IM VETERINARIA #71

92 RABIA “La rabia es uno de los ejemplos más claros de One Health; hablamos de una de las zoonosis más antiguas y, a la vez, más vigentes” AUNQUE ESPAÑA MANTIENE EL ESTATUS DE LIBRE DE RABIA TERRESTRE, LA PROXIMIDAD CON EL NORTE DE ÁFRICA Y LA MOVILIDAD DE PERSONAS Y ANIMALES HACEN IMPRESCINDIBLE MANTENER UNA VIGILANCIA PERMANENTE. DE HECHO, SIGUE SIENDO UNA DE LAS ZOONOSIS MÁS LETALES. La rabia es todavía una de las zoonosis más letales conocidas. Aunque España peninsular e insular mantiene desde 1978 el estatus de libre de rabia terrestre, la proximidad con el norte de África y la movilidad de personas y animales hacen imprescindible mantener una vigilancia permanente. Así lo explica Santiago Vega García, catedrático de Sanidad Animal de la Facultad de Veterinaria de la Universidad CEU Cardenal Herrera de Valencia, director del Observatorio ‘One Health: Salud Animal, Salud Ambiental y Salud Humana para mejorar la Salud Pública’ y miembro del Comité Científico Asesor del Observatorio de Epidemiología Iberoamericano (OEPI). A nivel mundial, la situación sigue siendo especialmente preocupante. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima alrededor de 59 000 muertes humanas anuales en más de 150 países, principalmente en África y Asia, y aproximadamente el 99 % de los casos humanos están relacionados con perros infectados. En este sentido, el catedrático recuerda que los niños de entre 5 y 14 años son víctimas frecuentes y, una vez aparecen los signos clínicos, la enfermedad es prácticamente mortal. En España, las campañas de vacunación llevadas a cabo en perros dieron “excelente resultado, erradicando la enfermedad de todo el territorio nacional”. Sin embargo, “únicamente en las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla se dan, de forma esporádica, casos importados de rabia, en perros y algún caballo”, señala Vega. El último caso se produjo en Melilla en junio de 2026. A ello se suma la circulación de Lyssavirus europeos de murciélagos tipo 1 (EBLV-1) en el murciélago hortelano común y el murciélago hortelano meridional, así como la detección de otros Lyssavirus en estos animales. La necesidad de no bajar la guardia Por tanto, que España lleve décadas sin casos autóctonos de rabia terrestre no significa que pueda relajarse la vigilancia. En el conjunto de la Unión Eu-

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