IM VETERINARIA #71

84 El virus de la rabia se encuentra sobre todo en la saliva y el cerebro de los animales infectados, en particular los perros, y se transmite por una mordedura. Concretamente, el 99 % de los casos de rabia en humanos se deben a mordeduras de perros infectados. Los murciélagos también representan un importante reservorio en ciertas regiones. Una gran presencia de la enfermedad en las especies silvestres puede crear múltiples oportunidades para una transmisión cruzada entre las especies, afectando en especial a los animales domésticos y a los seres humanos. A escala mundial, la rabia se mantiene como una endemia crítica en más de 150 países, cobrándose aproximadamente 59.000 muertes humanas al año. Su prevalencia depende de cada país, pues el 95 % de las muertes ocurren en África y Asia. En España, se mantiene el estatus de territorio libre de rabia terrestre endémica desde 1978. Ahora bien, el peligro de difusión por vector canino clásico (RABV) se restringe a casos importados esporádicos en las Ciudades Autónomas de Ceuta y Melilla por su vecindad fronteriza con Marruecos, donde la rabia es endémica. Tipos y síntomas algo inespecíficos La Dra. María de los Ángeles Calvo, profesora emérita honoraria del Hospital Clínic Veterinario de la UAB y presidenta de la Academia de Ciencias Veterinarias de Catalunya, destaca que, en animales, una vez que el virus de la rabia alcanza la médula espinal y el encéfalo, provoca una encefalomielitis aguda que clínicamente se manifiesta bajo dos formas. Por un lado, la rabia furiosa, “presentación clásica caracterizada por signos de hiperactividad, agresividad extrema, desorientación, alucinaciones y una marcada hidrofobia (pánico al agua) y aerofobia, provocadas por espasmos faríngeos violentos y dolorosos al intentar tragar”. Y, por otro, la rabia paralítica, que representa aproximadamente el 20 % de los casos humanos. “Muestra un curso más prolongado y silencioso; los músculos se van paralizando progresivamente a partir del sitio de la mordedura, determinando que el paciente entre en coma y se produzca un paro cardiorrespiratorio”, explica. Finalmente, según la experta, el virus migra de forma centrífuga hacia las glándulas salivales antes de causar la muerte del hospedador, para facilitar la dispersión del virus a otros individuos. Aunque es posible que al principio los síntomas no sean específicos, incluyen letargo, fiebre, vómitos y anorexia. Así lo determina la Organización Mundial de Sanidad Animal y, en cuestión de días, los signos evolucionan hacia una disfunción cerebral, ataxia, debilidad y parálisis, dificultades para respirar y tragar, salivación excesiva, comportamiento anormal, agresividad y/o automutilación. El periodo de incubación puede oscilar entre algunas semanas y varios meses, pero, una vez que aparecen los síntomas de la rabia, es inevitable que la enfermedad sea mortal, tanto en los animales como en los seres humanos. Vacuna: hacia su expansión internacional La OMS establece que la aparición de la rabia es evitable mediante la vacunación antirrábica, presente en muchos países, además de un programa establecido para frenar su propagación y una atención médica oportuna tras la exposición. En las campañas de vacunación masiva de perros, se actúa, desde hace unos pocos años, con la vacunación de al menos el 70 % de los perros en las zonas de riesgo, ya que puede reducir a cero los casos en seres humanos. En este caso, la OMS prioriza el uso de vacunas modernas de cultivo celular (VCC) y desaconseja por completo las antiguas vacunas de tejido nervioso (VTN). En general, las vacunas, en especial en pequeños animales y mascotas, constituyen las herramientas más eficaces para garantizar la salud de los animales de compañía y evitar la propagación de enfermedades potencialmente mortales. Ofrecen una protección colectiva (inmunidad de grupo): cuando la mayoría de los animales están vacunados, se limita la propagación de enfermedades, garantizando la salud pública. Para la Dra. Ana Ramírez, directora técnica de Kivet, desde una perspectiva de salud pública, la vacunación de los animales de compañía sigue siendo una de las intervenciones sanitarias con mejor relación coste-beneficio, ya que reduce significativamente el riesgo de exposición humana y evita la activación de complejos protocolos de control epidemiológico. La frecuencia de vacunación de las mascotas contra la rabia en España Ello depende estrictamente de la comunidad autónoma en la que resida el animal, ya que las competencias en sanidad animal están transferidas y no existe una ley estatal unificada. La Dra. Maria de los Ángeles Calvo responde que la primera dosis (primovacunación) se administra obligatoriamente en todas las regiones reguladas cuando el cachorro tiene entre 3 y 4 meses de edad. A partir de ahí, el mapa normativo se divide en tres normativas vigentes en 2026: • Comunidades con vacunación anual obligatoria: En la gran mayoría del territorio nacional, la ley exige un refuerzo obligatorio cada 12 meses para los perros (y en muchas de ellas también para gatos y hurones): Andalucía, Aragón, Asturias, Baleares, Canarias, Cantabria, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Comunidad Valenciana, Extremadura, Madrid, Murcia, La Rioja, Ceuta y Melilla. • Comunidades con vacunación bienal obligatoria: Navarra es la única comunidad autónoma donde la normativa establece que, tras la primovacunación y el primer refuerzo al año, la vacuna pasa a ser obligatoria cada 2 años (siempre que el veterinario utilice un vial comercial certificado para esa duración). • Comunidades con vacunación voluntaria o recomendada: Según la experta, en estas regiones, la vacuna no es obligatoria por ley con carácter general para las mascotas que se queden dentro de su territorio: En Cataluña y Galicia la vacunación sigue siendo voluntaria. Solo se impone de forma estricta para perros potencialmente peligrosos (PPP) o si el animal va a viajar fuera de la comunidad hacia el extranjero o regiones obligatorias. El País Vasco mantiene una regulación mixta donde se exige

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