|Marzo-Abril 2026 | número 68 | 12 € | PARA LOS PROFESIONALES DE LA SALUD Y EL BIENESTAR ANIMAL LA CLÍNICA COMO TERCER HOGAR: MICRODETALLES QUE CREAN SENTIMIENTO DE PERTENENCIA - RADIOGRAFÍA DEL DETERIORO EMOCIONAL EN LA PROFESIÓN VETERINARIA - “SE HA PRODUCIDO UNA MEJORA NOTABLE EN LA CULTURA DE LA DESPARASITACIÓN PREVENTIVA Y EN LA COMPRENSIÓN DE SUS BENEFICIOS” - LA NUTRICIÓN, PILAR EN EL BIENESTAR Y LA PREVENCIÓN DE PATOLOGÍAS EN LOS ANIMALES - ONE HEALTH: LA VETERINARIA EN EL CENTRO DE LA SALUD PÚBLICA GLOBAL
Probiótico clínicamente probado** que ayuda a los perros a mantener un comportamiento tranquilo y proporciona resiliencia frente a factores estresantes. * Primer y único probiótico autorizado en la UE para ayudar a los perros a mantener un comportamiento tranquilo y proporcionar resiliencia frente a factores estresantes. ** McGowan RTS, Barnett HR, Czarnecku-Maulden G, et al. Proc Am Coll Vet Behav Symp. 2018. LA CALMA EMPIEZA DESDE DENTRO ®
3 UN NUEVO EQUILIBRIO Vivimos un momento de transformación. Lo hemos percibido en Iberzoo Propet, que a partir de ahora será Iberpet, y se refleja en el contenido que podrán leer en páginas siguientes. El sector veterinario tiene un papel cada vez más amplio. Más preventivo. No deja de crecer. Y está mucho más conectado con lo que ocurre fuera de la clínica. La veterinaria no se entiende solo desde la clínica. Lo que antes se abordaba como ámbitos diferenciados, clínica, producción y salud pública, hoy se entrelaza. El enfoque One Health es una de las estrategias sanitarias más relevantes del siglo XXI y resume bien ese punto de inflexión. Asumimos con naturalidad que la salud animal, la humana y la ambiental forman parte de un mismo sistema. Los datos lo dejan claro. Alrededor del 60 % de las enfermedades infecciosas humanas conocidas y hasta el 75 % de las emergentes tienen origen animal. A partir de ahí, el papel del veterinario no puede ser el mismo. La prevención gana peso y anticipar problemas empieza a ser tan relevante como resolverlos. Asistimos a otro cambio que atraviesa el sector: la reducción del uso de antibióticos. No es solo una recomendación. Es una necesidad. La resistencia a los antimicrobianos ha acelerado la búsqueda de alternativas eficaces. Ahí entran en juego los probióticos y la microbiota, lo que denominamos nutrición funcional. Permiten modular el ecosistema intestinal y reforzar la respuesta inmunitaria. No sustituyen todo, pero sí ayudan a reducir dependencia. La nutrición es uno de los elementos más influyentes sobre la salud y el bienestar animal. Sostiene funciones vitales, refuerza el sistema inmunitario y condiciona la evolución de muchas patologías. La dermatología refleja igualmente esta evolución. Aumentan las consultas y las dermatitis alérgicas se mantienen como el gran bloque, con un manejo complejo y a largo plazo. Contamos con más herramientas que permiten ajustar mejor el tratamiento. El reto sigue siendo la adherencia y el seguimiento. Algo parecido ocurre con los antiparasitarios. Mejores moléculas, más opciones y protocolos más adaptados. La prevención está más asumida, aunque siguen siendo habituales problemas como la dermatitis alérgica por pulga o determinadas sarnas. Eso sí, es necesario seguir reforzando la educación sanitaria y el asesoramiento veterinario. En este número de IM Veterinaria verán que nos movemos en esa dirección. Nutrición, probióticos, dermatología, antiparasitarios y One Health forman parte de un mismo cambio. Un nuevo equilibrio que marca la evolución del sector. Xavi Salada Director María Vitoria Arias, secretaria del ICOVV; Andrea Juste, psicóloga sanitaria, instructora de mindfulness y formadora; Begoña Bermell, veterinaria clínica experta en bienestar emocional; Elisenda Saperas, veterinaria y responsable de Comunicación en Purina España; Gonzalo Moreno del Val, presidente de la OCV; Luis Rodríguez, responsable del área de animales de compañía del COLVETO; Teresa López Hernández, presidenta del Colegio de Veterinarios de la Región de Murcia; Felipe Vilas Herranz, presidente del COLVEMA; Alba Gallego Torres, veterinaria en el Hospital Veterinario Ciudad Real; Beatriz Santos Redondo, veterinaria oficial de la Junta de Castilla-La Mancha; Blanca Montoya Landa, veterinaria y directora de la Clínica Veterinaria Tres Huellas; Valle Sánchez Ráez, fundadora y directora de Recuperavet; Yolanda M. Medina Bonilla, directora del I.T.A.S.; Francisco J. Arenas Cardos, veterinario clínico equino; Miriam Ortiz, miembro fundador de VeoVet Oftalmología; Isabel Centeno, directora y fundadora de Dermasturvet; Alicia Cózar Fernández, responsable del Servicio de Dermatología en el Grado de Veterinaria y en el Hospital Clínico Veterinario de la Universidad Europea; Elena Diéguez, Practice Manager en AniCura Abros Hospital Veterinario; Diego Bobis, especialista en cirugía veterinaria del Hospital Veterinario Menes; Jeff Johnston, vicepresidente sénior de Investigación, Innovación y Desarrollo de Productos en Champion Petfoods; Carlos Piñeiro, veterinario y director de Animal Data Analytics; Dra. María de los Ángeles Calvo Torras, portavoz de la Comisión One Health del CCVC; Marc Davesa y Laia Soldevila, socios fundadores de AH Tendency. Nº68 MARZO-ABRIL 2026 HAN COLABORADO EN ESTE NÚMERO PARA LOS PROFESIONALES DE LA SALUD Y EL BIENESTAR ANIMAL IM Veterinaria nº 68 · 2026 www.imveterinaria.es Director: Xavi Salada xavi@publimasdigital.com Redactora Jefe: Antònia Pozo antonia@publimasdigital.com Redacción: Antònia Pozo, Laura Peidró, Sara Gómez, Pol Torres, María Robert, Marta Burgués, Luis Marchal y Susana Perales Redacción online: María Luz Domínguez marialuzdominguez@publimasdigital.com Diseño y maquetación: Ana Lorenzo y Oriol Roig Publicidad Barcelona: Roger Paytuví roger@publimasdigital.com Móvil: 608 748 061 Publicidad Madrid: Luis Pereira López luis@publimasdigital.com Móvil: 609 303 392 José Luis Martín joseluis@publimasdigital.com Móvil: 617 106 733 Dep. Legal: B 10289-2016 ISSN 2938-9135 Imprime: Rotimpres Periodicidad bimestral Número 68 Año 2026 PUBLIMAS DIGITAL, S.L.U. C/ Pallars, 84-88 3º5ª 08018 Barcelona Tel. 93 368 38 00 www.publimasdigital.com Editor: Xavi Salada xavi@publimasdigital.com Gerente: Josep Martí josepm@publimasdigital.com Coordinadora de medios: Antònia Pozo antonia@publimasdigital.com Diseño y Producción: Ana Lorenzo ana@publimasdigital.com Imágenes de recurso: 123RF, ChatGPT, Nano Banana Suscripciones: Pilar Barbero pili@publimasdigital.com Director Comercial Madrid: Luis Pereira López luis@publimasdigital.com C/ Rafael Fernández Hijicos, 12, 6º A 28038 Madrid Tel. 91 380 00 67 móvil 609 303 392 VISITA NUESTRA WEB
