IM VETERINARIA #71

73 atención”, indica. Eso sí, a su modo de ver, para que esa inversión se traduzca en calidad asistencial, debe acompañarse de formación, protocolos clínicos y experiencia. Por otra parte, percibe un cambio en los propietarios: están más informados y solicitan explicaciones más precisas sobre el diagnóstico y las alternativas terapéuticas. “Algunos buscan directamente centros que dispongan de radiología dental o profesionales con formación especializada. Esa demanda también está contribuyendo a elevar el nivel de la odontología que se ofrece”, sostiene el especialista. De la clínica generalista a la derivación Pese a esta evolución, el especialista cree que todavía existe cierto desconocimiento sobre el alcance. Con frecuencia se identifica la odontología con las ‘limpiezas de boca’ y las extracciones, cuando comprende disciplinas como la periodoncia, la endodoncia, la odontología restauradora, la prostodoncia, la ortodoncia y la cirugía oral y maxilofacial. Su ámbito incluye, además, las enfermedades de la mucosa oral, las neoplasias, los traumatismos maxilofaciales, las alteraciones del paladar y la patología de las glándulas salivares. “Es una especialidad amplia, con un componente médico y quirúrgico muy importante”, recalca. Aun así, defiende que una parte considerable de la odontología puede realizarse correctamente en la clínica generalista. “Para ello se necesita formación en examen oral, interpretación de radiografías dentales, tratamiento periodontal y técnicas de extracción, además de los medios necesarios para llevar a cabo esos procedimientos”, detalla, pues “la calidad de la odontología básica depende de que se apliquen esos conocimientos de forma sistemática”. Así las cosas, considera fundamental distinguir esa práctica de los procedimientos limitados a eliminar el cálculo visible, “especialmente cuando se realizan bajo sedación ligera (o incluso sin anestesia general) sin radiografías dentales y sin una evaluación periodontal completa”. Tampoco son aceptables, bajo su criterio, las extracciones realizadas sin conocimientos anatómicos y quirúrgicos suficientes o con instrumental inadecuado. “Estas prácticas pueden dejar lesiones sin diagnosticar, tratamientos incompletos y complicaciones graves. En las segundas opiniones que recibo, observo las consecuencias de procedimientos inadecuados o mal ejecutados”, advierte Collados. Asimismo, la aportación del especialista diplomado adquiere especial relevancia en la enfermedad periodontal avanzada, la endodoncia, las extracciones complejas, la oncología oral y la reconstrucción maxilofacial, entre otras áreas. No en vano, “su formación y su experiencia permiten abordar casos que requieren una capacidad diagnóstica y técnica más específica”. “La derivación debe formar parte de una atención bien organizada, basada en la complejidad del caso y en los recursos y competencias del equipo que lo atiende”, apostilla el experto. Por lo que se refiere a las señales que deberían hacer sospechar de un problema dental, están la “halitosis persistente, inflamación o sangrado gingival, fracturas dentales, cambios de coloración de un diente y cualquier masa o ulceración oral”. De igual modo, pueden aparecer signos menos evidentes, como la caída de alimento durante la masticación, cambios en la forma de comer, menor interés por los juguetes o rechazo a la manipulación de la región facial. Levantar suavemente el labio del animal durante la observación habitual puede ayudar a detectar algunas de estas alteraciones. Collados insiste además en que mantener el apetito no significa que el animal no tenga dolor. “Muchos perros y gatos mantienen la ingesta a pesar de presentar lesiones importantes, por lo que no debemos esperar a que dejen de comer para investigarlas”, asegura. En pacientes geriátricos, algunos cambios de actividad o comportamiento pueden atribuirse al envejecimiento cuando existe un componente de dolor oral. Tras tratar estas lesiones, los propietarios pueden llegar a observar una recuperación de la actividad y de conductas que el animal había reducido. La valoración inicial corresponde al veterinario generalista, que debe plantear la derivación cuando exista incertidumbre diagnóstica, patología compleja o sea necesario un tratamiento para el que no disponga de la formación, experiencia o medios adecuados. “Reconocer esas circunstancias y coordinarse con un especialista forma parte de una buena práctica clínica”, enfatiza. Otro de los aspectos que más preocupa a los propietarios es la anestesia. Los procedimientos odontológicos completos requieren anestesia general, protección de la vía aérea mediante intubación, analgesia y una monitorización adecuada. “La evaluación preanestésica, la selección del protocolo y la supervisión durante el procedimiento deben adaptarse al estado clínico de cada paciente”, aclara. El objetivo es valorar y reducir el riesgo de forma individualizada, sin que el temor a la anestesia lleve a mantener enfermedades dolorosas sin tratamiento. En este ámbito, el veterinario es cofundador de AnesNet, una plataforma de soporte anestésico especializado a distancia. Su finalidad es facilitar asesoramiento y seguimiento remoto a los equipos veterinarios que atienden presencialmente al paciente, especialmente en centros que no cuentan con un anestesista presencial, ampliando así el acceso al apoyo especializado durante la planificación y el desarrollo de los procedimientos. En cuanto a los avances que más han transformado la disciplina, sitúa especialmente la endodoncia y la cirugía oral y maxilofacial. En la primera, “la instrumentación rotatoria, los sistemas de obturación y los nuevos materiales han mejorado la eficiencia técnica y la organización del procedimiento”. No obstante, matiza que la instrumentación rotatoria, por sí sola, no garantiza una mayor tasa de éxito. Por contra, “el resultado depende también de la selección del caso, la preparación y desinfección del conducto, la calidad de la obturación y del sellado coronal y el seguimiento radiográfico”. En cirugía oral y maxilofacial, los avances en diagnóstico por imagen, técnicas reconstructivas y sistemas de fijación han ampliado las posibilidades terapéuticas. La tomografía computarizada, por ejemplo, permite definir con mayor precisión la extensión de determinadas neoplasias y lesiones traumáticas y contribuye a planificar el abordaje quirúrgico. “Es un área con una actividad científica

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