67 también se produce en la adopción de gatos”, agrega. Esto implica que variables como el estado del pelaje, la condición corporal o la actitud influyen de manera decisiva en la elección por parte de los adoptantes, incluso por encima de factores clínicos más relevantes pero menos visibles. De esta forma, surge el proyecto‘Inadoptables’, cuyo objetivo es “demostrar que ningún gato es inadoptable, con el cuidado y la nutrición adecuados, todos pueden convertirse en adoptables”. El planteamiento introduce una dimensión ética y profesional relevante para el sector veterinario: la necesidad de intervenir no solo sobre la salud objetiva, sino también sobre la percepción de la misma. Colaborando con protectoras La implementación del proyecto se ha llevado a cabo en colaboración con protectoras, estableciendo un modelo de intervención basado en la cooperación y el acompañamiento técnico. La veterinaria destaca que “hemos trabajado estrechamente con tres protectoras de Barcelona, proporcionándoles más de 1.600 kg de alimento Purina ONE y acompañándoles durante todo el proceso”. Más allá del suministro de alimento, incorpora un seguimiento sistemático de los animales incluidos en el programa. En concreto, puntualiza que “hemos realizado un seguimiento de los gatos durante tres semanas para observar su evolución, medir su transformación y mejorar sus condiciones mientras esperan una familia”. Desde el punto de vista metodológico, este periodo permite evaluar cambios en parámetros clínicos básicos (condición corporal, calidad del pelaje, nivel de actividad), así como en variables conductuales (sociabilidad, respuesta al entorno, interacción con humanos), aspectos estrechamente ligados a la adoptabilidad. Nutrición clínica La profesional subraya que “la alimentación es un pilar fundamental en la recuperación de los gatos rescatados”, especialmente en individuos que presentan antecedentes de abandono, malnutrición o enfermedad. En estos casos, la intervención nutricional trasciende el aspecto físico, ya que también tiene un gran impacto sobre el comportamiento. Tal como indica, “muchos llegan con carencias nutricionales, estrés o problemas de salud, y una dieta completa y equilibrada les ayuda a recuperarse tanto a nivel físico como emocional”. Desde una perspectiva veterinaria, este enfoque se alinea con la evidencia existente sobre la relación entre nutrición e inmunocompetencia, así como con la influencia de determinados nutrientes en la modulación del estrés y la conducta. En este sentido, añade que “una buena nutrición impacta directamente en su sistema inmunitario, su energía y su comportamiento, facilitando su adaptación y bienestar”. Mejorar la ‘salud visible’ Otro de los aspectos más relevantes del proyecto es la correlación entre mejora clínica y percepción externa. “En pocas semanas, los cambios pueden ser muy evidentes: mejora del pelaje, más brillo y suavidad, mejor condición corporal, mayor vitalidad y una actitud más activa y sociable”, sostiene. Estos cambios, aunque clínicamente previsibles tras una intervención nutricional adecuada, “son clave dentro del proyecto, ya que refuerzan esa ‘salud visible’ que influye directamente en cómo son percibidos por los potenciales adoptantes”. Así, el concepto de ‘salud visible’ se posiciona como un indicador intermedio entre el estado clínico real y la decisión de adopción, actuando como un puente entre la medicina veterinaria y la psicología del adoptante. “HEMOS TRABAJADO ESTRECHAMENTE CON TRES PROTECTORAS DE BARCELONA, PROPORCIONÁNDOLES MÁS DE 1.600 KG DE ALIMENTO PURINA ONE” Foco en la nutrición Teresa, responsable del cuidado de los gatos en la Asociación Protectora de Animales de Granollers (APAG), comparte que actualmente la gatera acoge más de un centenar de felinos. En relación con la alimentación procuran ofrecer “un buen pienso”, ya que considera que esta es la base para garantizar la salud general de los animales. “Si les das un buen pienso, el animal estará saludable, no tendrá enfermedades ni diarreas”, detalla. En consecuencia, una nutrición adecuada repercute directamente en la calidad del pelaje y en una recuperación más rápida, factores que también influyen positivamente en las posibilidades de adopción. En cuanto a la recuperación de gatos procedentes de la calle, suele ser rápida cuando se trata de animales desnutridos, ya que “normalmente empiezan a comer bien enseguida”. Sin embargo, advierte de que los casos más preocupantes son aquellos derivados de abandonos o renuncias, donde el impacto emocional provoca que “se entristezcan y no coman directamente”. En estas situaciones, “si pasan dos o tres días sin comer, es muy peligroso, y se recurre a la alimentación asistida mediante sonda”.
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