4 SUMARIO CONVERSANDO CON… 6 | Proyecto ‘EstarBien | BienEstar’ del ICOVV: abordar el burnout en el colectivo veterinario EL EXPERTO 10 | La clínica como tercer hogar: microdetalles que crean sentimiento de pertenencia 14 | Radiografía del deterioro emocional en la profesión veterinaria ANÁLISIS 18 | Más control, más trazabilidad: el nuevo escenario europeo para la movilidad de mascotas COMUNIDAD 22 | El crecimiento sostenido de colegiados veterinarios se revierte en Madrid, Murcia y Castilla-La Mancha 32 | A pie de calle DERMATOLOGÍA 42 | Isabel Centeno: “Avanzamos hacia una mejor especialización con la gran colaboración entre profesionales de diferentes países” 46 | Alicia Cózar: “El futuro pasa por desarrollar soluciones cada vez más específicas para el control del prurito y la mejora de la barrera cutánea” 48 | Elena Diéguez: “Se ha producido una mejora notable en la cultura de la desparasitación preventiva y en la comprensión de sus beneficios” CIRUGÍA 50 | Diego Bobis: “La cirugía veterinaria en España atraviesa un momento de auge, con un nivel técnico y de conocimiento científico aplicado muy elevado” PROBIÓTICOS 52 | El cuidado de la microbiota intestinal con probióticos cobra relevancia en la veterinaria moderna 10 14 22
5 NUTRICIÓN 56 | La nutrición, pilar en el bienestar y la prevención de patologías en los animales 62 | Jeff Johnston: “En Champion Petfoods creamos dietas ‘biológicamente apropiadas’ ricas en proteínas” 64 | Nueva gama de alimentación húmeda natural de Amity con carne fresca 66 | ‘Inadoptables’ de Purina España: nutrición y ciencia del comportamiento para promover la adopción de gatos ONE HEALTH 70 | One Health: la veterinaria en el centro de la salud pública global 74 | Carlos Piñeiro: “En España, el enfoque One Health está reconocido en el discurso, pero aún es desigual en su aplicación práctica” 78 | Dra. María de los Ángeles Calvo Torras: “La Comisión One Health del CCVC actúa como órgano impulsor del enfoque desde el ámbito veterinario” EMPRESA 80 | Un gran escenario para marcas fuertes: Spectrum Brands Pet Care amplía su presencia en Interzoo en 2026 84 | Si su boca hablara: higiene bucodental como parte de la medicina preventiva en mascotas 88 | Marc Davesa y Laia Soldevila: “AH Tendency aporta información de valor, actualizada y accionable para tomar decisiones estratégicas” 92 | Vetscan OptiCell™ de Zoetis, reconocido como Mejor Nuevo Producto para Animales de Compañía 2025 94 | La 1ª edición de CardioIberia reúne a profesionales de España y Portugal para avanzar en cardiología veterinaria 96 | ESCAPARATE 78 56 52
6 CONVERSANDO CON… Proyecto ‘EstarBien | BienEstar’ del ICOVV: abordar el burnout en el colectivo veterinario DEBIDO A QUE UN TERCIO DE LOS VETERINARIOS RECONOCE PADECER MALESTAR EMOCIONAL, LA INICIATIVA PIONERA AYUDA A LOS PROFESIONALES A TRAVÉS DE ACOMPAÑAMIENTO GRUPAL, HERRAMIENTAS PRÁCTICAS Y UN ENFOQUE ESTRUCTURAL QUE BUSCA TRANSFORMAR LA PROFESIÓN DESDE DENTRO. El programa ‘EstarBien | BienEstar’, desarrollado por el Ilustre Colegio Oficial de Veterinarios de Valencia (ICOVV), surge en un momento en el que el bienestar emocional de los profesionales sanitarios, y en particular del colectivo veterinario, ha pasado a ocupar un lugar central en el debate profesional. En los últimos años, distintos estudios y encuestas internas han evidenciado un aumento del estrés, la ansiedad y el burnout en la profesión, poniendo de manifiesto una realidad que durante mucho tiempo permaneció invisibilizada o normalizada. En este contexto, el ICOVV da un paso adelante al reconocer que el malestar emocional es un fenómeno colectivo que afecta directamente a la calidad asistencial, a la sostenibilidad del ejercicio profesional y a la vida personal de quienes lo ejercen. Entorno laboral exigente La iniciativa se enmarca en un entorno laboral caracterizado por una alta carga de trabajo, una intensa implicación emocional y una cultura profesional marcada por la autoexigencia y la dificultad para establecer límites. A ello se suman factores como la relación constante con el sufrimiento animal, la gestión de expectativas de los clientes o la toma de decisiones clínicas condicionadas por aspectos económicos. Frente a este escenario, ‘EstarBien | BienEstar’ plantea un enfoque basado en el acompañamiento grupal, la prevención y el desarrollo de herramientas prácticas, con el objetivo de generar espacios seguros donde los profesionales puedan compartir
7 experiencias, comprender su malestar y construir estrategias que les permitan ejercer su profesión de forma más saludable y sostenible. Del silencio a la acción Como explica María Vitoria Arias, secretaria del ICOVV y coordinadora del programa, el detonante fue que la realidad del sector “no era una percepción: era algo que estaba pasando aquí y ahora, también en nuestro propio colectivo”. La encuesta interna realizada por el ICOVV confirmó que un alto porcentaje de profesionales reconocía encontrarse en un estado emocional negativo, con síntomas sostenidos en el tiempo. Este punto de partida llevó a replantear el enfoque institucional. En palabras de Arias, “esto no es un tema individual ni algo secundario, sino una cuestión que afecta directamente a la profesión”. Por lo tanto, la decisión fue integrar el bienestar emocional dentro de una estrategia más amplia, vinculada a la calidad asistencial, la sostenibilidad laboral y la continuidad del ejercicio profesional. Causas del ‘desgaste’ El análisis del problema revela una combinación de factores que se potencian entre sí. La práctica veterinaria se caracteriza por una elevada exigencia técnica, una responsabilidad y una exposición constantes a situaciones emocionalmente