IM VETERINARIA #69

39 La trayectoria profesional de Álvaro Millán Macías, veterinario colegiado en el Colegio de Veterinarios de Sevilla y especialista en acupuntura veterinaria por IVAS (Sociedad Internacional de Acupuntura Veterinaria), no empieza en la veterinaria, sino en la enfermería en la Universidad de Cádiz. Pero, al poco tiempo de ejercer en el sistema sanitario, decidió estudiar Veterinaria en la Universidad de Córdoba, “porque sentía que trabajar con animales sería más satisfactorio”. Desde el mismo momento en que terminó la licenciatura, sintió curiosidad e interés por las terapias naturales. “Al principio las compaginaba con los tratamientos médicos convencionales, pero con el paso del tiempo he ido aplicando las terapias naturales en perros y gatos de forma exclusiva”. Lleva ejerciendo la profesión veterinaria 16 años, de los cuales los primeros 10 fueron en un centro propio de Sevilla capital y los últimos seis han sido a domicilio, “debido a que la pandemia de coronavirus me llevó a replantear la manera de atender a los pacientes”, relata. En su opinión, “el veterinario de pequeños animales se está adaptando a la atención de animales de compañía, cuyos estilos de vida son afines a los humanos con los que conviven y, por tanto, el profesional se enfrenta al reto de diagnosticar y tratar enfermedades emergentes que hasta hace poco no eran reconocidas en los animales”, sostiene. Por ende, señala el especialista, “hay que aceptar que los perros y los gatos están abocados a padecer dolencias similares a las que sufrimos las personas”. En este contexto, cree que el veterinario actual necesita innovar para enfrentarse a este reto con éxito, y “sus conocimientos y capacidades deben equipararse a los del médico”. Por otro lado, Álvaro Millán Macías hace una apreciación sobre su área de trabajo: “Las terapias naturales no están consideradas una especialidad oficial en la medicina veterinaria, y eso incluye la acupuntura. Aunque existe un grupo de trabajo en AVEPA, la falta de reconocimiento público implica que los profesionales tengan que emprender y hacer sus aportes personales”. En su caso, compagina el ejercicio clínico con estudio e investigación científica a título personal. “Me dedico concretamente a fundamentar el efecto de las terapias naturales mediante la genómica y la proteómica. En ese camino ha participado en la evaluación de artículos científicos en editoriales especializadas y ha publicado algunos trabajos. “Mi mayor aportación a la ciencia es la fundamentación en 2020 de los genes y sus proteínas AOC1/DAO (diaminoxidasa) y NOS2/iNOS (sintasa de óxido nítrico inducible) como los principales factores epidemiológicos del COVID-19”, expone. Experimentos y resultados clínicos posteriores e independientes han sustentado sus resultados, “destacando un estudio colaborativo entre investigadores de las universidades de Harvard y Shanghái, y otro del laboratorio internacional Synlab”. Por último, el veterinario desgrana los retos a los que, bajo su criterio, se enfrenta la profesión. Por un lado, “si bien es cierto que la especialización es positiva y necesaria para brindar una atención médica de calidad, también es Álvaro Millán Macías (Colegio de Veterinarios de Sevilla, Sevilla) “EL PROFESIONAL SE ENFRENTA AL RETO DE DIAGNOSTICAR Y TRATAR ENFERMEDADES EMERGENTES QUE HASTA HACE POCO NO ERAN RECONOCIDAS EN LOS ANIMALES” importante que el sector amplíe sus miras”, esgrime. Millán Macías considera que “los profesionales deben emprender en las áreas de conocimiento para aportar su propio I+D+i; no pueden quedar a expensas de las novedades aportadas por grandes empresas y corporaciones”. “Tampoco deben quedar sujetos a la meritocracia ni estar limitados por la burocracia”. Los licenciados están capacitados para fomentar su propio crecimiento profesional, que luego podrán compartir, mejorar y ampliar comunicando su experiencia a los demás compañeros. Esta formación es la que ahora está permitiendo crear nuevos cursos de aprendizaje interesantes”, desarrolla. En última instancia, aprovecha también para indicar que los alumnos de posgrado deberían optar a una tesis doctoral libre, “cosa que no existe, al estar los programas académicos supeditados a líneas de investigación subvencionadas”.

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