34 Blanca Montoya Landa (C.V. Tres Huellas, Madrid) Tras unos años trabajando como veterinaria generalista y de urgencias en la zona norte de Madrid, Blanca Montoya Landa decidió emprender y abrir una clínica en Tres Cantos, hace exactamente dos años. En la actualidad, cuenta la escritora y veterinaria directora de la Clínica Veterinaria Tres Huellas, “la gestión no me impide continuar con la formación en medicina interna, especialmente centrada en la oncología y la medicina felina”. Bajo su experiencia, “la evolución que ha experimentado el papel del veterinario en los últimos años ha sido mucho mayor de lo que podíamos imaginar”. “Estamos viviendo un cambio generacional en el que muchos municipios tienen más animales de compañía que niños”, sostiene Blanca Montoya. “Recuerdo que, cuando estudiaba y me acercaba a la oncología, muchos compañeros lamentaban que pocos clientes querrían administrar quimioterapia a sus animales más allá de la universidad. Hoy en día, no tengo que pelear para que accedan. Es un privilegio trabajar para tutores que confían en nosotros y están dispuestos a llevar la medicina veterinaria a lo más alto. Es la mayor motivación para seguir creciendo que podemos tener, personal y profesionalmente. Esto se traduce también en mayores exigencias, claro está, pero creo que siempre compensa”, reflexiona Montoya Landa. En esta transformación también han sido vitales los avances diagnósticos y terapéuticos. En on- “ESTAMOS VIVIENDO UN CAMBIO GENERACIONAL EN EL QUE MUCHOS MUNICIPIOS TIENEN MÁS ANIMALES DE COMPAÑÍA QUE NIÑOS” cología, asegura la veterinaria, “para mí es un éxito poder disponer pronto de nuevos centros que incorporen la radioterapia, al fin en Madrid”. Y expresa su deseo de que “sea una nueva puerta para quien hasta ahora no podía detener su vida y viajar para tratar a su animal”. En medicina felina, por su parte, considera que los avances no siempre van de la mano de la conformidad. “España es uno de los pocos países donde todavía no se han autorizado algunos tratamientos antivirales como el que permite curar la Peritonitis Infecciosa Felina (PIF)”. Por eso, señala que “debemos presionar entre todos para que estos obstáculos burocráticos desaparezcan y la medicina no se choque con la legalidad”. En este contexto, la doctora también desgrana los retos de futuro que, a su juicio, tiene por delante la profesión. “En España: lograr un reconocimiento mayor en la sociedad, luchar por sueldos y condiciones justas y recuperar nuestro criterio, últimamente en peligro. Sin olvidar que los primeros que tenemos que empezar a valorarnos más somos nosotros mismos, pues regalamos nuestro trabajo a veces y eso no lo he visto en ninguna otra profesión”, subraya en este sentido. Ella, como dueña de una clínica, opina que “debemos cuidar a nuestros compañeros y trabajadores para que no abandonen y puedan desarrollar al máximo su potencial”. “Tenemos grandes veterinarios que terminan trabajando totalmente fuera del sector y para mí es un fracaso. No para ellos, sino para la profesión. Estamos perdiendo a grandes profesionales y es una pena”, agrega. Ante la sociedad, cree que estos años al fin se han despertado. “De ser una profesión silenciosa y conformista, hemos levantado la cabeza y no estamos dispuestos a dejar que nos ninguneen. Quedan meses, tal vez años de lucha, pero animo a todos mis compañeros a sumar. A no perder la esperanza y a apoyar las iniciativas que cada día nos acercan más a un buen futuro”, manifiesta. Para finalizar, invita a una reflexión. “Si todavía hay algún veterinario en España que no ha solicitado hojas de firmas para la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) que busca modificar el Real Decreto 666/2023, ojalá que estas palabras le animen a hacerlo. Es fácil caer en la desesperación y rendirse, pero somos muchos y quiero creer que esta unión va a traer resultados”, remata.
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