complejas. Desde la perspectiva psicológica, la psicóloga sanitaria, instructora ‘mindfulness’ y formadora Andrea Juste identifica como un patrón que los profesionales “se encuentran con una sensación de indefensión, no poder cambiar o no poder parar en el ámbito laboral”. Esta percepción surge de la carga de trabajo, así como de la dificultad para introducir cambios en dinámicas normalizadas. Entre ellas, destaca la tendencia a asumir jornadas prolongadas y la dificultad para establecer límites. Según señala, “se ha normalizado trabajar horas extras, estar siempre disponibles y no poder rechazar clientes o pacientes”, lo que genera un contexto propicio para la aparición de ansiedad, agotamiento y problemas de salud asociados. A esta realidad se suma un componente emocional especialmente intenso. La veterinaria clínica experta en bienestar emocional Begoña Bermell, quien dinamizó junto con Andrea Juste los grupos de apoyo del programa, indica que “la sobrecarga de trabajo, los conflictos con los clientes, la burocracia, que las decisiones médicas dependan del nivel económico del cliente o la exposición al sufrimiento” son elementos centrales del desgaste. Asimismo, introduce como factor clave la actitud del propio profesional. En este sentido, apunta que “somos autoexigentes, perfeccionistas, nos cuesta desconectar, confundimos vocación con entrega total”, lo que refuerza dinámicas de sobreimplicación difíciles de sostener en el tiempo. Señales de alerta El programa ha permitido identificar las principales manifestaciones del malestar emocional en el colectivo. Se observa que son un conjunto de síntomas persistentes que afectan tanto al ámbito personal como profesional. La psicóloga sanitaria menciona, entre los más habituales, la “indefensión aprendida, sensación de estar quemado, ansiedad, problemas de sueño o dificultad para poner límites, ritmos de trabajo y actividad acelerados”. Los síntomas muestran un exceso de carga, además de una progresiva pérdida de control percibido sobre la propia situación. Desde la experiencia en los grupos, la veterinaria clínica describe un estado emocional que muchos participantes comparten al inicio del proceso: “La sensación de ‘no poder más’, agotados emocional y físicamente, desilusionados, con impotencia de no saber cómo mejorar su situación”. Esto pone de manifiesto la necesidad de intervención temprana antes de que el deterioro se cronifique. Andrea Juste María Vitoria Arias
8 El grupo como herramienta terapéutica Uno de los elementos diferenciales del programa ‘EstarBien | BienEstar’ es su apuesta por el formato grupal. Las sesiones están diseñadas como entornos de trabajo estructurado donde se combinan herramientas clínicas, dinámicas experienciales y acompañamiento emocional. Andrea Juste define estos espacios como “grupos de apoyo mutuo en los que se incluyen relajación, meditación, trabajos de introspección y dinámicas grupales”. El objetivo no es únicamente aliviar el malestar, sino comprender los procesos internos que lo generan y desarrollar recursos para gestionarlo. En la práctica, tal y como detalla Bermell, cada sesión comienza con técnicas de regulación fisiológica -respiración consciente, relajación o meditación- orientadas a reducir la activación y favorecer la atención plena. Posteriormente, se trabajan situaciones reales del entorno clínico, lo que permite trasladar los aprendizajes al día a día profesional. En sus palabras, “intentamos darle otro enfoque que sea más amable con nosotros mismos”. Compartir para comprender La percepción de soledad, identificada como un factor clave en el malestar, se ve reducida cuando los profesionales descubren que sus experiencias son compartidas. La coordinadora del programa subraya que muchas personas “lo viven en soledad y aguantan demasiado antes de pedir ayuda”, lo que incrementa el impacto emocional. Frente a ello, el grupo ofrece un espacio de reconocimiento mutuo. A su vez, Bermell destaca la importancia de este proceso, afirmando que “cuando descubres que estás rodeado de personas que te comprenden y que están dispuestos a ayudarte, poco a poco empiezas a aumentar la autoestima y la autoconfianza”. Este cambio tiene un efecto emocional inmediato y favorece la construcción de redes de apoyo que trascienden las sesiones. Del mismo modo, Andrea Juste considera que compartir permite “ver puntos de vista diferentes ante situaciones similares”, ampliando la perspectiva y facilitando la toma de decisiones más conscientes. Mejora progresiva de los participantes Según Arias, en las sesiones “al principio predomina el desahogo, pero progresivamente hay evolución”, reflejada en la capacidad de establecer límites, gestionar mejor las relaciones profesionales y tomar decisiones con mayor claridad. Estos cambios son corroborados por Juste, quien asegura que el programa puede generar “un impacto de cambio posible, incluso para dar giros a su mundo laboral”. En algunos casos, esto implica modificar condiciones laborales; en otros, transformar la relación con el trabajo. Por su parte, Bermell observa un aumento en la motivación y en la implicación con el propio bienestar, destacando que los participantes desarrollan una mayor conciencia sobre sus hábitos y necesidades. Un desafío que va más allá del individuo A pesar de los avances, las tres profesionales coinciden en que el problema del burnout no puede abordarse únicamente desde el plano individual. La dimensión estructural y cultural del fenómeno exige cambios más amplios. Desde el punto de vista de Arias, el principal obstáculo es que “sigue muy presente la idea de que hay que poder con todo”. Esta mentalidad dificulta tanto la prevención como la búsqueda de ayuda. De esta forma, se hace necesario intervenir en aspectos como las condiciones laborales, la organización del trabajo y el liderazgo dentro de los equipos. Igualmente, resaltan la importancia de actuar de forma preventiva, sin esperar a que el malestar alcance niveles muy altos. Un cambio de paradigma Tras más de un año de funcionamiento, el balance del programa es positivo. La consolidación de los grupos, la continuidad en la participación y la apertura progresiva