IM VETERINARIA #69

64 tal en cada paciente”. Esa implicación suele continuar incluso fuera del horario laboral, especialmente cuando se trabaja durante horas o días intentando sacar adelante a un paciente grave. Uno de los aspectos más difíciles de asumir es que, pese al esfuerzo realizado, no siempre se logra un desenlace favorable. “Existe una tendencia a la autoexigencia y a cuestionarse constantemente si se podría haber hecho algo más”, admite. De esta forma, considera fundamental normalizar la importancia de la salud mental dentro de la profesión veterinaria y fomentar estrategias que ayuden a gestionar el desgaste emocional. De igual forma, insiste en la necesidad de aprender a establecer límites, apoyarse en el trabajo en equipo y desconectar fuera del entorno hospitalario. En este sentido, reflexiona que “la medicina de urgencias es una especialidad muy vocacional y apasionante, pero también es una carrera de fondo que requiere cuidar no solo de los pacientes, sino también de los profesionales que los atienden”. Promoviendo la formación continuada En una especialidad donde los avances científicos y tecnológicos son continuos, la formación permanente es clave. La medicina intensiva veterinaria está en constante evolución y cada año aparecen nuevos protocolos, herramientas diagnósticas y opciones terapéuticas. Así, la veterinaria reitera que “trabajar con información actualizada mejora no solo el nivel técnico, sino también la capacidad de razonamiento clínico y la seguridad en la toma de decisiones”. En consecuencia, considera fundamental mantenerse al día mediante congresos, publicaciones científicas y colaboración con otros especialistas. “La veterinaria actual avanza a gran velocidad y cada vez está más especializada”, remarca. A su juicio, la actualización constante debe entenderse como una parte inherente de la profesión. Avances tecnológicos La incorporación de nuevas tecnologías ha optimizado la atención de emergencias veterinarias. Entre las herramientas más importantes, menciona la ecografía ‘point-of-care’, que actualmente forma parte del abordaje inicial de prácticamente cualquier paciente crítico. “El uso del ecógrafo en urgencias permite detectar de forma rápida alteraciones potencialmente graves, como derrames, hemoabdomen, neumotórax o cambios compatibles con obstrucción gastrointestinal”, indica. Los analizadores laboratoriales rápidos son capaces de proporcionar en pocos minutos datos fundamentales como lactato, glucosa, gasometrías, electrolitos o hematocrito, lo que “permite valorar el estado hemodinámico del paciente y monitorizar la respuesta al tratamiento de forma continua y mucho más precisa”. A su vez, destaca la evolución de los sistemas de monitorización en cuidados intensivos. Hoy en día, muchos hospitales veterinarios disponen de equipos avanzados para controlar presión arterial, electrocardiografía, oxigenación, ventilación o perfusión tisular. “La capacidad de detección precoz de complicaciones ha mejorado enormemente”, expresa. “CONVIVIMOS DIARIAMENTE CON SITUACIONES CRÍTICAS, TOMA DE DECISIONES COMPLEJAS Y UNA ELEVADA PRESIÓN ASISTENCIAL, TANTO DESDE EL PUNTO DE VISTA MÉDICO COMO EMOCIONAL”

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