IM VETERINARIA #69

6 CONVERSANDO CON… Vet Balance Connect: la primera mentoría que lucha contra el burnout en la parte femenina del sector veterinario CON EL OBJETIVO DE OFRECER UNA RESPUESTA ESPECÍFICA A LOS DESAFÍOS DE LAS MUJERES VETERINARIAS, COMO LA CONCILIACIÓN O EL AGOTAMIENTO EMOCIONAL, EL PROYECTO PROMUEVE UN MODELO QUE COMBINA DESARROLLO PERSONAL, GESTIÓN EMPRESARIAL Y LIDERAZGO PARA AYUDAR A LAS VETERINARIAS A CRECER PROFESIONALMENTE SIN RENUNCIAR A SU BIENESTAR. A la creciente complejidad técnica y empresarial de las clínicas veterinarias se suma el impacto que la presión asistencial, la gestión de equipos, la responsabilidad económica y la conciliación tienen sobre el bienestar de quienes lideran estos centros. En un sector donde las mujeres representan ya la mayoría de las nuevas generaciones de profesionales, empiezan a surgir iniciativas que abordan desafíos históricamente invisibilizados. Una de ellas es Vet Balance Connect (VBC), una mentoría creada específicamente para mujeres veterinarias que dirigen clínicas y que tiene como objetivo prevenir y combatir el burnout desde una perspectiva integral. Detrás del proyecto se encuentra Carolina Gutiérrez, veterinaria clínica con más de 16 años de experiencia, MBA en Dirección y Gestión de Centros Veterinarios, directora de Centro Veterinario El Plantío, en Ponferrada (León), y fundadora de una propuesta que aspira a cambiar la forma en que muchas profesionales viven su carrera. Más que un programa de gestión empresarial, VBC se presenta como un modelo de transformación personal y profesional que busca ayudar a las directoras de clínicas a construir negocios rentables, sostenibles y menos dependientes de su presencia constante. Todo ello sin renunciar a la vida personal, la salud o la satisfacción profesional. Un proyecto profesional muy personal La idea de VBC no nació en un despacho ni como resultado de un estudio de mercado. Su origen se encuentra en una experiencia vital que Carolina Gutiérrez comparte con muchas otras veterinarias. Según explica, durante años observó cómo numerosas compañeras altamente preparadas, apasionadas por su profesión y comprometidas con sus pacientes terminaban atrapadas en una dinámica de trabajo absorbente. Clínicas que dependían totalmente de ellas, agendas imposibles, dificultad para delegar, ausencia de tiempo libre y una sensación permanente de estar llegando tarde a todas las facetas de la vida. La propia fundadora reconoce que ella también vivió esa situación. Fue la maternidad la que la llevó a detenerse y replantear su modelo profesional. “Fue mi paracaídas. Me obligó a parar, a replantearme cómo estaba viviendo mi profesión y a construir un sistema que me permitiera volver a ella desde el amor, no desde el agotamiento”, explica. Ese proceso de transformación personal le permitió desarrollar herramientas, sistemas y metodologías que posteriormente comenzó a aplicar en su clínica. Con el tiempo, entendió que aquello que había aprendido podía resultar útil para muchas otras profesionales que atravesaban dificultades similares, por lo que afirma que “cuando lo conseguí, entendí que tenía la responsabilidad de compartirlo”. Su motivación sigue siendo vocacional. “Mi propósito es darle a esta profesión, que es la más bonita del mundo, las herramientas que a mí me permitieron vivirla desde otro lugar”, señala.

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