para hablar de estos temas reflejan un gran cambio en la cultura profesional. Sin embargo, como advierte Arias, “esto no cambia de un año para otro”. La intención del ICOVV es garantizar la continuidad del programa y su integración como parte estructural del Colegio. Desde una perspectiva más amplia, el objetivo es contribuir a la sostenibilidad de la profesión. “Cuando el problema es colectivo, la respuesta también tiene que serlo”, añade. Por otro lado, Begoña Bermell introduce una visión complementaria basada en la responsabilidad individual: “Nada cambia si yo no cambio”, remarcando la necesidad de compromiso personal dentro de un marco colectivo. Finalmente, Andrea Juste observa una tendencia hacia la toma de conciencia y el cambio, destacando que cada vez más profesionales se implican activamente en su bienestar. Más allá de ofrecer herramientas para gestionar el malestar, el programa se propone establecer un modelo centrado en el cuidado, la conciencia y el apoyo mutuo. Así, se abre la puerta a integrar lo emocional como parte esencial del ejercicio profesional. Begoña Bermell
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10 EL EXPERTO La clínica como tercer hogar: microdetalles que crean sentimiento de pertenencia HAY CLÍNICAS A LAS QUE SE ACUDE. Y HAY CLÍNICAS A LAS QUE, DE ALGÚN MODO DIFÍCIL DE EXPLICAR, SE VUELVE O ‘SE CONECTA’. NO NECESARIAMENTE PORQUE EXISTA UNA URGENCIA, NI PORQUE TOQUE UNA REVISIÓN, SINO PORQUE SE HAN INSTALADO EN UN LUGAR MÁS PROFUNDO QUE EL DE LA NECESIDAD: EL DE LA CONFIANZA COTIDIANA. Por: LAIA SOLDEVILA, SENIOR CONSULTANT, LAISE ANIMAL HEALTH CONSULTING www.laiseconsulting.com ESTRATEGIA, MARKETING Y COMUNICACIÓN
11 Ese espacio intermedio entre lo funcional y lo emocional, entre la salud animal y lo íntimo, es donde empieza a tomar forma la idea de la clínica veterinaria como un ‘tercer hogar’. En un momento en el que la relación entre las personas y sus animales ha evolucionado de manera evidente –hasta el punto de que cerca del 73 % de los tutores los consideran miembros de la familia1–, la clínica ya no puede entenderse únicamente como un lugar de atención veterinaria. Es, cada vez más, un entorno relacional. Un espacio donde no solo se diagnostica y se trata, sino donde se acompaña, se traduce, se contiene y, en ocasiones, se sostiene emocionalmente como hemos mencionado en varios artículos anteriores. Detalles que marcan la diferencia Este cambio no es superficial. Implica una transformación profunda en la manera en que se diseñan las experiencias dentro de la clínica. Porque si algo caracteriza a un hogar no es su estructura, sino lo que provoca: seguridad, reconocimiento, previsibilidad. Un hogar es un lugar donde uno no necesita estar en alerta constante, es un lugar donde uno se siente protegido. Y trasladar esa sensación al entorno veterinario –tradicionalmente asociado al estrés, la incertidumbre o el miedo– es, probablemente, uno de los mayores retos y oportunidades del sector. La pertenencia, en este contexto, no se construye a partir de grandes decisiones estratégicas visibles, sino desde una acumulación silenciosa de microdetalles. Detalles que, aislados, pueden parecer irrelevantes, pero que, en conjunto, configuran una experiencia coherente y emocionalmente significativa. No es tanto lo que se hace, sino cómo se hace sentir, en definitiva, como se conecta con los tutores. El primer nivel de estos microdetalles es sensorial. La experiencia de una clínica empieza mucho antes de la interacción con el profesional. Empieza en la puerta, en la luz, en el sonido, en el olor. Espacios excesivamente blancos, iluminaciones frías o ruidos constantes pueden activar, de manera inconsciente, una sensación de entorno ‘hospitalario’ que no siempre favorece la calma. Frente a ello, la introducción de materiales cálidos, luces más ‘amables’ o ambientes acústicamente controlados no responde únicamente a una cuestión estética, sino a una lógica emocional: reducir la percepción de amenaza. El olfato, a menudo olvidado, juega también un papel determinante. El olor clínico tradicional, asociado a desinfección intensa, puede generar rechazo tanto en animales como en personas. Sustituirlo o suavizarlo no es trivial; es una forma de comunicar que ese espacio no está pensado únicamente para intervenir, sino también para acoger. Del mismo modo, las texturas, los materiales antideslizantes o incluso la disposición del mobiliario inciden en cómo se percibe el entorno. Son decisiones que no se anuncian, pero se sienten. La importancia de la verdadera conexión Sin embargo, limitar la construcción de pertenencia a lo sensorial sería incompleto. El verdadero vínculo se articula en lo relacional. En aquello que ocurre entre personas. En cómo se pronuncia el nombre de un animal, en si se recuerda una conversación anterior, en la capacidad de adaptar el lenguaje al interlocutor. La empatía, tan citada como a veces difusa, se concreta en gestos pequeños pero consistentes: validar una preocupación, explicar sin imponer, acompañar sin invadir. La repetición coherente de estas micro interacciones es lo que permite que el cliente deje de sentirse uno más para empezar a sentirse reconocido. Y ese reconocimiento es el primer paso hacia la pertenencia. Porque pertenecer no significa simplemente acudir con frecuencia; significa sentirse parte de algo, aunque no se verbalice, significa conectar. LA CLÍNICA YA NO PUEDE ENTENDERSE ÚNICAMENTE COMO UN LUGAR DE ATENCIÓN VETERINARIA, SINO COMO UN ENTORNO RELACIONAL
