentes son los procesos gastrointestinales agudos, especialmente vómitos y diarreas severas, así como las obstrucciones intestinales causadas por cuerpos extraños. “Son situaciones muy habituales en urgencias y muchas veces requieren actuaciones rápidas para evitar complicaciones graves”, apunta. También ocupan un lugar destacado los pacientes con compromiso respiratorio severo. Entre ellos, se encuentran neumonías bacterianas o neumonías por broncoaspiración, especialmente en animales con alteraciones neurológicas, regurgitación o cuadros digestivos graves. Así pues, matiza que “estos pacientes suelen requerir hospitalización intensiva, oxigenoterapia y una monitorización muy estrecha debido al riesgo de deterioro respiratorio agudo”. La veterinaria destaca la elevada frecuencia de pacientes con compromiso hemodinámico, como casos de shock séptico asociados a perforaciones gastrointestinales o hemoabdómenes secundarios a la rotura de masas abdominales. “Son situaciones que requieren una actuación rápida y una estabilización intensiva desde el momento del ingreso”, señala. Otro de los escenarios habituales en urgencias es el politrauma. Atienden con frecuencia gatos politraumatizados tras caídas desde altura y perros atropellados, pacientes que suelen presentar lesiones complejas y requieren un abordaje multidisciplinar. Por lo tanto, declara que “son casos que exigen monitorización continua y coordinación entre diferentes especialistas debido a la complejidad de las lesiones asociadas”. Además de las emergencias agudas, una parte importante de la actividad en cuidados intensivos corresponde a la descompensación de enfermedades crónicas. Entre los cuadros más frecuentes, se encuentran la cetoacidosis diabética, las reagudizaciones de enfermedad renal crónica y la insuficiencia cardiaca congestiva. “Estos pacientes requieren hospitalización intensiva y un manejo muy individualizado”, añade. Trabajo en equipo basado en la empatía Para la veterinaria, trabajar en situaciones críticas requiere una combinación constante de habilidades clínicas y humanas. “Considero fundamental ser capaz de mantener la calma y pensar con claridad en situaciones de alta presión”, expone. En muchas ocasiones, las decisiones deben tomarse en cuestión de minutos y pueden resultar determinantes para la supervivencia del paciente. La capacidad de priorización y el trabajo coordinado también son esenciales, dado que “el manejo de pacientes críticos implica una monitorización constante y una coordinación muy estrecha entre veterinarios, auxiliares y diferentes especialistas”. En hospitales de referencia, la colaboración multidisciplinar resulta imprescindible para ofrecer una atención adecuada. “EL MANEJO DE PACIENTES CRÍTICOS IMPLICA UNA MONITORIZACIÓN CONSTANTE Y UNA COORDINACIÓN MUY ESTRECHA ENTRE VETERINARIOS, AUXILIARES Y DIFERENTES ESPECIALISTAS” Asimismo, las habilidades comunicativas son fundamentales, debido a que “los tutores suelen encontrarse en momentos de gran estrés e incertidumbre, y necesitan sentirse acompañados y comprendidos durante todo el proceso asistencial”. La empatía, tanto hacia los animales como hacia sus familias, es otro de los pilares de esta especialidad. “No hay que olvidar que detrás de cada paciente existe un vínculo emocional muy importante”, enfatiza. A su juicio, el equilibrio entre medicina crítica, capacidad resolutiva y trato humano define precisamente la esencia de las urgencias veterinarias. Elevada carga emocional Uno de los aspectos menos visibles de la medicina intensiva veterinaria es el impacto psicológico que genera sobre los profesionales. García Piñeiro reconoce que la carga emocional en urgencias y cuidados intensivos es “muy elevada” y, en muchas ocasiones, “infravalorada”. Por ello, menciona que “convivimos diariamente con situaciones críticas, toma de decisiones complejas y una elevada presión asistencial, tanto desde el punto de vista médico como emocional”. Aunque los veterinarios intentan mantener siempre una actitud profesional y transmitir seguridad, reconoce que el desgaste emocional es inevitable porque “en urgencias se invierte una enorme cantidad de tiempo, energía y carga men-

RkJQdWJsaXNoZXIy NTI5ODA=