IM PET SHOP #71.2

37 El estudio cifra en 5.770 millones de euros la facturación del sector, con un crecimiento anual del 8,3 %, generando 75.000 empleos directos a través de más de 12.300 empresas vinculadas al comercio, la alimentación, la salud y los servicios especializados. El informe desglosa también que mantener una mascota supone, además de un compromiso afectivo, un compromiso económico. El gasto medio de tener una mascota en casa es de entre 500 y 1.000 euros anuales, variando según la especie, el tamaño y el ‘grado de humanización’ del consumo. ¿Cómo debería ser el pet shop pensado desde el bienestar animal? Para Javier Andrés Vergara, consultor internacional y Visual Merchandising & Store Planning, un pet shop no es una tienda convencional. A diferencia de otros formatos, hay dos protagonistas: las personas que compran y las mascotas que muchas veces las acompañan. “Y esto cambia completamente la manera en que debemos pensar y diseñar el espacio”, destaca. Durante mucho tiempo, las tiendas para mascotas se desarrollaron siguiendo una lógica bastante tradicional del retail: aprovechar al máximo los metros cuadrados, incorporar la mayor cantidad de productos posible y generar exhibiciones que estimularan la compra. “Hoy sabemos que una buena experiencia comercial no depende necesariamente de cuánto producto mostramos, sino de cómo hacemos sentir a quienes visitan el establecimiento”, puntualiza. El experto incide en que los animales perciben su entorno de una manera diferente a nosotros. Los ruidos, los olores, la iluminación, las superficies e incluso la proximidad con otros animales pueden influir directamente en su comportamiento y bienestar. Así, cuando se piensa en el diseño para adaptarse al bienestar animal, deben crearse ambientes confortables, utilizarse materiales seguros y fáciles de limpiar, instalarse pavimentos antideslizantes y una iluminación adecuada, y habilitarse circulaciones amplias que permitan desplazarse con tranquilidad. También recomienda evitar una sobrecarga de estímulos. “No necesitamos música demasiado fuerte, aromas intensos ni espacios saturados de productos para generar una experiencia atractiva. Muchas veces ocurre exactamente lo contrario: un ambiente ordenado, limpio y visualmente equilibrado transmite mayor confianza y profesionalidad”, añade. Silvia Martín, pet marketing expert de Ignara Pets Agency, coincide en ello y cree que el pet shop actual debe tener los detalles básicos de bienestar: agua en la entrada, suelos que no resbalen, pasillos amplios, luz y música suaves y nada de olores químicos fuertes. Una tienda pensada así se convierte en un lugar al que el animal quiere volver, y su dueño también. Cuando el establecimiento incorpora una clínica veterinaria, peluquería canina o servicios de hospitalización, la planificación debe ser todavía más cuidadosa. Según el experto, es fundamental diferenciar las áreas comerciales de las zonas de atención, considerar las necesidades particulares de perros y gatos y facilitar recorridos que reduzcan situaciones de estrés. También es importante que los pet shops tengan en cuenta que el bienestar de la mascota y la tranquilidad de su propietario están profundamente relacionados. Cuando una persona percibe que su animal está cómodo y que el establecimiento se preocupa por su seguridad, comienza a construir una relación de confianza con la marca. Y ello “acaba convirtiéndose en un importante elemento de diferenciación comercial”. Por su parte, Ana Ramírez, directora técnica veterinaria de Kivet, del Grupo Iskaypet, que incorpora a tiendas como Kiwoko, destaca que el pet shop ha evolucionado desde un modelo centrado fundamentalmente en la venta hacia otro basado en el acompañamiento. La variedad es importante, pero también lo es ayudar a elegir con criterio. “Este nuevo perfil de tutor está más informado, pregunta más y espera un asesoramiento personalizado, coherente y responsable”, comenta. En pro de ofrecer más que alimentación, muchas de las tiendas de Kiwoko cuentan con servicios veterinarios y de peluquería, dando más recorrido al cuidado integral. “El objetivo es que una familia pueda encontrar respuestas y acompañamiento en distintos momentos de la vida de su animal, no simplemente venir a comprar un producto”, destaca Xavier Santos Giménez, Brand & Retail Activation Director de Kiwoko. Diseño del espacio: cómo el layout influye en las decisiones del pet parent La experta de Ignara Pets Agency focaliza el diseño de los pet shops en una huida hacia el concepto de supermercado. “Adiós a esas estanterías infinitas, sacos apilados y un cliente que deambula por la tienda, sin nadie que le oriente. Ese modelo ya lo cubre internet. La tienda física tiene que inspirarse en las mejores tiendas para personas”, detalla. Como ejemplo, destaca Hamleys, en Londres, o FAO Schwarz, en Nueva York, donde no ves los juguetes en una caja: hay dependientes jugando con ellos en mitad de la tienda, haciendo demostraciones y dejando que los niños los prueben. Te enseñan cómo se usa el producto y qué experiencia te va a dar antes de comprarlo. “El animal “UNA BUENA EXPERIENCIA COMERCIAL NO DEPENDE NECESARIAMENTE DE CUÁNTO PRODUCTO MOSTRAMOS, SINO DE CÓMO HACEMOS SENTIR A QUIENES VISITAN EL ESTABLECIMIENTO”

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