12 En este punto, la clínica deja de ser únicamente un proveedor de servicios para convertirse en una marca en el sentido más profundo del término. No una marca entendida como identidad visual, sino como sistema de significados. Cada clínica transmite, de forma explícita o implícita, una manera de entender el cuidado animal. Un estilo, unos valores, una forma de relacionarse. Y es en esa dimensión donde el cliente decide, muchas veces de forma intuitiva, si encaja o no, si se identifica o no con la marca. La identificación con la clínica surge cuando el tutor percibe que existe una alineación entre su manera de entender a su animal y la forma en que la clínica lo cuida. Es un proceso menos racional de lo que podría parecer. No se basa únicamente en comparar precios o servicios, sino en reconocer afinidades. En sentir que, de algún modo, ‘aquí lo hacen como yo lo haría’. Diferentes pet parents, diferentes sentimientos Ahora bien, esta identificación no es homogénea. Los estudios más recientes sobre perfiles de tutores de mascotas en España, como el barómetro elaborado por Hamilton2, apuntan a la existencia de diferentes tipologías de pet parents (tutores de mascotas), cada una con motivaciones, expectativas y formas de relacionarse distintas. Desde los primerizos, que buscan guía constante y validación, hasta los llamados ‘enamorados’, para quienes el animal ocupa un lugar absolutamente central en su vida, pasando por perfiles más informados, más prácticos o más equilibrados. Entender esta diversidad no implica fragmentar la clínica en múltiples versiones, sino afinar la capacidad de lectura. Detectar en qué punto está cada cliente, qué necesita en ese momento concreto, y adaptar el discurso sin perder coherencia. Hay quien necesita explicaciones detalladas y quien prefiere síntesis. Quien busca acompañamiento emocional y quien prioriza eficiencia. La clave no está en ofrecer más, sino en ofrecer mejor, en función de quién hay delante. Este ajuste fino, casi imperceptible, es una de las bases de la personalización real. No la que se declara en los mensajes de marketing, sino la que se practica LA PERTENENCIA SE CONSTRUYE A PARTIR DE DETALLES QUE, EN CONJUNTO, CONFIGURAN UNA EXPERIENCIA COHERENTE Y EMOCIONALMENTE SIGNIFICATIVA Elaboración: NotebookLM
13 en la interacción diaria. Y es, también, uno de los elementos que más contribuyen a generar esa sensación de estar ‘en casa’, incluso en un entorno clínico. Cuidar a los profesionales No obstante, hay un factor que atraviesa toda esta construcción y que, a menudo, se aborda de forma insuficiente: el equipo. Porque, en última instancia, la experiencia no la define el espacio, sino las personas que lo habitan. Un entorno cuidadosamente diseñado pierde sentido si la interacción humana no acompaña. Y aquí emerge una realidad incómoda: el nivel de exigencia emocional que recae sobre los profesionales veterinarios es elevado, sostenido en el tiempo y, en muchos casos, poco visible para el cliente. Diversos estudios señalan que una parte significativa de los veterinarios percibe que su nivel de estrés y agotamiento no es plenamente comprendido. Situación cada vez más preocupante en nuestro sector. Esta problemática tiene consecuencias. No solo en el bienestar del profesional, que por supuesto es muy relevante y son necesarias medidas, sino también en la calidad de la relación con el cliente. Sostener emocionalmente requiere recursos, y esos recursos no son infinitos. Hablar de la clínica como un tercer hogar implica, por tanto, ampliar el foco. No se trata solo de cuidar la experiencia del cliente, sino también de cuidar a quienes la hacen posible. Para ello, es conveniente generar entornos internos donde el equipo pueda desarrollarse, descansar y sentirse reconocido. Difícilmente se puede construir pertenencia hacia fuera si no existe una mínima sensación de pertenencia hacia dentro. El recorrido del cliente La experiencia del cliente, en este sentido, deja de ser una secuencia de acciones para convertirse en una narrativa. Un relato que empieza antes de la visita, se desarrolla durante la estancia en la clínica y continúa después. Cada fase tiene su carga emocional, sus expectativas, sus posibles fricciones. Y es en la gestión de ese recorrido donde se consolida o se debilita el vínculo. Antes de la visita, aparecen la anticipación, la duda, a veces la preocupación. Durante la visita, la observación constante, la interpretación de señales, la necesidad de entender. Después, la evaluación silenciosa: qué ha pasado, cómo me he sentido, si volvería. En cada uno de estos momentos, la clínica tiene la oportunidad de intervenir, no solo para resolver una necesidad, sino para construir significado. Porque, en última instancia, la diferencia entre una clínica a la que se acude y una clínica a la que se pertenece no está en la satisfacción, sino en algo más profundo. La satisfacción es volátil. Depende de expectativas, de comparativas, de circunstancias. La pertenencia, en cambio, es más estable. Se construye lentamente, pero también se mantiene con mayor solidez. Un cliente satisfecho puede cambiar de clínica. Un cliente que se siente parte, difícilmente lo hará. No porque no existan alternativas, sino porque la relación ya no se basa únicamente en lo que se ofrece, sino en lo que se ha construido conjuntamente. Más allá de la excelencia técnica Este es, probablemente, el verdadero reto estratégico de la veterinaria actual. Ir más allá de la excelencia técnica –que se da por supuesta– y adentrarse en el territorio de la experiencia emocional. Entender que cada interacción deja una huella, que cada detalle comunica, que cada decisión suma o resta en la construcción de ese vínculo invisible pero decisivo. Convertir la clínica en un tercer hogar no es una cuestión de recursos ilimitados ni de grandes inversiones. Es, sobre todo, una cuestión de‘mirada’y de sensibilidad hacia lo que no siempre se mide, pero siempre se percibe, de coherencia entre lo que se dice y lo que se hace. En última instancia, de intención y conexión. Porque cuando una clínica consigue que un cliente entre y, por un momento, baje la guardia; cuando logra que confíe no solo en el conocimiento, sino en la forma de estar; cuando se convierte en un lugar donde no solo se cuida a su animal, sino también a él como persona; entonces deja de ser simplemente una clínica. Y empieza, sin necesidad de decirlo, a parecerse a un hogar. ¿Es tu clínica un tercer hogar para tus clientes? Referencias 1. AMVAC (2023). Barómetro sobre la relación humano-animal en España. Recogido en IM Veterinaria: “Casi 8 de cada 10 hogares con mascota consideran a su animal de compañía un miembro de la familia”. 2. Hamilton (2023). Barómetro: Nuevos hábitos y perfiles del petparent en España. Publicado y difundido en IM Veterinaria.
