IM PET SHOP #71.2

39 mento opcional y un producto que requiere supervisión profesional”, agrega. Los diversos informes del sector señalan que el pet parent compra mucho y que lo que se considera ‘necesario’ es bastante relativo. La experta Silvia Martín refleja que se trata de un consumidor que invierte en lo mejor para su animal en lo básico, como la alimentación o la suplementación, y que después se permite caprichos: el juguete que le ha hecho gracia, el collar bonito, el accesorio para la foto. Para que el consumo tenga sentido y sea de calidad en el pet shop, la clave está en el branding. El pet parent compra marcas con las que se identifica: que comparten sus valores, que cuidan la estética, que transmiten conocimiento y respeto por el animal. Según Martín, sobran las marcas y las tiendas que infantilizan a las mascotas. “El perro no es un bebé y el gato no es un peluche. Tratarlos así no les hace ningún bien y, además, cada vez conecta menos con un cliente que está más informado y que busca autenticidad. Además del uso de imágenes hechas con IA: perros imposibles y escenas falsas que restan credibilidad a cualquier marca”, clarifica. El camino es apostar por productos bien diseñados, duraderos y con una historia detrás. Así, tanto lo esencial como el capricho aportan algo real al animal y a su familia. Tendencias en el diseño de los pet shops del futuro Desde el diseño comercial, una de las transformaciones más interesantes es la evolución del pet shop tradicional hacia espacios que integran diferentes servicios. El consultor Javier Andrés Vergara responde que los pet shops necesitan una planificación mucho más rigurosa. No basta con incorporar nuevos servicios dentro de una tienda; debemos analizar cómo se relacionan entre sí, qué espacios necesitan y cómo evitar interferencias entre las diferentes actividades. “Otra tendencia relevante es la evolución del Visual Merchandising hacia una exhibición más especializada y educativa. Los consumidores encuentran una oferta cada vez más amplia de alimentos, accesorios y productos de bienestar. Frente a esa diversidad, la tienda debe ayudarles a comprender las diferencias, identificar beneficios y elegir las alternativas más adecuadas”, resalta. El experto observa un mayor interés por los espacios flexibles y el mobiliario modular. Esto es especialmente importante porque las categorías cambian, aparecen nuevos productos y los negocios necesitan adaptar sus exhibiciones sin realizar grandes inversiones cada vez que modifican su surtido. Junto a ello, está la integración de herramientas digitales, que permiten conectar la experiencia física con reservas, compras online, programas de fidelización y comunicación personalizada. “Pero hay una tendencia que, desde mi especialidad, considero fundamental y que muchas veces recibe menos atención: comenzar a evaluar el diseño desde su impacto en los resultados comerciales. Durante años hemos asociado el éxito de una tienda con su apariencia. Si el establecimiento se veía moderno, ordenado y atractivo, asumíamos que el proyecto estaba bien resuelto. Hoy hay que preguntarse si la distribución facilita las compras, si las categorías están correctamente dimensionadas, si el mobiliario aprovecha bien el espacio, si los recorridos funcionan y si cada metro cuadrado está contribuyendo a los objetivos del negocio. Estoy convencido de que el pet shop del futuro no será necesariamente el más grande, el que tenga más productos o el que presente la decoración más llamativa. Será aquel que logre comprender mejor a sus clientes, respetar las necesidades de las mascotas y transformar cada visita en una experiencia positiva, útil y memorable”, reflexiona. “EL OBJETIVO ES QUE UNA FAMILIA PUEDA ENCONTRAR RESPUESTAS Y ACOMPAÑAMIENTO EN DISTINTOS MOMENTOS DE LA VIDA DE SU ANIMAL, NO SIMPLEMENTE VENIR A COMPRAR UN PRODUCTO” Aunque se tienen en cuenta aspectos como los colores, los materiales, el mobiliario o la imagen, hay que preguntarse: ¿Cómo queremos que se sienta el cliente? ¿Qué necesita realmente su mascota? ¿Cómo podemos facilitar el trabajo del equipo? ¿Qué oportunidades comerciales estamos dejando de aprovechar? El diseño “consiste en construir un espacio donde el bienestar animal, la confianza del cliente, la eficiencia operativa y la rentabilidad comercial puedan convivir de manera equilibrada”, concluye el experto.

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