20 Por ello, el papel de los veterinarios en la correcta aplicación de la nueva normativa será clave. “Los veterinarios seremos quienes vamos a verificar la identificación correcta del animal, administraremos las vacunaciones obligatorias, emitiremos o actualizaremos la documentación sanitaria y vamos a asesorar a las familias sobre los tiempos adecuados. Los centros autorizados tendremos también una responsabilidad pedagógica: explicar con claridad qué exige la normativa y prevenir errores que puedan impedir un viaje. Además, será clave nuestra colaboración con las autoridades competentes para asegurar que la aplicación sea homogénea y rigurosa”, concluye Saperas. De ahí que, para evitar contratiempos, sobre todo, en los primeros meses de aplicación de la normativa, la recomendación práctica es sencilla: planificar con tiempo. “Lo primero que deberíamos hacer es informarnos directamente en fuentes oficiales del país de destino de los requerimientos necesarios, ya que pueden cambiar entre países. Si se viaja en avión o barco, consultar, además, las condiciones específicas de la compañía. Acudir al veterinario con al menos un mes de antelación al viaje, para revisar toda la documentación y el estado sanitario del animal. Por otro lado, es importante comprobar que el microchip funciona correctamente, que los datos están actualizados y que la vacuna de la rabia no caduca durante el viaje”. De tal manera que, con la adecuada planificación, el asesoramiento veterinario y la documentación en regla, viajar con un gato o un perro dentro de la Unión Europea puede hacerse con total seguridad. Sobre todo, porque, a partir de abril, los procesos serán más digitalizados y los controles más sistematizados. Y si bien el pasaporte europeo para animales de compañía seguirá siendo un documento clave, es cierto que existirá una mayor exigencia en la correcta identificación por medio del microchip, en la acreditación de las vacunaciones en plazo y en determinados certificados sanitarios adicionales, todo ello teniendo en cuenta el destino. “Esto implica que los tutores deberán anticiparse más a la fecha del viaje y que clínicas veterinarias, autoridades y compañías de transporte deberán coordinarse mejor. Desde el punto de vista logístico, es probable que aumenten los controles en puntos fronterizos y que las aerolíneas requieran confirmaciones documentales previas más estrictas”, matiza. “UNA NORMATIVA MÁS ESTRICTA EN MATERIA SANITARIA REDUCE EL RIESGO DE TRANSMISIÓN DE ENFERMEDADES Y PROTEGE TANTO A LOS ANIMALES COMO A LAS PERSONAS” Protección animal ¿Y los animales?, ¿se ha tenido en cuenta qué impacto puede tener la aplicación de esta nueva normativa en el bienestar animal, tanto en términos de seguridad sanitaria como de reducción de riesgos durante el viaje? Según Elisenda Saperas, el impacto puede ser muy positivo. “Una normativa más estricta en materia sanitaria reduce el riesgo de transmisión de enfermedades y protege tanto a los animales como a las personas. Además, al exigir mayor planificación, se fomenta que los viajes se organicen mejor, evitando desplazamientos improvisados que pueden generar estrés innecesario. Si se acompaña de una buena información a los tutores sobre transporte adecuado, tiempos de descanso y adaptación al destino, estaremos avanzando no solo en seguridad sanitaria sino también en bienestar integral”. Principalmente, porque, en determinados casos, la normativa también exige que algunos tratamientos se administren concretamente antes del desplazamiento, por lo que la planificación y revisar los requerimientos específicos de cada país resulta absolutamente fundamental. Una regulación europea que, seguramente, continuará evolucionando en los próximos años en cuanto a movilidad de mascotas y protección animal. Por eso, mirando hacia el futuro, la veterinaria y responsable de Comunicación en Purina España considera que la normativa europea irá encaminada hacia una mayor digitalización y armonización. “Probablemente veremos sistemas de registro interoperables entre países, mayor control frente al comercio ilegal y un enfoque cada vez más centrado en el bienestar animal como eje transversal. La movilidad de mascotas seguirá creciendo porque forman parte de nuestra familia y la normativa tendrá que adaptarse a esa realidad, equilibrando libertad de movimiento con responsabilidad y protección sanitaria”.
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