14 EL EXPERTO Radiografía del deterioro emocional en la profesión veterinaria EL OTRO DÍA RECORDÁBAMOS EN PETIT COMITÉ LAS ASPIRACIONES PROFESIONALES QUE TENÍAMOS CUANDO ÉRAMOS PEQUEÑAS, ALLÁ POR LOS AÑOS 90… CUANDO SOÑÁBAMOS QUÉ PROFESIONES PODRÍAMOS DESEMPEÑAR, VETERINARIA ESTABA EN TODAS LAS QUINIELAS. AL FIN Y AL CABO, NOS PERMITÍA UNIR NUESTRO AMOR POR LOS ANIMALES CON LA BUENA ACCIÓN DE SALVARLES Y ACCEDER A ELLOS, SIN ADULTOS QUE MIDIERAN NUESTRA PASIÓN Y ENTREGA. La veterinaria ha sido, históricamente, una de las profesiones con mayor carga vocacional. Sin embargo, esa misma entrega se ha convertido en un arma de doble filo. Lo que comienza como una pasión por la vida animal está derivando, en un porcentaje alarmante de profesionales, en un fenómeno de deterioro vocacional sistémico. Como psicólogas dedicadas al duelo animal y al acompañamiento de equipos clínicos, observamos que el problema no es la falta de competencia técnica, sino un ecosistema emocional que se ha vuelto insostenible. Por: INÉS SERRA Y DEBORAH BLASCO. PSICÓLOGAS DE DUELO ANIMAL Y FORMADORAS EN DUELO, AUTOCUIDADO Y BIENESTAR. RAÍCES ETERNAS www.raiceseternas.es PROFESIÓN Una profesión en alerta Si revisamos algunos estudios del sector, nos encontramos con un 70 % de veterinarios en España confesando haber sufrido episodios de ansiedad o estrés laboral severo. En un contexto europeo, España presenta una de las tasas de precariedad laboral más altas, y esto a pesar de ser un país referencia en formación científica y médica. Los profesionales de veterinaria reconocen sentir a diario cinismo, agotamiento, desmotivación o tristeza, y más de la mitad admite estar batallando con el síndrome de burnout. Con esta radiografía, una se pregunta: ¿los desafíos emocionales podrían estar comprometiendo la reputación profesional del mundo de la veterinaria? Si bien la clínica veterinaria sigue siendo una práctica de calidad médica y sanitaria intachable, la salud emocional impacta de forma inevitable en valores que definen la reputación y percepción de confianza que genera en clientes y en el propio colectivo. En otras palabras, la salud emocional y mental impacta en la efectividad, eficiencia, calidad, motivación y fidelización de clientes. Causas del deterioro emocional Como en otras profesiones, no hay una única causa que resulte en este deterioro /desgaste,
15 pero sí podemos identificar claramente cinco pilares que parecen estar empujando este deterioro: 1.Fatiga y desgaste. Todos escuchamos hablar de la fatiga por compasión y el desgaste empático. Ambos síndromes están presentes en el mundo veterinario por su exposición continuada al trauma lo que les coloca como espectadores del dolor, enfermedad y muerte a diario. Esta profesión, a su vez, viene acompañada de numerosos dilemas éticos que pueden generar una profunda frustración moral. 2.Gestión de expectativas y exigencia de los clientes. Los profesionales veterinarios a menudo requieren habilidades de mediación para gestionar la exigencia, ira o frustración de sus clientes. Están expuestos a situaciones de alta intensidad reactiva y se les exige máxima infalibilidad (el error clínico es apenas tolerado). Todo esto es consecuencia natural del apego con el que las familias viven la relación con sus animales y el permiso que se auto conceden para cuestionar la profesionalidad o vocación del equipo clínico, llevando a proyectar transferencia de culpa sobre el profesional. 3.Factores laborales y sociales. Las largas jornadas, las guardias extenuantes, la responsabilidad médica, la toxicidad en redes sociales, la falta de apoyo emocional o supervisión en casos clínicos, entre otros, agravan la salud mental y emocional de veterinarios/as, llegando a traspasar a planos personales como la autoestima. 4.Sanciones sociales. Pocas personas hablan de que el verdadero techo de cristal veterinario está en la idealización que se tiene de una profesión que debería basarse en el ‘amor por los animales’ y que criminaliza el deseo de crear negocios rentables y sostenibles para sus profesionales. Existe una cierta sanción social a los honorarios y costos del sector veterinario, forzándoles a justificar constantemente su política de precios y hacer públicas sus dificultades e injusticias económicas, reforzando su vulnerabilidad personal y profesional. 5.Habilidades personales y perfil psicológico. No podemos ignorar que en el deterioro emocional de cualquier profesional también inciden aspectos atribuibles al carácter, formación y exposición individual a situaciones críticas. En ocasiones, las profesiones médicas atraen a perfiles RADIOGRAFÍA SOMÁTICA DE LA PROFESIÓN VETERINARIA de alta autoexigencia, dispuestos a cronificar su malestar en lugar de ocuparse de él o que no disponen de herramientas de gestión emocional y resiliencia. Somos una sociedad que arrastra la pobreza educativa emocional en formaciones catalogadas de ‘alto nivel’, algo que no ayuda a remontar el desgaste emocional o a gestionarlo. No cabe duda de que todos estos factores, en mayor o menor medida, terminan por quebrar el sentido de propósito. Desafíos y consecuencias en la salud Cuando todas estas causas se mantienen en el tiempo, se produce un claro deterioro vocacional. El profesional deja de disfrutar de su trabajo, siente desapego por los pacientes (y clientes) y opera en “modo automático” para sobrevivir. Un escenario desolador que contrasta con la ilusión con la que vivían ese amor platónico que tenían con su profesión y que les empujó a estudiarla. Algunas de las consecuencias de este deterioro ya las estamos viendo: 1.Trastornos del sueño. El cerebro no logra desconectar provocando episodios de insomnio y pesadillas. 2.Trastornos psicosomáticos. Ya sabemos que la somatización es la expresión física del malestar psicológico. Son frecuentes cuadros de sintomatología gastrointestinal, contracturas tensionales, cefaleas, brotes de origen nervioso, bajada de defensas… No cabe duda de que el agotamiento es un círculo vicioso que requiere mucha higiene mental.
