IM VETERINARIA #68

43 las dermatitis alérgicas. Para la veterinaria, la clave es que los tutores son cada vez más conscientes de esta enfermedad y de la importancia de su control a largo plazo para mejorar el bienestar de su animal. “Además, cada vez se cuidan más a las mascotas y se realizan más consultas dermatológicas y con patologías más incipientes, mejorando por tanto las posibilidades terapéuticas y la evolución de la enfermedad a largo plazo”, subraya. La veterinaria destaca la leishmaniosis, como una enfermedad que ha aumentado mucho su prevalencia, ya que cada vez en España tenemos menos zonas libres de esta afección. Tratamientos en dermatología veterinaria Las terapias biológicas con anticuerpos monoclonales inyectables y los inhibidores de las Janus Kinasas (JAK) orales son las terapias más avanzadas y utilizadas, especialmente en dermatitis alérgicas y otros procesos autoinmunes. Así lo ve la experta. “Igualmente se realiza mucha inmunizaciónalérgeno específica, con el fin del control de la dermatitis alérgica ambiental a largo plazo. Para el control de dermatitis alimentarias, usamos dietas de eliminación específicas con proteína hidrolizadas o con proteína novel”, según Isabel Centeno. Las terapias tópicas como la champuterapia y la aplicación de productos, como espumas, lociones o spot-on, están adquiriendo cada vez más relevancia en la práctica diaria, “siendo los tutores cada vez más conscientes de su aplicación para el control de las enfermedades a largo plazo porque presentan muy pocos efectos secundarios”. La veterinaria añade que siempre será preferible aplicar una loción de clorhexidina, corticoide o un baño que usar un tratamiento sistémico con antibióticos o corticoides. Destaca, igualmente, las terapias con láser quirúrgico y terapéutico, así como terapias lumínicas como Phovia, que se están aplicando cada vez más en nuestras consultas. Servicio de referencia en dermatología A través de su marca propia, Dermasturvet, ofrecen un servicio de referencia en dermatología, enfocado a realizar un estudio pormenorizado de cada problema dermatológico que reciben, así como un control a largo plazo de la enfermedad. Según la veterinaria, la primera consulta permite realizar una historia clínica muy detallada, donde cada tutor comenta cómo ha comenzado la enfermedad, las lesiones dermatológicas que ha presentado y el grado de prurito que tiene su mascota y con que estrategias de control la han estado manejando hasta ese momento. Una vez realizadas las pruebas diagnósticas oportunas, “en base a unos diagnósticos diferenciales más probables, llegaremos a un diagnóstico lo más ajustado posible y procederemos a instaurar un tratamiento, tanto médico como de manejo de la enfermedad, basado en las opciones que son más adecuadas para cada mascota y que sus tutores son capaces de realizar con unos estándares de calidad adecuados”, destaca. Lo que está claro es que cada terapia debe ser siempre individualizada para cada mascota y enfermedad. A su vez, reciben casos que revisten una gran complejidad y control por parte de un especialista, tanto en su diagnóstico como en los tratamientos a instaurar que necesitan pruebas específicas: “citologías, estudios histopatológicos o inmunohistoquímicos para su resolución, bien por tratarse de neoplasias, de enfermedades autoinmunes o congénitas que suelen venir derivados por otros compañeros”, según Centeno. “LA MEJORÍA EN LOS TRATAMIENTOS TÓPICOS SIGUE LA LÍNEA DE CONSEGUIR NUEVAS MOLÉCULAS, SIN EFECTOS SECUNDARIOS ADVERSOS”

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