85 la obligatoriedad según la actualización de sus decretos de sanidad municipales y territoriales. Al no ser obligatoria en Cataluña, los censos estiman que la cobertura real queda muy por debajo de este umbral. Esto genera una grave ventana de susceptibilidad epidemiológica en una región caracterizada por una alta permeabilidad de fronteras, puertos internacionales y un elevado flujo de turismo con mascotas. “Si un animal infectado traspasara el control fronterizo, el virus podría difundirse rápidamente de forma horizontal debido a la ausencia de una barrera inmunológica colectiva”, destaca. Novedades en prevención La doctora María de los Ángeles Calvo expone que la medicina veterinaria y la salud pública demuestran de forma unánime que el estricto cumplimiento de los calendarios de vacunación de mascotas (primovacunación a los 3 meses y dosis de refuerzo anual o bienal) constituye la única barrera profiláctica robusta para evitar la reemergencia del virus y salvaguardar la vida humana, dada la letalidad del 100 % del patógeno. Además de la vacuna, se ha adelantado en otros tipos de prevención. La experta señala la vanguardia biotecnológica frente a la letalidad: las nuevas plataformas de ARNm, los cócteles de anticuerpos monoclonales sintéticos y las terapias de inhibición del transporte axonal abren una ventana histórica para abaratar la profilaxis de urgencia y desarrollar los primeros tratamientos eficaces post-síntomas. A ello se suma la vulnerabilidad por asimetría legislativa. “La persistencia de casos importados en Ceuta y Melilla, sumada a la falta de obligatoriedad vacunal en Cataluña y Galicia, configura un escenario de riesgo real. La existencia de comunidades con vacunación voluntaria rompe la inmunidad de rebaño colectiva y compromete la seguridad epidemiológica de todo el territorio peninsular”, detalla. La doctora resume que, a nivel científico y epidemiológico, se requiere con urgencia una reforma legislativa unificada a nivel del Estado que imponga la obligatoriedad de la vacuna antirrábica en todas las comunidades autónomas. “Al ser los virus agentes biológicos que no entienden de fronteras autonómicas, la unificación normativa es el único mecanismo para blindar de forma permanente el país frente a la presión epidemiológica exterior”, añade. El veterinario y el enfoque One Health La Organización Mundial de Sanidad Animal señala el enfoque One Health para erradicar esta enfermedad. Si bien el desarrollo y la aplicación de programas eficaces de control de la rabia son críticos para reducir la carga de la enfermedad en la salud pública y en la economía, representan un gran desafío para muchos países. Por ello, instan a una financiación adecuada destinada a la eliminación de la enfermedad. La veterinaria Ana Ramírez analiza que el veterinario desempeña un papel estratégico dentro de los sistemas de vigilancia de enfermedades zoonósicas. Además de la identificación precoz y notificación de casos sospechosos, el profesional participa activamente en programas de vacunación, control de movimientos de animales, certificación sanitaria, educación de propietarios y colaboración con las autoridades de salud pública. “La rabia constituye probablemente uno de los mejores ejemplos del enfoque One Health, ya que su control depende directamente de la coordinación entre veterinarios clínicos, servicios veterinarios oficiales, epidemiólogos, médicos, laboratorios de referencia y organismos internacionales”, remarca. La experiencia global demuestra que, cuando se controla la enfermedad en la población animal, especialmente en el perro, disminuye drásticamente la incidencia en humanos. Además de este enfoque global, el objetivo de la OMSA hoy es eliminar en 2030 la rabia transmitida por perros. Para ello, es necesario que los países afectados por la rabia adopten una estrategia eficaz para hacer frente a la enfermedad. Los miembros de la OMSA pueden, de forma voluntaria, solicitar la validación de sus programas oficiales de control de la rabia transmitida por los perros. Este reconocimiento reviste gran importancia para las autoridades veterinarias nacionales, ya que les ayuda a conseguir el apoyo de los gobiernos y priorizar las inversiones en el control de la rabia, un paso fundamental para seguir implementando sus programas. Para la validación, los países deben reunir pruebas de que sus programas cumplen las normas internacionales de la OMSA (artículo 8.15.11 del Código Sanitario para los Animales Terrestres). Las solicitudes son revisadas cuidadosamente por la OMSA para verificar la eficacia de las medidas aplicadas. El principal reto de los profesionales veterinarios es seguir profundizando y trabajando en el proyecto One Health de la OMS, con el fin de equilibrar la salud de las personas, los animales y los ecosistemas. Un proyecto multidisciplinar que abarca la medicina humana y veterinaria, la investigación medioambiental y ecológica. LA RABIA TIENE UNA TASA DE MORTALIDAD DE CASI EL 100 % TANTO EN HUMANOS COMO EN ANIMALES
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