IM VETERINARIA #68

54 Optimizando la producción animal Los probióticos, definidos por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la OMS (Organización Mundial de la Salud) como microorganismos vivos que, administrados en cantidades adecuadas, confieren beneficios a la salud del huésped, están ganando terreno como sustitutos de los promotores de crecimiento antibióticos en la producción animal. Estos microorganismos, que incluyen bacterias como Lactobacillus, Bifidobacterium y Bacillus, así como levaduras como Saccharomyces cerevisiae, pueden ayudar a controlar patógenos entéricos como Salmonella y E. coli, reduciendo riesgos para la salud pública. Aunque el uso de probióticos se considera generalmente seguro, algunos microorganismos pueden portar genes de resistencia a antibióticos, lo que plantea riesgos de transferencia a patógenos. Por ello, organismos como la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) en Europa y la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) en Estados Unidos han implementado estrictas regulaciones para garantizar la seguridad y eficacia de estos productos. Las normativas incluyen la evaluación de riesgos, etiquetado adecuado y autorización previa a su comercialización. Diferentes aplicaciones en producción ganadera • Porcino: En porcino, el uso de probióticos se ha convertido en una práctica habitual, especialmente durante el destete, una de las etapas más críticas del ciclo productivo. Técnicos de campo observan una reducción de los trastornos digestivos y una mejora general del crecimiento cuando se utilizan cepas adaptadas al aparato digestivo del cerdo. Además de su efecto sobre la salud intestinal, los probióticos contribuyen a mejorar la uniformidad de los lotes y a reducir la necesidad de tratamientos farmacológicos. • Avicultura: En avicultura, los probióticos desempeñan un papel clave en la mejora de la eficiencia alimentaria y en la reducción de la carga de patógenos entéricos. Su uso continuado favorece un equilibrio microbiano que dificulta la proliferación de bacterias como Salmonella o Clostridium, contribuyendo tanto a la salud del ave como a la seguridad alimentaria. Productores y veterinarios destacan que una parte creciente de las explotaciones ha integrado estas soluciones como parte estructural de sus programas nutricionales, especialmente en sistemas libres de antibióticos. • Rumiantes: En rumiantes, el enfoque probiótico se centra en la estabilización del ecosistema ruminal. El uso de levaduras vivas y bacterias específicas permite mejorar la fermentación, optimizar el aprovechamiento de la fibra y reducir alteraciones metabólicas asociadas a dietas de alta energía. Algunos estudios apuntan además a un efecto positivo sobre la reducción de emisiones entéricas, lo que sitúa a los probióticos como una herramienta con potencial impacto ambiental, alineada con los objetivos de sostenibilidad del sector ganadero. Innovando en las fórmulas El desarrollo tecnológico ha sido determinante para la consolidación del sector. La microencapsulación y otras técnicas de protección permiten asegurar la viabilidad de los microorganismos durante el procesado industrial y su liberación controlada en el intestino. Paralelamente, crece el interés por nuevas generaciones de productos, como simbióticos y postbióticos, que ofrecen ventajas en términos de estabilidad y seguridad. Estos enfoques permiten actuar sobre la microbiota sin depender exclusivamente de microorganismos vivos, ampliando el abanico de aplicaciones clínicas y productivas. LA MAYOR PARTE DEL SISTEMA INMUNOLÓGICO DEL ANIMAL SE LOCALIZA EN EL TRACTO GASTROINTESTINAL Personalización y salud integral El futuro de los probióticos en veterinaria apunta hacia una comprensión cada vez más profunda del microbioma animal. A su vez, la investigación avanza hacia soluciones personalizadas, adaptadas al perfil microbiano de cada individuo, y hacia aplicaciones que van más allá de la salud digestiva. La modulación del eje intestino-cerebro y el apoyo al metabolismo son algunas de las líneas de desarrollo emergentes. En conjunto, los probióticos se perfilan como un componente estructural de la veterinaria del futuro, integrados en una visión más preventiva, sostenible y centrada en el bienestar animal.

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