IM VETERINARIA #69

68 nución progresiva de la eficacia de determinados fármacos, especialmente en sistemas de producción intensiva donde su uso ha sido prolongado y, en ocasiones, indiscriminado. El fenómeno de resistencia farmacológica es uno de los principales retos actuales en la veterinaria. La necesidad de optimizar el uso de antiparasitarios y evitar la presión selectiva sobre las poblaciones parasitarias ha impulsado un cambio de paradigma hacia estrategias más racionales y sostenibles. Tipos de parásitos Desde el punto de vista biológico, los parásitos se clasifican en endoparásitos y ectoparásitos, en función de su localización en el hospedador. Los primeros incluyen organismos como nematodos, cestodos y protozoos, responsables de afecciones intestinales, sistémicas o tisulares. Los ectoparásitos, por su parte, comprenden artrópodos como pulgas, garrapatas, ácaros y mosquitos, cuya importancia radica en su papel como vectores de enfermedades. Muchos de estos ectoparásitos presentan ciclos biológicos complejos, con fases tanto en el hospedador como en el ambiente, lo que dificulta su control. Por ejemplo, las pulgas pueden desarrollar gran parte de su ciclo fuera del animal, mientras que las garrapatas pueden implicar varios hospedadores a lo largo de su desarrollo. Estas características obligan a implementar estrategias de control que aborden tanto al animal como a su entorno. Impacto económico y productivo de las parasitosis Desde el punto de vista económico, las parasitosis continúan siendo una de las principales limitaciones en la producción pecuaria a nivel mundial. Enfermedades como la haemonchosis en pequeños rumiantes provocan pérdidas asociadas a la disminución del crecimiento, la reducción de la producción y el aumento de la mortalidad. Más allá del impacto directo sobre la salud animal, los parásitos comprometen la eficiencia productiva al debilitar el sistema inmunitario del hospedador, facilitando la aparición de infecciones secundarias. A estos factores se suma el impacto creciente del cambio climático, considerado un elemento clave en la reconfiguración de la epidemiología parasitaria. El aumento de las temperaturas, la modificación de los patrones de precipitación y la suavización de los inviernos están favoreciendo la supervivencia y expansión de vectores como garrapatas, mosquitos y flebótomos. Como consecuencia, enfermedades tradicionalmente restringidas a determinadas regiones están ampliando su distribución geográfica. Zoonosis y enfoque One Health En este sentido, la globalización y el incremento de la movilidad de animales de compañía y de producción también desempeñan un papel determinante. El transporte de animales entre regiones y países facilita la introducción de parásitos en nuevas áreas, contribuyendo a la emergencia de focos epidemiológicos en zonas previamente libres de estas patologías. Asimismo, la creciente urbanización ha modificado los patrones de transmisión, observándose una progresiva ‘urbanización’ de enfermedades que anteriormente se consideraban propias de entornos rurales. Uno de los aspectos más relevantes en este nuevo escenario es el aumento de las zoonosis parasitarias. Se estima que una gran proporción de los patógenos emergentes tiene origen animal, lo que refuerza la importancia del enfoque One Health (Una Sola Salud). Bajo este paradigma, se reconoce la interdependencia entre la salud humana, animal y ambiental, promoviendo una colaboración interdisciplinar para el control de enfermedades transmisibles. En el ámbito de la salud pública, las zoonosis parasitarias continúan siendo motivo de preocupación. Enfermedades como la toxoplasmosis, la giardiosis o la equinococosis representan riesgos constantes, especialmente en poblaciones vulnerables. La transmisión puede producirse a través de diversas vías, incluyendo el contacto directo con animales, el consumo de agua o alimentos contaminados, o la exposición a ambientes infectados. Situación epidemiológica en España y Europa En España, la situación epidemiológica refleja estas tendencias globales. Existe una elevada prevalencia de enfermedades vectoriales, especialmente en el área mediterránea. Entre ellas, la leishmaniosis canina se mantiene como una de las patologías más comunes, con tasas de prevalencia que en algunas regiones pueden alcanzar cifras elevadas. Esta enfermedad, transmitida por flebótomos, constituye un riesgo para la salud pública. Otra enfermedad de especial relevancia es la dirofilariosis o ‘gusano del corazón’, cuya expansión en el territorio español ha sido notable. Estudios recientes indican una alta prevalencia, con presencia en prácticamente todas las provincias. Aunque las zonas costeras y las islas continúan siendo las áreas de mayor riesgo, la distribución del parásito se ha generalizado, lo que pone de manifiesto la capacidad de adaptación de los vectores implicados. SE ESTIMA QUE UNA GRAN PROPORCIÓN DE LOS PATÓGENOS EMERGENTES TIENE ORIGEN ANIMAL, LO QUE REFUERZA LA IMPORTANCIA DEL ENFOQUE ONE HEALTH

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