IM VETERINARIA #68

59 El documento establece niveles mínimos recomendados y niveles máximos (nutricionales y legales) para macro y micronutrientes, con el objetivo de garantizar una nutrición adecuada y segura a lo largo de las distintas etapas fisiológicas: crecimiento, reproducción y mantenimiento del adulto. A diferencia de los requerimientos mínimos, los valores recomendados incluyen márgenes de seguridad que contemplan la variabilidad individual, la biodisponibilidad de los nutrientes y las posibles interacciones entre ellos. Las recomendaciones se expresan en función de la materia seca y de la energía metabolizable, lo que permite ajustar la formulación a dietas con diferentes densidades energéticas. Otro aspecto relevante es la diferenciación entre alimentos completos, que deben cubrir todas las necesidades nutricionales cuando se suministran como única fuente de alimento, y alimentos complementarios, cuyo uso requiere combinación con otros productos. FEDIAF enfatiza la importancia de la validación de los productos, recomendando análisis químicos del alimento final y, cuando sea necesario, ensayos de alimentación para confirmar la adecuación nutricional. Asimismo, se destacan nutrientes de especial relevancia clínica, como la taurina en gatos, los ácidos grasos esenciales, el equilibrio calcio-fósforo durante el crecimiento y los límites máximos de vitaminas y oligoelementos para prevenir efectos adversos. Diferentes tipos de alimentación La alimentación seca o pienso destaca por su practicidad, estabilidad y facilidad de almacenamiento, además de contribuir a la salud dental cuando se trata de productos de calidad. Por su parte, la alimentación húmeda resulta altamente palatable y aporta un mayor contenido de agua, lo que favorece la hidratación y la salud renal. Las dietas frescas o naturales, incluyendo dietas cocinadas o crudas, pueden ofrecer un alto valor nutricional, pero requieren una formulación precisa para evitar desequilibrios, deficiencias o riesgos microbiológicos. A su vez, la hidratación es un componente esencial de la nutrición animal. El acceso continuo a agua limpia y fresca es indispensable para la digestión, la regulación de la temperatura corporal y la función renal. En animales que consumen principalmente alimento seco, se recomienda complementar con comida húmeda o añadir agua al pienso para favorecer una ingesta hídrica adecuada. Los cambios de dieta deben realizarse de forma gradual, generalmente en un periodo de 7 a 10 días, mezclando progresivamente el alimento antiguo con el nuevo. Esta estrategia permite la adaptación de la microbiota intestinal y reduce la incidencia de trastornos gastrointestinales, como vómitos, diarreas o flatulencias.

RkJQdWJsaXNoZXIy NTI5ODA=