65 encontraron diferencias entre los profesionales que interpretaron las imágenes, por lo que apuntan a la necesidad de seguir trabajando en la estandarización de su lectura. La imagen tridimensional también se presenta como una herramienta prometedora a la hora de diseñar tratamientos. Actualmente, una de las líneas de estudio es la combinación de tomografía, diseño asistido por ordenador e impresión 3D. En 2024, un trabajo experimental evaluó el uso de guías impresas en 3D para realizar tratamientos endodónticos en dientes de perros. Los autores compararon esta técnica con el procedimiento convencional y observaron una desviación media del 4,28 % y una desviación angular media de 1,90 grados en las guías diseñadas para acceder a los conductos radiculares. Es decir, esta técnica podría facilitar el acceso a partes complejas de la anatomía en un futuro. Otro ejemplo destacable de la tecnología diagnóstica del futuro son los escáneres intraorales; podrían constituir una alternativa más precisa para obtener modelos digitales de dientes caninos de perros. La irrupción de la inteligencia artificial Sin embargo, las innovaciones no se limitarían a detectar problemas bucodentales. Es el caso de la impresión 3D y el diseño digital, que, de hecho, ya se están incorporando a la reconstrucción y a la fabricación de dispositivos adaptados a cada animal. Mientras tanto, la omnipresente inteligencia artificial ha irrumpido en el diagnóstico por imagen, en la detección de enfermedad periodontal, en la personalización de los tratamientos o en herramientas de soporte clínico basadas en IA. Y estas son solo algunas de sus principales aplicaciones. A futuro, es bastante factible que pronto permita la interpretación de radiografías dentales para identificar alteraciones que pueden pasar desapercibidas o requerir una revisión detallada. La evaluación de un programa diseñado para detectar en radiografías de perros y gatos pérdida de hueso, lesiones periapicales, lesiones reabsortivas, raíces retenidas y fracturas dentales mostró diferencias según el tipo de lesión, con una sensibilidad especialmente limitada en algunas de ellas, lo que demuestra su utilidad como herramienta de apoyo a la valoración del profesional. En el ámbito de la odontología, además, empiezan a tantearse la utilidad de la IA combinada con otros recursos digitales. Por ejemplo, el análisis del microbioma oral con modelos de aprendizaje automático o la planificación de tratamientos. En este sentido, el análisis de imágenes en 3D mediante inteligencia artificial ya se estudia en odontología humana para automatizar tareas como la segmentación de estructuras, la combinación de diferentes tipos de imágenes o la predicción de determinados resultados. En veterinaria, estas posibilidades todavía están mucho menos desarrolladas, pero la progresiva digitalización de la especialidad facilita que puedan incorporarse también a los procedimientos destinados a animales. Aun así, la incorporación de la IA al ámbito veterinario plantea algunas cuestiones que van más allá de sus resultados técnicos. En 2025, el American College of Veterinary Radiology y el European College of Veterinary Diagnostic Imaging publicaron conjuntamente un documento sobre su utilización en diagnóstico por imagen. Ambas organizaciones reconocen el potencial de estas herramientas. Sin embargo, piden prudencia. Todavía es necesario validar los sistemas, controlar sus errores, vigilar su funcionamiento una vez implantados y mantener al profesional veterinario dentro del proceso de decisión. La microbiota oral también entra en juego La microbiota se ha convertido en una de las líneas de investigación que más interés despiertan en medicina humana, y la salud animal va detrás. En la boca, el equilibrio entre las distintas comunidades de microorganismos parece tener relación con el estado de los tejidos y con procesos como la enfermedad periodontal. De hecho, el microbioma oral canino representa uno de los ecosistemas microbianos más complejos del cuerpo del perro, cuya cavidad bucal alberga una comunidad de más de 350 taxones bacterianos. Esta comunidad microbiana desempeña mucho más que un papel de apoyo en la salud dental: sirve de puerta de entrada al bienestar sistémico, con vías directas que relacionan las bacterias orales con la función cardiaca, renal y hepática. La evidencia demuestra que la enfermedad periodontal afecta aproximadamente al 80 % de los perros antes de los tres años, lo que la convierte en la afección sanitaria más común en medicina veterinaria. Sin embargo, como ya hemos comentado, sus implicaciones van mucho más allá de la pérdida de dientes y el mal aliento. Según los estudios, por cada centímetro cuadrado de carga de enfermedad periodontal, hay una probabilidad 1,4 veces mayor de que se produzcan cambios patológicos en el corazón y los riñones. Comprender esta conexión oral-sistémica transforma el enfoque del cuidado bucal canino, pasando de un tratamiento reactivo a una gestión proactiva de la salud integral. En veterinaria todavía queda mucho por conocer sobre este asunto. No obstante, sí que quedan demostradas las diferencias entre la microbiota oral de perros sanos y la de animales con enfermedad periodontal. El interés está ahora en entender mejor qué ocurre cuando ese equilibrio se altera y qué papel puede desempeñar en la aparición y evolución de la enfermedad. Al tiempo, se investiga si esa información podría tener una utilidad práctica. Por un lado, se estudian estrategias dirigidas a modificar la microbiota oral; por otro, el análisis de estas comunidades podría aportar información para detectar alteraciones y seguir la evolución de la salud gingival. LA ENFERMEDAD PERIODONTAL AFECTA APROXIMADAMENTE AL 80 % DE LOS PERROS ANTES DE LOS TRES AÑOS
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