64 En los últimos años ha ido cambiando la perspectiva, de forma simultánea al desarrollo de la especialidad. Es por eso que, hoy por hoy, la odontología veterinaria actual tiene poco que ver con esa visión reducida de hace tres décadas. Así, la disciplina abarca hoy desde la medicina periodontal y la endodoncia hasta la cirugía oral y maxilofacial, la restauración dental y el diagnóstico por imagen. Justamente, en septiembre de 2026 se ha publicado la actualización de las guías globales de odontología de la prestigiosa World Small Animal Veterinary Association (WSAVA), en la que las enfermedades dentales, orales y maxilofaciales ocupan ya un lugar entre los problemas más habituales de la práctica veterinaria de pequeños animales. Además, no se trata de patologías tan inofensivas como se puede pensar; de hecho, pueden causar dolor e infección y, si no se diagnostican o tratan adecuadamente, también suponen un problema de bienestar animal. En España, el desarrollo de la odontología veterinaria comenzó a tomar forma a finales del siglo XX. Un primer grupo de profesionales empezó a trabajar de manera específica en esta área en 1990 como grupo en la Asociación de Veterinarios Especialistas de Pequeños Animales (AVEPA), para después crear la Sociedad Española de Odontología Veterinaria (SEOVE), concebida para impulsar la formación, la investigación y la difusión de esta disciplina. Javier Collados fue el primer veterinario acreditado por AVEPA en Odontología y Cirugía Oral en España, en 2013, en un momento en el que el reconocimiento de la formación específica de la especialidad se encontraba en fase inicial. Desde entonces, la odontología veterinaria ha seguido incorporándose a las estructuras de formación y reconocimiento profesional de la veterinaria de pequeños animales. AVEPA cuenta actualmente con un grupo específico de Odontología y Cirugía Oral (GOVA) y contempla esta área dentro de su programa de formación y acreditación de especialidades, que combina formación continuada, práctica clínica, tutorización y evaluación. Asimismo, el propio sistema de acreditación ha ganado reconocimiento institucional en los últimos años: en 2024, el Consejo General de Colegios Veterinarios de España reconoció el proceso de acreditación de AVEPA mediante el Certificado OCV de pequeños animales. En definitiva, la odontología ya dispone de estructuras propias de formación, acreditación y actualización profesional, una evolución nada desdeñable al echar la vista atrás solo unas pocas décadas. Las herramientas diagnósticas del futuro Sin embargo, la profesionalización de la especialidad no ha llegado sola. Uno de los cambios que la ha acompañado es la incorporación de nuevas herramientas diagnósticas. La radiografía continúa siendo una de las pruebas imprescindibles en la práctica clínica, pero en los últimos años se han desarrollado otras técnicas con mucho potencial. Entre ellas se encuentra la tomografía computarizada de haz cónico (CBCT), que permite obtener imágenes tridimensionales de la zona estudiada. Su utilización todavía no está tan extendida como la radiografía intraoral, si bien ya existen trabajos que analizan su utilidad en odontología veterinaria. Uno de los más recientes, publicado en Frontiers in Veterinary Science en agosto de 2026, comparó ambas técnicas en 46 dientes de 16 perros con sospecha de enfermedad endodóntica. El CBCT permitió detectar con mayor frecuencia algunos signos relacionados con estas patologías, especialmente las lesiones periapicales. Los investigadores también La prevención, la piedra angular de la salud bucodental En este sentido, y al margen de los aires nuevos que traen consigo las innovaciones presentes y futuras, uno de los grandes retos continúa siendo la detección y el tratamiento de la enfermedad periodontal. Pese a su elevada prevalencia y a sus efectos sobre la salud y el bienestar del animal, continúa estando infradiagnosticada. Este escenario plantea la necesidad de incidir en la prevención, tanto desde el ámbito de la veterinaria generalista como en las propias consultas del especialista. Las propias guías globales de odontología de la WSAVA plantean la salud oral como parte de la atención veterinaria habitual y destacan la importancia de las revisiones, la higiene dental en casa y la intervención antes de que se produzcan daños irreversibles. Esto también ayuda a entender por qué la odontología veterinaria no puede limitarse a retirar el sarro visible. Una parte importante de la enfermedad se desarrolla por debajo de la encía y puede pasar desapercibida durante una inspección superficial. De ahí que las recomendaciones actuales den importancia a la exploración completa de la cavidad oral y al uso de radiografías cuando están indicadas. En España, además, esta cuestión ha generado un debate en torno a las llamadas limpiezas dentales sin anestesia. Los grupos de Odontología y Cirugía Oral y de Anestesia y Analgesia de AVEPA se posicionaron en 2025 contra estos procedimientos al considerar que no permiten realizar una evaluación y un tratamiento dental completos. Entre otros motivos, señalan que la exploración periodontal, la limpieza subgingival y las radiografías intraorales requieren anestesia general para poder realizarse correctamente. Igualmente, la evolución de la especialidad se refleja en las opciones terapéuticas que se están investigando. Una revisión publicada este año recoge, junto a las medidas preventivas y los tratamientos convencionales, diferentes aproximaciones regenerativas, como el uso de fibrina rica en plaquetas, injertos óseos o ácido hialurónico. Algunas de estas técnicas todavía necesitan más evidencia para determinar su utilidad y su aplicación clínica, pero muestran hacia dónde se está ampliando el campo de la odontología veterinaria.
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