16 3.Ideación suicida. Es una realidad dolorosa que las tasas de suicidio en el sector veterinario sean significativamente superiores a la media poblacional, la desesperanza con la que viven las consecuencias reiteradas y progresivas en su salud y prestigio ponen en jaque su valor y capacidad resolutiva. 4.Abandono de la clínica. Profesionales brillantes con 10 o 15 años de experiencia deciden dejar la asistencia directa para refugiarse en la industria o la Administración, perdiendo el sector un valor clínico incalculable. El futuro empieza con miedo Lo que sucede en la clínica veterinaria está haciendo espejo a lo que sucede en las aulas. Son muchos los estudiantes que ya presentan signos de ansiedad antes de graduarse, temiendo no solo no estar a la altura técnica, sino no poder soportar la presión emocional que intuyen en sus mentores. Si bien muchas universidades y escuelas educativas están implantando acciones específicas para dotar a sus estudiantes de herramientas emocionales y dar respuesta a sus preocupaciones, todavía somos un país en el que graduamos científicos excelentes, pero carentes de herramientas que les protejan de los desafíos de esta profesión. Hacia una solución: el autocuidado como competencia clínica Como formadoras en bienestar, defendemos que la salud mental debe dejar de ser un tema tabú en los congresos veterinarios para convertirse en una competencia clínica más. Es urgente implementar: • Protocolos de comunicación en el duelo. Herramientas que legitimen el duelo desautorizado y reduzcan el impacto emocional tanto en el cliente como en el equipo. • Supervisión externa y espacios de desahogo. Los equipos necesitan escenarios seguros para procesar dilemas éticos y la carga moral que supone la práctica diaria. • Educación al cliente. Reivindicar el valor del acto clínico y la complejidad de la medicina veterinaria moderna. Cuando mencionamos estas medidas, no nos referimos a tratar la salud mental y emocional de los profesionales con protocolos diseñados para altos volúmenes. Este es un gran paso, pero también es un abordaje impersonal que puede percibirse como solitario. El autocuidado requiere que se implementen acciones en varios niveles: • Personal. Cada profesional es responsable de capacitarse para hacer frente a los desafíos de su trabajo, de instalar en su ADN la actitud de reparación o mejora, de aprender recursos y reflejar actitudes positivas que impacten en sus ciclos, en su vida y en la de su entorno. • Equipo. La salud (al igual que la enfermedad) tiene un componente comunitario extremadamente importante que a menudo ignoramos. El equipo no es solo un conjunto de personas compartiendo un espacio físico, sino que debe convertirse en una red de seguridad psicológica. Cuando un equipo cultiva la comunicación asertiva y el apoyo mutuo, se reduce drásticamente el impacto de los errores clínicos y se mitiga el sentimiento de soledad o aislamiento. Un entorno donde se permite decir “hoy no puedo con esta eutanasia” o “necesito diez minutos tras esta consulta” es un entorno que previene el abandono de la profesión. Validar el impacto emocional de forma colectiva no solo cohesiona al grupo, sino que crea un escudo protector frente a la fatiga por compasión, transformando la clínica en un refugio de resiliencia en lugar de un foco de estrés. • Institucional. Además de patrocinar acciones y dar visibilidad a la salud de la profesión, las instituciones deberían destinar recursos a impulsar acciones que puedan calar en la clínica. Ser ejemplo de lo que se debe hacer e impulsor del cómo. ¿Las claves? Cuidar a quienes cuidan a través de una colaboración interdisciplinar que refresque los discursos sobre salud profesional. Solo así lograremos que la ilusión de aquellas niñas de los años 90 no se pierda en el agotamiento, sino que se transforme en una carrera plena, digna y, sobre todo, saludable. Porque, al final del día, la salud del paciente empieza por la salud emocional de quien sostiene el bisturí. EL DETERIORO EMOCIONAL NO SOLO AFECTA AL PROFESIONAL, SINO QUE IMPACTA DIRECTAMENTE EN LA CALIDAD ASISTENCIAL, LA CONFIANZA DEL CLIENTE Y LA SOSTENIBILIDAD DEL SECTOR
ANÁLISIS 18 Más control, más trazabilidad: el nuevo escenario europeo para la movilidad de mascotas LA UNIÓN EUROPEA HA APROBADO UN NUEVO REGLAMENTO DELEGADO QUE ENTRA EN VIGOR EL 22 DE ABRIL DE 2026 Y QUE CAMBIA CÓMO DEBEN VIAJAR LAS MASCOTAS DENTRO DEL TERRITORIO EUROPEO. ENTRE OTROS ASPECTOS, SE ENDURECEN LOS REQUISITOS SANITARIOS Y DE DOCUMENTACIÓN. LO QUE SE BUSCA ES EVITAR FRAUDES DOCUMENTALES, MOVIMIENTOS IRREGULARES DE ANIMALES Y REDUCIR EL RIESGO DE TRANSMISIÓN DE ENFERMEDADES. Viajar con las mascotas siempre ha sido el principal deseo de quienes tienen un animal de compañía, pero también ha sido un reto importante. Y ahora parece que se complica aún más. La Unión Europea ha decidido revisar por completo las reglas del juego y, a partir de abril, quienes quieran visitar otros países con su perro, gato o hurón tendrán que enfrentarse a un sistema más estricto y más controlado. Lo que hasta ahora era un trámite relativamente sencillo –pasaporte, microchip y vacunas al día–, se transforma en un proceso con nuevos requisitos, registros previos y controles más estrictos. La intención oficial es mejorar la trazabilidad y evitar riesgos sanitarios, pero, en la práctica, supone un cambio profundo en la forma en que millones de europeos viajan con sus animales. De tal manera, que tenemos ante nosotros un escenario que genera dudas, inquietud y muchas preguntas: “¿qué habrá que hacer exactamente antes de viajar?”, “¿quién debe registrarse?”, “¿qué pasa si realizo un viaje corto o improvisado?”. En este sentido, el cambio principal de la nueva normativa es reforzar la seguridad sanitaria de los desplazamientos dentro de la Unión Europea. Por eso, uno de los puntos más importantes es que todos los ciudadanos europeos que quieran llevar a su perro, gato o hurón a otro país miembro tendrán que hacer un pre-registro en una base de datos europea específica para movimientos de animales de compañía. “Este trámite hay que completarlo, al menos, cinco días hábiles antes de llegar al destino y su objetivo es que los controles en frontera sean mucho más rápidos y sencillos. Lo que se busca, fundamentalmente, es evitar fraudes documentales, movimientos irregulares de animales y, sobre todo, reducir el riesgo de transmisión de enfermedades, como la rabia, entre países”, señala Elisenda Saperas, veterinaria y responsable de Comunicación en Purina España. Sobre todo, porque en los últimos años se habían detectado problemas en la documentación y diferencias en los controles entre los diferentes países de la Unión Europea, “por lo que esta actualización pretende unificar criterios y garantizar que todos los animales que viajan estén correctamente identificados y vacunados”. El Reglamento Delegado es una actualización del Reglamento (UE) 2016/429, que establece nuevas normas que lo complementan “en lo que respec-
