75 Esta labor no se limita únicamente a la eficiencia productiva, sino que incorpora una visión más amplia que incluye “la eficiencia productiva, ambiental y social, los tres pilares que sostienen la sostenibilidad del sector”. Desde esta perspectiva integral, aborda el análisis del One Health, al que considera una evolución necesaria, aunque aún incompleta, de los sistemas de salud tradicionales. One Health en España En España conviven ejemplos de integración con carencias estructurales. Piñeiro reconoce la existencia de “islas de excelencia donde la cooperación entre la salud humana, animal y medioambiental es cotidiana”, destacando especialmente los ámbitos de la sanidad animal y la seguridad alimentaria. No obstante, advierte que estos casos no se han traducido aún en un modelo homogéneo, ya que “falta sistematizar esta coordinación en todas las CCAA y en todos los niveles administrativos”. Desde su punto de vista, esta situación abre una oportunidad para la profesión veterinaria, que dispone de herramientas y experiencia acumulada en vigilancia sanitaria, bioseguridad y gestión de poblaciones. En sus palabras, se trata de un conocimiento que “puede y debe integrarse aún más en las estrategias nacionales de salud pública”, reforzando el papel del veterinario como agente de salud global. Desarrollo desigual Al ampliar la mirada al contexto internacional, el director de Animal Data Analytics describe un panorama heterogéneo marcado por diferentes ritmos de avance. Considera que el desarrollo del ‘One Health’ avanza “a dos velocidades”, con un grupo de países y organismos que han consolidado estructuras sólidas, y otros que permanecen en fases más conceptuales. En el primer grupo sitúa a entidades con una larga tradición en salud pública veterinaria, vigilancia integrada y evaluación de riesgos, mientras que en el segundo identifica contextos donde predomina “más estrategia en papel que en proyectos operativos”. España, según su análisis, se encuentra en una posición intermedia: participa activamente en iniciativas europeas y dispone de capacidades técnicas relevantes, pero todavía necesita avanzar en aspectos estructurales. En particular, señala la necesidad de “dotar al enfoque One Health de recursos estables, indicadores y una gobernanza clara”. Aún así, este posicionamiento no debe interpretarse como una debilidad, sino como una oportunidad de aprendizaje. Para el experto, la profesión veterinaria puede beneficiarse de la experiencia internacional, incorporando “buenas prácticas en vigilancia sanitaria, bioseguridad, uso prudente de antibióticos y evaluación de los impactos asociados”. La veterinaria, un sector infrarrepresentado La veterinaria es una disciplina que no siempre recibe el reconocimiento que le corresponde en la toma de decisiones. El profesional describe la labor veterinaria como parte de una infraestructura crítica pero poco visible, al afirmar que “trabajamos en la parte ‘invisible’ que incluye la vigilancia en granja, bioseguridad, prevención de zoonosis, seguridad alimentaria, bienestar animal y el impacto ambiental de los sistemas de producción”. Esta situación tiene consecuencias en términos de representación institucional y percepción social. Por ello, considera que la profesión debe dar un paso adelante y ocupar espacios de liderazgo, aportando evidencia cuantificable. En concreto, propone aportar “datos, indicadores y modelos que conecten claramente las decisiones en granja con los resultados en salud pública”. “HAY ISLAS DE EXCELENCIA DONDE LA COOPERACIÓN ENTRE LA SALUD HUMANA, ANIMAL Y MEDIOAMBIENTAL ES COTIDIANA, COMO EN SANIDAD ANIMAL Y SEGURIDAD ALIMENTARIA” De esta forma, la digitalización emerge como una herramienta estratégica. Piñeiro destaca el potencial de tecnologías como la vigilancia sindrómica en tiempo real, la bioseguridad inteligente y la inteligencia artificial (IA), subrayando que se trata de “una oportunidad extraordinaria para hacer más efectivas todas estas actuaciones”. Salud animal en el centro El One Health no puede entenderse sin situar la salud animal en el centro del sistema. El veterinario recuerda que “la mayoría de las enfermedades infecciosas emergentes tienen origen animal o están relacionadas con ecosistemas compartidos entre animales y personas”, lo que convierte a la veterinaria en una disciplina clave para la prevención de crisis sanitarias. Del mismo modo, la producción ganadera se encuentra en el epicentro de debates estratégicos que abarcan desde la resistencia antimicrobiana hasta la sostenibilidad ambiental. Según explica, una sanidad animal robusta, apoyada en “la prevención, la bioseguridad inteligente, el diagnóstico preciso y ágil y el uso inteligente de los datos generados”, permite no solo reducir riesgos sanitarios, sino también mejorar la sostenibilidad global del sistema. Este planteamiento implica una transformación del modelo de trabajo veterinario, pasando de la reacción ante la enfermedad a la anticipación basada en evidencia. Se trata de avanzar hacia un sistema donde “la monitorización continua, la
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