IM PET SHOP #71.2

20 by tienen que afrontar los dueños de las mascotas. En este sentido, el llamado pet food supera los 2.050 millones de euros en España, constatando un crecimiento cercano al 5 % debido a la ‘premiumización’ de los alimentos para animales y las dietas naturales. Si hace una década el gasto mensual rondaba los 25 euros, hoy se sitúa entre 40 y 60 euros, pudiendo duplicarse cuando los dueños apuestan por opciones personalizadas o gourmet. Esto va en consonancia con los datos de la Asociación Nacional de Fabricantes de Alimentos para Animales de Compañía (ANFAAC), que sitúa la facturación de la industria española de alimentos para animales de compañía en 2025 en 2.178 millones de euros, un 6,1 % más que en 2024 (2.053 millones). Destaca el papel de la alimentación para gatos, cuya facturación se ha visto disparada un 12,2 %, hasta los 1.039 millones de euros. La alimentación para perros también experimenta un ligero crecimiento (1,1 %, 1.139 millones de euros). Excepto los alimentos secos para perros, que retroceden un 2,1 %, hasta los 773 millones, crecen todas las demás categorías: húmedos para perros, un 15,5 %, hasta los 198 millones; snacks para perros, un 1,3 %, hasta los 168 millones; secos para gatos, un 5,4 %, hasta los 485 millones; húmedos para gatos, un 17,3 %, hasta los 458 millones; y snacks para gatos, un 26,7 %, hasta los 95 millones. En esta categoría, el papel del veterinario es fundamental. Tal como establece el Barómetro de la Asociación Española del Comercio y la Industria del Sector del Animal de Compañía (AEDPAC), el 56,8 % de los tutores recurre a veterinarios o profesionales de la salud animal para informarse sobre alimentación, y el 37,6 % acude a las tiendas especializadas. Cómo ha cambiado la categoría de alimentación en el pet shop La alimentación ha pasado de plantearse como una elección relativamente general a convertirse en una categoría mucho más amplia y personalizada. Así lo ve Ana Ramírez, directora técnica veterinaria de Kivet. “Hoy existen alternativas adaptadas a la especie, la edad, el tamaño, el nivel de actividad o determinadas sensibilidades. También han ganado presencia conceptos como alimentación prémium o natural, pero estas denominaciones no deberían ser el único criterio para elegir”, explica. Para la veterinaria, más allá de las tendencias o los reclamos concretos, lo fundamental es comprobar que el alimento sea completo y equilibrado y que se adapte a las necesidades reales de cada animal. “En este sentido, las guías nutricionales de la Federación Europea de la Industria de Alimentos para Animales de Compañía (FEDIAF) sirven como referencia para la formulación de alimentos completos y complementarios para los animales. En este contexto, el asesoramiento resulta especialmente útil para interpretar correctamente la información del envase, conocer las diferentes alternativas y escoger la opción que mejor se adapte a cada animal y etapa de su vida”, destaca. Inma Hueso, veterinaria especializada en nutrición del Centro Veterinario Evidensia Martín El Humano, de Valencia, remarca que cada vez más veterinarios están mejor formados en alimentación natural y funcional. “En los últimos 10 o 5 años, los nutricionistas veterinarios ya formulamos con programas informáticos para hacer dietas específicas, incluso naturales, con alimentación real”, afirma. De esta forma, controlan al mínimo detalle los porcentajes de calcio o de cualquier micronutriente que sea necesario, así como la distribución calórica: proteínas, grasas e hidratos de carbono que necesite un paciente. Calidad y formación Ignasi Solana, secretario general de AEDPAC, responde que el profesional de la tienda debe estar bien formado para asesorar en alimentación porque no solo vende mejor: contribuye a fidelizar a sus clientes y, a la vez, a prestigiar todo el sector. Actualmente, la calidad del alimento es el criterio de compra mejor valorado, con un 8,6 sobre 10, según el Barómetro. Al mismo tiempo, “observamos una mayor sensibilidad al presupuesto: el gasto medio mensual en alimentación se sitúa aproximadamente en 63 euros para perros y 53 euros para gatos, y la marca blanca gana peso. Es decir, el consumidor quiere calidad, pero también comprender qué obtiene por el precio que paga”. De ahí que la formación sea importante. Solana cree que el profesional debe poder explicar las diferencias entre productos con rigor, sin confundir términos comerciales como ‘natural’, ‘eco’ o ‘prémium’, conocer los principios generales de una alimentación equilibrada, saber leer un etiquetado y comprender cuándo una recomendación excede su ámbito y necesita la intervención del profesional veterinario. Para la tienda, esta capacidad es una ventaja competitiva clara. “La categoría de alimentación genera recurrencia y relación con el cliente, pero esa relación será mucho más sólida si se apoya en un asesoramiento responsable y no solo en promociones o márgenes”, agrega. También lo ve así Elisenda Saperas, veterinaria y responsable de comunicación de Purina España: “Para que esa elección sea buena, es clave que el EL PET FOOD SUPERA LOS 2.050 MILLONES DE EUROS EN ESPAÑA, CONSTATANDO UN CRECIMIENTO CERCANO AL 5 % DEBIDO A LA ‘PREMIUMIZACIÓN’ DE LOS ALIMENTOS PARA ANIMALES Y LAS DIETAS NATURALES

RkJQdWJsaXNoZXIy NTI5ODA=