IM VETERINARIA #69

65 No obstante, advierte de que la tecnología debe entenderse siempre como una herramienta de apoyo y no como un sustituto del criterio clínico, por lo que sostiene que “la combinación entre experiencia clínica, capacidad de toma de decisiones y apoyo tecnológico es lo que realmente permite ofrecer una atención de urgencias de alto nivel”. Cada vez más especializados Sobre la evolución de la veterinaria en España, considera que el cambio de los últimos años ha sido “muy significativo”, especialmente en medicina de pequeños animales, donde “hemos pasado de una veterinaria más generalista a una profesión cada vez más especializada”. Según detalla, muchos hospitales de referencia trabajan con estándares comparables a los de la medicina humana en monitorización, diagnóstico avanzado y cuidados críticos. Respecto a la percepción social de la profesión, opina que “los tutores están mucho más implicados en la salud y bienestar de sus animales y demandan una medicina de mayor calidad”. Esta mayor implicación ha impulsado el desarrollo de especialidades, la incorporación de tecnología avanzada y el crecimiento de hospitales 24 horas. En el área de urgencias, la evolución ha sido especialmente evidente, ya que “actualmente existe una mayor formación específica, protocolos más estandarizados y una mentalidad más orientada a la medicina basada en la evidencia”. Luces y sombras en la veterinaria española En comparación con otros sistemas veterinarios internacionales, España ofrece un nivel asistencial comparable al de muchos países europeos. Sin embargo, reconoce que todavía existen diferencias relacionadas con la estructura hospitalaria y el grado de medicalización. “En países como Reino Unido, Estados Unidos o algunos países del norte de Europa es más habitual que los pacientes sigan protocolos diagnósticos y terapéuticos muy completos desde el inicio”, puntualiza. Aunque esta tendencia también ha crecido en España, especialmente en hospitales de referencia, todavía existen limitaciones condicionadas por factores económicos y culturales. Igualmente, la organización hospitalaria presenta diferencias. En otros países existe una cultura más consolidada de hospitales altamente sectorizados y con equipos especializados muy estructurados. Aun así, resalta que muchos hospitales españoles trabajan ya con ventilación mecánica, hemodiálisis, transfusiones, nutrición asistida y monitorización avanzada comparables a centros internacionales. Grandes desafíos del sector veterinario Para Marta García Piñeiro, uno de los principales retos de la veterinaria española sigue siendo el reconocimiento institucional y social del veterinario como profesional sanitario. “Todavía existe una percepción limitada del impacto real de la profesión dentro del concepto global de ‘One Health’”, lamenta. Otro de los grandes desafíos son las condiciones laborales y el desgaste profesional. “La alta carga asistencial, el trabajo emocionalmente exigente y la disponibilidad continuada hacen que el ‘burnout’ sea un problema cada vez más presente”, advierte. Del mismo modo, la retención de talento y el desarrollo de estructuras formativas más consolidadas son un reto importante. “Existe una generación de veterinarios jóvenes con un nivel de formación muy elevado y gran interés por la especialización, pero todavía faltan programas reglados, residencias y mayor apoyo a la investigación clínica”, aclara. El futuro de la profesión pasará por “garantizar una atención de alta calidad sin perder el componente humano y clínico que caracteriza a la profesión”. Finalmente, envía un mensaje a quienes desean dedicarse a las urgencias y cuidados intensivos veterinarios: “Si realmente existe vocación por la medicina de urgencias, es una de las áreas más apasionantes y gratificantes de la veterinaria”. A pesar de todo, insiste en que se trata de una especialidad “muy exigente” y recomienda construir una sólida base clínica, rodearse de profesionales experimentados y aprender desde el principio a cuidar también de la salud mental. “Las urgencias y cuidados intensivos son una especialidad dura y muy demandante, pero también profundamente vocacional y enormemente enriquecedora”, concluye. “TRABAJAR CON INFORMACIÓN ACTUALIZADA MEJORA NO SOLO EL NIVEL TÉCNICO, SINO TAMBIÉN LA CAPACIDAD DE RAZONAMIENTO CLÍNICO Y LA SEGURIDAD EN LA TOMA DE DECISIONES”

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