IM VETERINARIA #71

54 cíficos que combinen la mayor eficacia con la menor toxicidad posible e integrando otras disciplinas como la rehabilitación o la analgesia, especialmente en geriatras”, aclara. Todo ello, teniendo en cuenta la perspectiva de los clientes, porque, si quieren tener un cumplimiento terapéutico, necesitan su complicidad. Se trata de dar calidad de vida no solo al paciente, sino también al responsable de la mascota. La medicina interna en el Hospital Clínico Veterinario de la UCM Especialmente en el centro, la medicina interna de pequeños animales constituye un servicio clínico de gran envergadura y compuesto por numerosos veterinarios, docentes y personal contratado, que en su mayoría están orientados a una disciplina concreta dentro de la medicina interna, que es tan amplia. “Así, en medicina interna se integran consultas de medicina general, de medicina interna de especialidad, de gastroenterología, hepatología, oncología, endocrinología, nefrología y urinario, cardio-respiratorio, neurología, enfermedades infecciosas, incluso dermatología y oftalmología (aunque estas últimas no se consideran disciplinas incluidas en medicina interna)”, remarca la experta. Además, este servicio colabora estrechamente con otros servicios como diagnóstico por imagen, laboratorios como biopatología o microbiología, entre otros, cirugía, anestesia, hospitalización y cuidados intensivos y anatomía patológica, colaboraciones imprescindibles para la consulta. Al ser un hospital universitario, la actividad asistencial está estrechamente vinculada a la formación de estudiantes y veterinarios y a la investigación. Esto permite que los problemas que tienen los pacientes puedan generar preguntas de investigación y que los resultados obtenidos puedan posteriormente trasladarse a la clínica. Investigaciones en tratamiento veterinario Entre las nuevas tendencias terapéuticas en medicina interna veterinaria destaca la medicina de precisión y el desarrollo de terapias dirigidas. La veterinaria expone algunos ejemplos: en gastroenterología, está adquiriendo mucho interés la modulación del microbioma intestinal, mediante dieta, prebióticos, postbióticos y, especialmente, trasplante de microbiota fecal (FMT), “que se está estudiando como terapia complementaria en perros con enteropatías crónicas, incluidos casos refractarios”. En cardiología y endocrinología, los inhibidores SGLT2, antes mencionados, son una línea emergente imparable, tanto en la diabetes mellitus felina como por sus potenciales efectos cardiorrenales; por ejemplo, se ha evaluado la dapagliflozina en perros con enfermedad mitral sintomática como complemento del tratamiento convencional. La veterinaria relata otro ejemplo, como es el uso de los monitores continuos de glucosa (CGM), que mejora el seguimiento de perros y gatos diabéticos al permitir un control de la glucemia durante 12-14 días y en condiciones habituales. “En neurología, por ejemplo, se investigan terapias celulares y regenerativas para la lesión medular y la enfermedad del disco intervertebral, así como nuevas opciones para la epilepsia refractaria, entre ellas el cannabidiol como tratamiento adyuvante, aunque la evidencia disponible todavía es limitada”, apunta. Mientras que otra tendencia transversal es el desarrollo de inmunoterapias y anticuerpos monoclonales dirigidos contra dianas específicas, desde los anticuerpos anti-NGF para el control del dolor crónico hasta estrategias como los anticuerpos anti-CD20 para el linfoma B canino. Finalmente, “las terapias antivirales específicas están cambiando el abordaje de enfermedades previamente asociadas a un pronóstico muy desfavorable, como la peritonitis infecciosa felina (PIF), para la que ya hay evidencia y disponibilidad de antivirales”. Este grupo trabaja en distintas líneas de investigación clínica. “Una de ellas se centra en mejorar el diagnóstico y tratamiento del cáncer mamario canino y felino. Actualmente estamos desarrollando un estudio financiado de inmunoterapia en perras y gatas con cáncer mamario de mal pronóstico, con el objetivo de investigar nuevas alternativas terapéuticas para pacientes en los que las opciones actuales son limitadas”, detalla la veterinaria. Mª Dolores Pérez Alenza también es directora del Servicio de Endocrinología en el Hospital Clínico Veterinario de la UCM. El equipo de profesionales de la consulta de Endocrinología (integrado en el Servicio de Medicina Interna) atiende pacientes remitidos con enfermedades endocrinas o sospecha de padecerlas. “Vemos enfermedades frecuentes como diabetes mellitus, hipercortisolismo, hipertiroidismo felino, además de endocrinopatías menos habituales que requieren procedimientos diagnósticos más específicos”, comenta. Una parte muy importante es el seguimiento a largo plazo, porque la mayoría son enfermedades crónicas y el tratamiento debe adaptarse a la evolución del paciente. Además, “intentamos que la práctica clínica genere investigación. Ejemplos de ello son nuestros trabajos en hiperaldosteronismo felino, en hipertensión arterial en perros con síndrome de Cushing, orientados a comprender mejor estas alteraciones y sus implicaciones clínicas”, destaca. En definitiva, buscan integrar asistencia especializada, formación e investigación con un objetivo común: trasladar los avances científicos a una mejor atención de nuestros pacientes y a la formación de nuestros estudiantes. “LA INCORPORACIÓN DE NUEVOS BIOMARCADORES PERMITE DETECTAR O CARACTERIZAR DETERMINADAS ENFERMEDADES CON MAYOR PRECISIÓN”

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