IM VETERINARIA #71

30 ta de una profesión muy sacrificada, especialmente cuando se ejerce en el medio rural, donde las exigencias son muy elevadas”, señala. Para el presidente del Colegio, una de las cuestiones que habría que abordar es la falta de cultura de agrupación entre los profesionales. “Crear cooperativas y centros de trabajo sólidos y unidos” permitiría una organización más flexible, sobre todo en la cobertura de guardias y urgencias, y facilitaría que el veterinario pudiera disponer también de su propio espacio de vida. “Avanzar en esa dirección sería clave para reconducir la falta de profesionales que sufrimos en todo el país”, considera. En el ámbito de la formación, la relación entre la Facultad de Veterinaria de Cáceres y el Colegio de Veterinarios es, en palabras de Vicente Báez, “extraordinaria” y está basada en la colaboración mutua y en la atención a las necesidades de ambas partes. El Colegio está presente en la Facultad desde el primer año de carrera, con el objetivo de que el estudiante, cuando concluya su formación, vea al Colegio como una parte más de la continuidad de su trayectoria profesional. “Esa es, a mi juicio, la única forma de entender esta relación”, afirma. Una muestra de esta colaboración es el programa de salidas profesionales que el Colegio ofrece a todos los estudiantes a lo largo del curso académico. A través de él, “les acercamos las distintas posibilidades que ofrece la profesión y les ayudamos a descubrir los diferentes ámbitos en los que pueden desarrollar su carrera”. Es una iniciativa que desarrollan junto a la Facultad desde hace siete u ocho años y que, asegura, “está dando unos resultados excelentes”. Por otro lado, considera que para la Facultad resulta muy positivo contar con la colaboración de profesionales. “La participación del veterinario en ejercicio en la formación de los estudiantes es fundamental para ofrecer al egresado una visión real y completa de la profesión”, apunta. En este sentido, el experto pone el foco en los estudiantes al mirar al futuro. En ellos observa un cambio importante respecto a las preferencias de hace unos años. “Durante los últimos veinte años, la clínica de animales de compañía era el destino prioritario de prácticamente todos los egresados; en cambio, en los últimos cuatro o cinco años, la Administración pública vuelve a ocupar un espacio relevante entre sus preferencias”, matiza. A su juicio, se trata de una forma de compensar “una carencia que hemos arrastrado en los últimos tiempos”. Pero el futuro de la profesión pasa también por consolidar todo el campo de actividad profesional. “Tenemos que ser fuertes y defendernos de la posible invasión de nuestras competencias por parte de otras profesiones, y nuestra labor fundamental debe ser ejercer con solvencia el conocimiento que nos es propio”, sostiene. Al respecto, piensa que la veterinaria del futuro pasa por la especialización y por contar con profesionales “lo más cualificados y competentes posible, capaces de transmitir sus conocimientos y sus valores a la sociedad, que es, en última instancia, quien debe reconocer nuestra labor y quien la necesita”. Por último, el deseo de Juan Antonio Vicente Báez para los próximos años es que la profesión recupere el papel que tradicionalmente ha tenido en España, “el de una profesión sanitaria con un marcado carácter salubrista y un peso fundamental en la salud pública”. Para ello, considera que la organización colegial debe hacer “una apuesta decidida por integrar las competencias veterinarias de salud pública en el Sistema Nacional de Salud”. De esa integración, sostiene, nacería “una profesión más sólida y más reconocida en el panorama sanitario nacional”. Su propuesta pasa por que pueda desarrollarse la especialidad de Veterinaria de Salud Pública y Comunitaria, “perfectamente integrada en nuestro sistema”, que todos los centros veterinarios fueran reconocidos como centros sanitarios y que se reconocieran plenamente “las competencias que históricamente le han correspondido”, concluye. “LA VETERINARIA ATRAVIESA UNA SITUACIÓN DE NOTABLE PRECARIEDAD LABORAL, Y ESO SE TRADUCE EN UNA FRUSTRACIÓN MUY CONSIDERABLE ENTRE SUS PROFESIONALES” veterinarios. Son profesionales vocacionales, a los que les apasiona su profesión y su desarrollo profesional, pero que también quieren participar activamente en otras facetas de la vida. “Esto condiciona de manera decisiva tanto el sector al que deciden dedicarse como las condiciones laborales en las que aspiran a desenvolverse en su día a día”, manifiesta el presidente. No obstante, también destaca algunas fortalezas de la profesión, entre ellas contar con “una profesión cada vez más competente y cada vez más orientada hacia la especialización”. Una evolución que, a su juicio, “nos hace más fuertes y nos sitúa en una posición mucho mejor para afrontar con garantías los retos del futuro”. El relevo generacional en el ámbito ganadero En el caso de Cáceres, una provincia eminentemente ganadera, la evolución del sector también ha transformado el papel del veterinario. “Hoy el sector necesita menos veterinarios que en otro tiempo, pero más especializados; y, aun así, cada vez resulta más difícil cubrir esa demanda”, explica Vicente Báez. Actualmente, la generación de veterinarios que trabaja en el ámbito de los animales de producción presenta un envejecimiento importante y “el relevo generacional no alcanza a cubrir la demanda del sector”. Una situación especialmente compleja por las características de este ejercicio profesional. “Se tra-

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