IM VETERINARIA #71

56 MEDICINA INTERNA “Han cambiado las herramientas, el grado de especialización de la profesión y el contexto en el que trabajamos” LA MEDICINA INTERNA VETERINARIA SE ENFRENTA A CASOS CADA VEZ MÁS COMPLEJOS, EN LOS QUE RESULTA CLAVE INTEGRAR INFORMACIÓN DE DISTINTAS ÁREAS, SELECCIONAR LAS PRUEBAS ADECUADAS Y ESTABLECER ESTRATEGIAS DIAGNÓSTICAS Y TERAPÉUTICAS ADAPTADAS A CADA PACIENTE. En medicina interna se ocupan, sobre todo, de casos complejos: pacientes con enfermedades crónicas, problemas que afectan a varios sistemas, que no han respondido al tratamiento inicial o en los que todavía no se ha conseguido llegar a un diagnóstico claro. Son casos que muchas veces requieren una investigación amplia, pero sobre todo ordenada. “Por eso intentamos abordar cada paciente de una forma global y sistemática. Nos apoyamos en metodologías estructuradas como el POA (Problem-Oriented Approach), que nos permite organizar toda la información disponible mediante una valoración subjetiva y objetiva, elaborar una lista de problemas y, a partir de ella, establecer los diagnósticos diferenciales y diseñar un plan diagnóstico y terapéutico”, señalan Edu Hernando y Anabel Priego, diplomados en medicina interna ECVIM-CA y responsables de la Unidad de Medicina Interna del Hospital Veterinari Molins, en Barcelona. “Para nosotros, ser sistemáticos no significa hacer todas las pruebas posibles ni aplicar protocolos de forma rígida. Al contrario: se trata de elegir qué pruebas pueden aportar información relevante, en qué momento realizarlas y, sobre todo, cómo interpretar sus resultados en conjunto”, apuntan. Intentan que cada prueba responda a una pregunta concreta y les permita avanzar en la explicación del problema inicial. Esto les ayuda a hacer un uso

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