57 razonado de los recursos y, al mismo tiempo, a reducir el riesgo de pasar por alto información importante. Además, la medicina interna abarca áreas muy diversas, por lo que muchos pacientes no encajan en una única disciplina. Ambos expertos destacan que, en esos casos, una parte fundamental de su trabajo es integrar la información procedente de distintas especialidades y coordinar un plan diagnóstico y terapéutico coherente para ese paciente y su familia. Cambios en medicina interna La esencia de la medicina interna no ha cambiado demasiado a lo largo de los años. Eduardo y Anabel destacan que su función sigue siendo abordar al paciente de forma global, especialmente cuando se encuentran ante enfermedades complejas, crónicas o que afectan a varios sistemas. “Lo que sí ha cambiado enormemente son las herramientas de las que disponemos, el grado de especialización de la profesión y el contexto en el que trabajamos”, detallan. Añaden que la veterinaria ha evolucionado hacia una especialización cada vez mayor. En España, este desarrollo se ha producido, entre otras vías, a través de las acreditaciones de AVEPA, mientras que, a nivel internacional, existen programas de residencia que permiten obtener las diplomaturas de los colegios europeos o americanos. “En nuestro caso, como diplomados por el European College of Veterinary Internal Medicine (ECVIM-CA), esta formación implica varios años de dedicación específica a la medicina interna y a sus diferentes áreas”, comentan. Al mismo tiempo, el desarrollo de otras especialidades veterinarias hace que actualmente puedan abordar los casos complejos de una manera mucho más multidisciplinar. Muchas veces su papel consiste precisamente en integrar toda esa información y mantener una visión global del paciente. “A lo largo del tiempo también ha cambiado nuestra capacidad diagnóstica”, resaltan. Actualmente cuentan con herramientas que hace 15 o 20 años tenían una disponibilidad mucho más limitada en medicina veterinaria: nuevos biomarcadores, técnicas moleculares y paneles de PCR para la detección de agentes infecciosos, un mayor acceso a pruebas de imagen avanzada como el TAC o la resonancia magnética y procedimientos endoscópicos y mínimamente invasivos que nos permiten obtener muestras, realizar diagnósticos e incluso aplicar determinados tratamientos evitando procedimientos quirúrgicos más invasivos. Con todo ello, el tratamiento también se ha refinado. “Disponemos de más opciones para el manejo de enfermedades inmunomediadas, hacemos un uso cada vez más racional y responsable de los antibióticos y se están desarrollando campos que hace unos años apenas empezábamos a explorar, como el papel del microbioma y la modulación de la microbiota intestinal”, analizan. Pero quizá uno de los cambios más importantes es el propio perfil de los pacientes. Los veterinarios comentan que los perros y gatos viven cada vez más años y, como consecuencia, atienden con mayor frecuencia a pacientes geriátricos con varias enfermedades crónicas simultáneas. “En estos casos no se trata únicamente de diagnosticar y tratar cada enfermedad por separado, sino de establecer prioridades, anticipar posibles interacciones entre tratamientos y encontrar un equilibrio entre lo que podemos hacer desde el punto de vista médico y lo que realmente aporta calidad de vida al paciente”, indican. El papel del diplomado dentro del Servicio de Medicina Interna El papel del diplomado dentro del Servicio de Medicina Interna tiene varias vertientes. Evidentemente, la principal es la asistencial: “atendemos y supervisamos casos complejos dentro de las distintas áreas de la especialidad, como gastroenterología y hepatología, endocrinología, nefrología y urología, hematología e inmunología, enfermedades infecciosas o medicina respiratoria”, mencionan. Muchos de estos pacientes presentan enfermedades crónicas o varios problemas simultáneos, por lo que una parte importante de su trabajo es establecer un plan a medio y largo plazo, y acompañar su evolución. Dentro de un hospital, además, el diplomado tiene un papel integrador. Los expertos remarcan que hay pacientes cuyos problemas trascienden los límites de una única especialidad y requieren la participación de diferentes servicios. “En estos casos trabajamos conjuntamente con compañeros de neurología, cardiología, oncología, diagnóstico por imagen, cirugía o cuidados intensivos, entre otros. Una de las grandes ventajas del entorno hospitalario es precisamente poder compartir conocimientos y tomar decisiones de forma conjunta, manteniendo una visión global del paciente”, añaden. Pero su labor no termina en la actividad clínica. Una parte fundamental del servicio es mantener una formación continua y una actitud crítica frente a la información científica. Por ello, semanalmente realizan sesiones en las que revisan y discuten capítulos, artículos de investigación y trabajos de revisión, “y analizamos cómo trasladar esa evidencia a nuestra práctica clínica. También participamos en la preparación de cursos, congresos y actividades formativas dirigidas a otros profesionales”, puntualizan. Por último, la docencia y la investigación forman parte importante de su trabajo. “Participamos en proyectos de investigación y, especialmente, en la formación de veterinarios jóvenes que quieren profundizar en la medicina interna o que están siguiendo un itinerario de especialización”, aseveran Eduardo Hernando y Anabel Priego. Subespecialización dentro de la propia disciplina La medicina interna está evolucionando muy rápido. Los veterinarios creen que una de las tendencias que veremos en los próximos años será una mayor subespecialización dentro de la propia disciplina, siguiendo en cierta medida el camino que ha recorrido la medicina humana. “Otro campo que va a tener cada vez más peso es la medicina de precisión. La incorporación de nuevos biomarcadores, herramientas moleculares y una mejor caracterización de las enfermedades nos permitirá clasificar mejor a nuestros pacientes y seleccionar tratamientos de una manera progresivamente más individualizada”, remarcan. Así, áreas como el estudio del microbioma, por ejemplo, están generando mucho conocimiento y probablemente modificarán nuestra forma de entender y tratar determinadas enfermedades en los próximos años. También está cambiando la manera en la que com-
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