79 (CCVC), presidenta de la Academia de Ciències Veterinàries de Catalunya y catedrática Emérita de la Universitat Autònoma de Barcelona (Facultat de Veterinària), la relevancia del One Health “radica en que muchos de los principales desafíos sanitarios actuales –como las zoonosis, las pandemias o la resistencia a los antimicrobianos– requieren una respuesta coordinada, interdisciplinar e intersectorial”. En Cataluña se ha avanzado tanto en el ámbito institucional como profesional, con una mayor concienciación sobre la necesidad de este enfoque, aunque “su implementación efectiva aún se encuentra en fase de consolidación”. A nivel internacional, organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) o la Unión Europea “han impulsado estrategias más estructuradas, si bien su aplicación práctica sigue siendo heterogénea entre países”. Acciones concretas La experta identifica varios retos dentro del enfoque One Health: “Lograr una coordinación intersectorial real y sostenida, armonizar marcos normativos entre sectores implicados, garantizar financiación específica y estable, desarrollar sistemas de vigilancia integrados y compartidos e impulsar una formación verdaderamente interdisciplinar”. Por lo tanto, la doctora detalla que la Comisión One Health del CCVC “promueve la colaboración con otros sectores sanitarios, fomenta el conocimiento técnico y contribuye a la sensibilización social e institucional”. Entre las líneas de actuación, destacan el impulso de políticas públicas alineadas con One Health, la participación en redes nacionales e internacionales, la promoción de actividades formativas y divulgativas, el apoyo al desarrollo de sistemas integrados de vigilancia epidemiológica y la colaboración con administraciones, universidades y otros agentes clave. Prevenir futuros desafíos sanitarios En cuanto a la prevención de futuras pandemias, la explica que la colaboración entre salud humana, animal y ambiental permite “una detección precoz de amenazas, especialmente de zoonosis emergentes, así como una mejor vigilancia epidemiológica, el control de reservorios animales y la identificación de factores ambientales de riesgo”, reduciendo así la probabilidad de crisis sanitarias futuras. Para ello, la implicación de la administración y la ciudadanía resulta fundamental. La administración puede involucrarse mediante “el desarrollo de políticas transversales, la asignación de recursos adecuados y el refuerzo de la coordinación interinstitucional”, mientras que la ciudadanía puede contribuir “adoptando comportamientos responsables, como el uso prudente de antibióticos, el respeto por el entorno y la tenencia responsable de animales, así como participando activamente en iniciativas de salud comunitaria”. Afrontando los retos La profesional puntualiza que la emergencia climática “modifica los ecosistemas, altera la distribución de vectores y reservorios, y favorece la expansión de enfermedades infecciosas”, a la vez que “incrementa la interacción entre especies, lo que aumenta el riesgo de aparición y reemergencia de zoonosis”. Respecto a la lección aprendida de las zoonosis, recuerda que “se ha puesto de manifiesto la importancia de la vigilancia temprana y del control en origen, así como la necesidad de una comunicación transparente y de una cooperación internacional eficaz”. A su vez, hace hincapié en la necesidad de reforzar la capacidad de respuesta de los sistemas sanitarios ante amenazas emergentes. En el combate contra la resistencia a los antimicrobianos, la portavoz de la comisión propone estrategias concretas como “el uso prudente y responsable de antimicrobianos en medicina humana y veterinaria, el refuerzo de la bioseguridad en explotaciones ganaderas, la vigilancia integrada del consumo y de las resistencias, el fomento de alternativas terapéuticas y preventivas, y la educación y sensibilización de profesionales y población”. La contribución veterinaria En el marco de One Health, la Dra. Calvo Torras señala que la profesión veterinaria desempeña un papel esencial en la prevención y vigilancia de zoonosis, seguridad alimentaria, control sanitario de alimentos, bienestar animal y monitorización de resistencias antimicrobianas, además de actuar como “un nexo fundamental entre la salud animal, humana y ambiental”. Para consolidar el enfoque, sugiere integrar One Health en políticas públicas, garantizar financiación sostenida, establecer estructuras intersectoriales permanentes, reforzar la formación interdisciplinar y desarrollar sistemas de información compartidos que permitan anticipar riesgos. Por último, sostiene que “el enfoque ‘One Health’ representa un cambio de paradigma en la manera de abordar la salud global”, y que “su correcta implementación será clave para afrontar los grandes retos sanitarios del siglo XXI”.
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