58 partimos el conocimiento. Señalan que la telemedicina y, especialmente, la teleconsulta entre profesionales tienen un papel cada vez mayor. “Poder discutir un caso a distancia con otros especialistas o asesorar a veterinarios de otros centros facilita el acceso al conocimiento especializado y puede ayudar a decidir qué pruebas realizar, cómo orientar un tratamiento o cuándo es recomendable derivar a un paciente”, según los expertos en medicina interna. En cuanto a tratamientos, los responsables de la Unidad de Medicina Interna del Hospital Veterinari Molins responden que la medicina interna es probablemente la especialidad más amplia de la clínica veterinaria. Abarca endocrinología, gastroenterología, nefrología, urología, hepatología, hematología, inmunología, neumología e infecciosas, entre otras. “Por eso no existe una lista de tratamientos que la resuma. Más que hablar de fármacos concretos, preferimos explicar hacia dónde ha evolucionado la forma de tratar, porque ahí están los cambios más importantes de los últimos años”, matizan. El primer gran cambio es que tratan con más evidencia y de forma más estandarizada. Los consensos del ACVIM, la IRIS o la ISCAID nos dan hoy protocolos basados en datos para enfermedades que antes se manejaban según la experiencia de cada clínico. “Es el caso de la anemia hemolítica inmunomediada, la valvulopatía mitral, la enfermedad renal crónica o las infecciones urinarias. Un buen ejemplo es el uso responsable de antibióticos: hoy tratamos pautas más cortas, cultivamos más y, en muchos casos, directamente no los usamos”, reflejan ambos. El segundo cambio es la llegada de terapias nuevas que antes solo existían en medicina humana. Los veterinarios exponen varios ejemplos de ello: • Los inhibidores de SGLT2 orales para gatos diabéticos, que en pacientes seleccionados permiten prescindir de la insulina inyectable. • Los antivirales para la peritonitis infecciosa felina, una enfermedad que hasta hace poco era prácticamente una sentencia de muerte, allí donde la normativa permite su uso. • Los estimulantes del apetito específicos para perros y gatos. • Los tratamientos para la anemia asociada a enfermedad renal en gatos. • Los anticoagulantes orales modernos, como el clopidogrel o el rivaroxabán, en pacientes con riesgo de tromboembolismo. El tercer cambio es la medicina mínimamente invasiva y los procedimientos avanzados. “Radiología e intervencionismo nos permiten colocar stents ureterales o dispositivos de bypass ureteral, ocluir shunts portosistémicos o tratar obstrucciones sin cirugía abierta. A esto se suman la endoscopia terapéutica, la hemodiálisis y la plasmaféresis en pacientes inmunomediados o intoxicados”, mencionan, y también cuentan con oxigenoterapia de alto flujo y un seguimiento mucho más estrecho gracias a la ecografía a pie de paciente. Por último, destacan que está ganando mucho peso el abordaje del paciente como un todo. Eso incluye la nutrición clínica como herramienta terapéutica real, la modulación de la microbiota (incluido el trasplante fecal en enteropatías crónicas), el control del dolor y de la calidad de vida, y las decisiones compartidas con el propietario. En resumen, lo que ha cambiado es cómo deciden: con más evidencia, menos invasividad y más centrados en el paciente y su familia. El servicio de Medicina Interna en el Hospital Veterinari Molins Actualmente, el Servicio de Medicina Interna del Hospital Veterinari Molins de Barcelona está formado por dos diplomados, junto con otros tres veterinarios que, tras completar un internado rotatorio, han continuado su formación mediante un internado de especialidad en medicina interna. La actividad diaria se organiza fundamentalmente en tres áreas. Por un lado, las consultas externas, en las que atienden tanto casos derivados por otros veterinarios como pacientes de primera opinión. Por otro, el seguimiento de los pacientes hospitalizados a cargo del servicio, que requieren una supervisión y un manejo médico continuados. Y, finalmente, la realización de procedimientos diagnósticos y terapéuticos, así como la resolución de interconsultas procedentes de otros servicios del hospital. Aunque exista esta distribución, especialmente ante los casos más complejos, intentan reunirse, revisar conjuntamente la información y discutir las diferentes opciones. “Creemos que sumar distintos puntos de vista enriquece mucho el razonamiento clínico y permite que cada miembro del equipo aporte su experiencia y su granito de arena”, resaltan. Líneas de investigación en medicina interna Eduardo Hernando y Anabel Priego destacan cinco líneas que ya empiezan a notarse en la clínica. “La primera es la medicina de precisión. La investigación en biomarcadores y pruebas genéticas busca diagnosticar antes de que aparezcan signos clínicos y ajustar el tratamiento a cada paciente. Algunos ejemplos son los marcadores precoces de enfermedad renal o cardíaca y la biopsia líquida”, sostienen. La segunda son las nuevas terapias para enfermedades crónicas, como los anticuerpos monoclonales o los fármacos de acción prolongada, entre ellos las insulinas de administración semanal. “Además de ser eficaces, buscan facilitar que los tutores puedan mantener el tratamiento a largo plazo”, según los expertos. La tercera es la microbiota. “Cada vez conocemos mejor su papel en la enteropatía crónica y también en la enfermedad renal, hepática y metabólica. El trasplante fecal y la nutrición dirigida empiezan a tener aplicación clínica, aunque todavía faltan estudios sólidos”, subrayan. La cuarta es el uso responsable de antimicrobianos, según los veterinarios. La investigación se centra en el diagnóstico rápido para evitar tratamientos empíricos innecesarios y en alternativas como los bacteriófagos y las autovacunas. Mientras que la quinta es la monitorización a distancia, con sensores de glucosa y dispositivos portátiles que permiten seguir al paciente en casa. “Son herramientas con mucho potencial, aunque necesitan una buena validación antes de confiar en ellas”, agregan. Por último, concluyen que “tras años dependiendo de casos pequeños o de extrapolar datos de medicina humana, la colaboración entre hospitales es lo que nos permite generar evidencia propia”.
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