89 nación masiva se ha logrado mitigar los casos humanos transmitidos por vectores caninos en un 98 %. En Europa Occidental, la situación presenta una realidad radicalmente distinta. La mayor parte del continente está libre de rabia endémica producida por el genotipo clásico del virus de la rabia canina. “No obstante, persiste una prevalencia basal controlada en la fauna silvestre europea (principalmente carnívoros y quirópteros), asociada a Lyssavirus de murciélago europeo (EBLV-1 y EBLV-2), los cuales poseen el mismo potencial letal para el ser humano”, explica. Mecanismos de patogenia y vías de transmisión La experta remarca que el virus de la rabia es un patógeno con un neurotropismo estricto. La transmisión se produce de forma directa mediante la inoculación de fluidos biológicos infectados, siendo la saliva cargada de viriones el vector principal. De hecho, el 99 % de los casos mundiales en humanos son consecuencia directa de la mordedura, arañazo o lamedura sobre mucosas o heridas abiertas por parte de un cánido u otro animal infectado. “A diferencia de otros virus que se desplazan rápidamente a través del torrente sanguíneo (viremia), el virus de la rabia lo hace por el sistema nervioso inmunitario”, especifica. Tras producirse la inoculación en el tejido muscular o subcutáneo, el virus se replica localmente antes de pasar a los axones de los nervios periféricos a través de los receptores nicotínicos de acetilcolina. El patógeno asciende hacia el sistema nervioso central mediante el transporte axonal retrógrado a una velocidad de unos pocos milímetros al día. El periodo de incubación es sumamente variable, oscilando entre semanas y meses según la distancia anatómica entre el punto de inoculación y el cerebro. Una vez alcanza la médula espinal y el encéfalo, provoca una encefalomielitis aguda que clínicamente se manifiesta bajo dos formas: la rabia furiosa y la rabia paralítica. Protocolos de diagnóstico de la rabia La doctora señala que existe el diagnóstico post mortem. No existe ninguna prueba única plenamente eficaz para diagnosticar la rabia en animales o humanos antes de que fallezcan o muestren síntomas terminales. “La técnica confirmatoria definitiva e irremplazable recomendada por la OMS es la Inmunofluorescencia Directa (IFD) aplicada a improntas de tejido cerebral fresco (tronco encefálico y cerebelo), que permite la detección inmediata de los antígenos víricos mediante anticuerpos conjugados con fluoresceína”, sostiene. Y la detección de los corpúsculos de Negri. Diagnóstico ante mortem en humanos, que se realiza de forma excepcional mediante una combinación de técnicas de alta especificidad que incluyen la RT-PCR en tiempo real para detectar el ARN del virus en muestras seriadas de saliva o líquido cefalorraquídeo (LCR), y biopsias cutáneas de la nuca para identificar el antígeno en los folículos pilosos profundamente inervados. Avances en la vacuna antirrábica La investigación científica internacional orientada a la erradicación de la rabia ha experimentado una revolución conceptual impulsada por la biología molecular. Así lo determina la veterinaria y profesora. Destacan las plataformas vacunales de ARNm y recombinantes. “Se investiga el desarrollo de vacunas vectorizadas recombinantes (utilizando adenovirus no patógenos para expresar la glicoproteína G del virus) y plataformas de ARNm. Estas tecnologías inducen una respuesta inmunitaria “A DIFERENCIA DE OTROS VIRUS QUE SE DESPLAZAN RÁPIDAMENTE A TRAVÉS DEL TORRENTE SANGUÍNEO (VIREMIA), EL VIRUS DE LA RABIA LO HACE POR EL SISTEMA NERVIOSO INMUNITARIO”
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