60 Nutrición terapéutica Una nutrición inadecuada representa uno de los principales factores de riesgo para el desarrollo de enfermedades crónicas. La obesidad, considerada una de las patologías más prevalentes en animales de compañía, se asocia con diabetes, problemas articulares, enfermedades cardiovasculares y una reducción de la esperanza de vida. De igual forma, las dietas desequilibradas pueden provocar trastornos digestivos crónicos, problemas dermatológicos, debilitamiento del sistema inmunitario y fallos orgánicos, como insuficiencia renal o hepática. Entre los signos más frecuentes de una mala nutrición, se incluyen cambios bruscos de peso, pelaje opaco o quebradizo, heces blandas o malolientes, letargo, alteraciones en el apetito y comportamientos alimentarios anómalos, como la coprofagia. La detección temprana de estos signos permite una intervención nutricional eficaz. La nutrición veterinaria moderna se orienta hacia la personalización de la dieta, adaptándola a las necesidades específicas de cada individuo. Por lo tanto, el diseño de estas dietas requiere una evaluación clínica completa y un seguimiento continuo, con ajustes basados en la evolución del animal. Personalizar las dietas El veterinario actúa como figura central en la planificación nutricional, evaluando el estado corporal, identificando desequilibrios y diseñando planes alimenticios basados en la evidencia científica. Igualmente, cumple una función educativa fundamental, orientando a los tutores frente a la desinformación y las tendencias no fundamentadas. En producción animal, el veterinario nutricionista optimiza la conversión alimenticia, mejora la reproducción y contribuye a la sostenibilidad del sistema productivo y a la seguridad alimentaria. Para ello, ya se está utilizando tecnología avanzada como la inteligencia artificial, sensores y análisis de datos. Permiten ajustar las dietas en tiempo real, mientras que la investigación en proteínas alternativas, como insectos y algas, busca reducir el impacto ambiental. Del mismo modo, el desarrollo de alimentos funcionales, probióticos y aditivos fitogénicos mejora la salud intestinal y reduce la dependencia de antibióticos, ya que refuerzan el sistema inmunológico y optimizan el rendimiento productivo. Su uso es relevante tanto en animales de producción como en mascotas, donde apoyan la prevención y el manejo de trastornos digestivos y la recuperación tras tratamientos antibióticos, siempre bajo una selección de cepas específicas y basada en evidencia científica. Control de la alimentación animal Según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), España consolidó en 2024 su liderazgo como principal productor de piensos compuestos de la Unión Europea, con 38,8 millones de toneladas, un 1,5 % más que el año anterior. Mientras que la producción total de piensos en la UE descendió un 0,4 %, en España destacó el fuerte aumento de los piensos para mascotas (31,3 %) y la reducción de los piensos medicamentosos (–7,6 %), que representaron el 3,9 % del total. Como primer eslabón de la cadena alimentaria, la alimentación animal exige controles estrictos y una normativa en constante revisión, apoyada desde 2004 por el sistema SILUM, que garantiza la trazabilidad y la coordinación entre administraciones, industria y ganaderos. El Programa Nacional de Control Oficial de Alimentación Animal, aprobado por el MAPA, establece un marco estratégico para garantizar la inocuidad y seguridad de los piensos, primer eslabón en la producción de alimentos de origen animal. Este programa, basado en el Reglamento (UE) 2017/625, busca asegurar que los operadores cumplan con la normativa vigente en todas las etapas de producción, transformación y distribución, protegiendo así la salud pública y los intereses de los consumidores. La planificación de los controles se realiza mediante un análisis de riesgos que prioriza las inspecciones en función de la actividad, características y productos de los establecimientos. La supervisión y revisión anual del programa permiten adaptarlo a los cambios legislativos, resultados de auditorías y nuevas evidencias científicas. Este enfoque dinámico asegura la eficacia de los controles y la mejora continua del sistema, contribuyendo a la protección de la salud animal y humana. En este sentido, el programa garantiza la calidad de los piensos y fortalece la confianza en la cadena alimentaria. LAS GUÍAS NUTRICIONALES FEDIAF 2025 CONSTITUYEN EL PRINCIPAL MARCO DE REFERENCIA EN EUROPA PARA LA ALIMENTACIÓN DE PERROS Y GATOS
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