19 ta a los requisitos zoosanitarios para los desplazamientos sin fines comerciales de animales de compañía”. Es decir, para viajes en vacaciones, visitas a familiares o traslados personales y que, además de afectar a perros, gatos y hurones, también incluye aves de compañía. En este sentido, la nueva normativa prevé la obligatoriedad de determinadas medidas de prevención que anteriormente estaban menos controladas. Así, a partir de abril de 2026, los perros, gatos, hurones y aves de compañía, además de estar identificados con microchip, deberán ser aptos para el viaje, no mostrar signos de enfermedad y haber recibido la primovacunación antirrábica al menos 21 días antes del desplazamiento. En cuanto a las aves de compañía, solo se permite trasladar un máximo de cinco aves por viaje, desde un tercer país, y todas ellas tienen que estar identificadas individualmente. Y dependiendo del país de origen, las aves pueden necesitar quedarse en cuarentena durante al menos 30 días, estar aisladas temporalmente bajo supervisión veterinaria o recibir la vacuna contra la gripe aviar H5/H7. “Cada vez viajamos más con nuestros animales de compañía y lo hacemos dentro de un espacio común que es la Unión Europea. Por eso, el objetivo principal de esta nueva regulación es reforzar la trazabilidad, la seguridad sanitaria y la armonización de criterios entre los países que forman parte de la UE. Lo que se busca es reducir riesgos de propagación de enfermedades zoonósicas, como la rabia, combatir el tráfico ilegal y garantizar que todos los animales que se desplazan lo hagan cumpliendo unos estándares homogéneos”, afirma Saperas, que considera que, en términos de movilidad, no supondrá una limitación. “Esto va más bien de una profesionalización y ordenación del proceso. Viajar con mascota seguirá siendo posible y habitual, pero exigirá una planificación más rigurosa por parte de las familias”. Preocupación y dudas Ante la inminente llegada de estos cambios en la normativa europea, el desconocimiento por parte de los tutores de animales de compañía es significativo. “Muchas familias aún no son plenamente conscientes de que la norma cambiará en 2026. Sin embargo, entre quienes sí han oído hablar de ello, especialmente personas que viajan con frecuencia o que se trasladan por motivos laborales, sí percibimos inquietud y necesidad de información clara”, matiza la veterinaria y responsable de Comunicación en Purina España. Así, entre las dudas más frecuentes, según la portavoz, giran en torno a los plazos. “Cuándo vacunar, cuánto tiempo antes del viaje hay que hacer determinados trámites, si el pasaporte actual seguirá siendo válido o si habrá que renovarlo. También preocupa si los requisitos serán iguales en todos los países o si existirán excepciones, y qué ocurre en viajes de larga duración o cambios de residencia. Otra cuestión recurrente es el posible incremento de costes asociados a certificaciones o pruebas adicionales”. Body protector para perros • Cierre por botones de presión • Lavable a máquina a 30°C • 9 tallas disponibles GENIA-GROUP.COM
20 Por ello, el papel de los veterinarios en la correcta aplicación de la nueva normativa será clave. “Los veterinarios seremos quienes vamos a verificar la identificación correcta del animal, administraremos las vacunaciones obligatorias, emitiremos o actualizaremos la documentación sanitaria y vamos a asesorar a las familias sobre los tiempos adecuados. Los centros autorizados tendremos también una responsabilidad pedagógica: explicar con claridad qué exige la normativa y prevenir errores que puedan impedir un viaje. Además, será clave nuestra colaboración con las autoridades competentes para asegurar que la aplicación sea homogénea y rigurosa”, concluye Saperas. De ahí que, para evitar contratiempos, sobre todo, en los primeros meses de aplicación de la normativa, la recomendación práctica es sencilla: planificar con tiempo. “Lo primero que deberíamos hacer es informarnos directamente en fuentes oficiales del país de destino de los requerimientos necesarios, ya que pueden cambiar entre países. Si se viaja en avión o barco, consultar, además, las condiciones específicas de la compañía. Acudir al veterinario con al menos un mes de antelación al viaje, para revisar toda la documentación y el estado sanitario del animal. Por otro lado, es importante comprobar que el microchip funciona correctamente, que los datos están actualizados y que la vacuna de la rabia no caduca durante el viaje”. De tal manera que, con la adecuada planificación, el asesoramiento veterinario y la documentación en regla, viajar con un gato o un perro dentro de la Unión Europea puede hacerse con total seguridad. Sobre todo, porque, a partir de abril, los procesos serán más digitalizados y los controles más sistematizados. Y si bien el pasaporte europeo para animales de compañía seguirá siendo un documento clave, es cierto que existirá una mayor exigencia en la correcta identificación por medio del microchip, en la acreditación de las vacunaciones en plazo y en determinados certificados sanitarios adicionales, todo ello teniendo en cuenta el destino. “Esto implica que los tutores deberán anticiparse más a la fecha del viaje y que clínicas veterinarias, autoridades y compañías de transporte deberán coordinarse mejor. Desde el punto de vista logístico, es probable que aumenten los controles en puntos fronterizos y que las aerolíneas requieran confirmaciones documentales previas más estrictas”, matiza. “UNA NORMATIVA MÁS ESTRICTA EN MATERIA SANITARIA REDUCE EL RIESGO DE TRANSMISIÓN DE ENFERMEDADES Y PROTEGE TANTO A LOS ANIMALES COMO A LAS PERSONAS” Protección animal ¿Y los animales?, ¿se ha tenido en cuenta qué impacto puede tener la aplicación de esta nueva normativa en el bienestar animal, tanto en términos de seguridad sanitaria como de reducción de riesgos durante el viaje? Según Elisenda Saperas, el impacto puede ser muy positivo. “Una normativa más estricta en materia sanitaria reduce el riesgo de transmisión de enfermedades y protege tanto a los animales como a las personas. Además, al exigir mayor planificación, se fomenta que los viajes se organicen mejor, evitando desplazamientos improvisados que pueden generar estrés innecesario. Si se acompaña de una buena información a los tutores sobre transporte adecuado, tiempos de descanso y adaptación al destino, estaremos avanzando no solo en seguridad sanitaria sino también en bienestar integral”. Principalmente, porque, en determinados casos, la normativa también exige que algunos tratamientos se administren concretamente antes del desplazamiento, por lo que la planificación y revisar los requerimientos específicos de cada país resulta absolutamente fundamental. Una regulación europea que, seguramente, continuará evolucionando en los próximos años en cuanto a movilidad de mascotas y protección animal. Por eso, mirando hacia el futuro, la veterinaria y responsable de Comunicación en Purina España considera que la normativa europea irá encaminada hacia una mayor digitalización y armonización. “Probablemente veremos sistemas de registro interoperables entre países, mayor control frente al comercio ilegal y un enfoque cada vez más centrado en el bienestar animal como eje transversal. La movilidad de mascotas seguirá creciendo porque forman parte de nuestra familia y la normativa tendrá que adaptarse a esa realidad, equilibrando libertad de movimiento con responsabilidad y protección sanitaria”.
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