53 La progresión de la medicina interna veterinaria Los cambios en estos años han sido muchos. La experta reconoce que el avance en el campo de la prevención (vacunas, tratamientos antiparasitarios, etc.) ha sido exponencial; además, ha habido una gran evolución de las técnicas de diagnóstico por imagen (como ecografía, tomografía computarizada (TAC) o resonancia magnética (RM)), del diagnóstico laboratorial, incluyendo análisis genético y molecular e inmunohistoquímico, y un gran avance de la endoscopia, entre otros. “Asimismo, en los últimos años hemos pasado de tratamientos relativamente generalistas a terapias cada vez más específicas y adaptadas al paciente; hay muchos ejemplos, como los inhibidores del cotransportador sodio-glucosa tipo 2 (SGLT2) (velaglifocina) para tratar la diabetes mellitus en determinados gatos, que ha supuesto una alternativa novedosa y diferente al tratamiento con insulina; o los inhibidores de JAK, como oclacitinib o atinvicitinib, que actúan específicamente sobre vías de señalización implicadas en el prurito y la inflamación para el tratamiento de animales alérgicos”, define. La principal consecuencia de todos estos cambios es el incremento en la esperanza y en la calidad de vida de los perros y los gatos que, en la actualidad, es muy superior a la de hace unas décadas. Pérez Alenza señala que otro cambio fundamental ha sido la especialización, tanto la internacional, las diplomaturas, como la reconocida a nivel nacional, el sistema de acreditaciones de AVEPA. “En nuestro servicio contamos, por ejemplo, con la Dra. Sabela Atencia, diplomada europea en Medicina Interna y con numerosos acreditados en Medicina Interna por AVEPA. La especialización veterinaria internacional, en este caso en Medicina Interna, nos permite trabajar de acuerdo con los estándares internacionales más exigentes de la disciplina”, puntualiza. Además, en el hospital cuentan con especialistas en numerosas áreas, lo que favorece un abordaje multidisciplinar y coordinado de los pacientes, con un elevado nivel de especialización y calidad asistencial. El papel de la medicina interna a diario La medicina interna en veterinaria es muy amplia. Así lo ve Pérez Alenza: “Atendemos enfermedades endocrinas, gastrointestinales y hepáticas, renales y urinarias, hematológicas, cardíacas, respiratorias, infecciosas, inmunomediadas y oncológicas, entre otras”. Una parte especialmente interesante son los pacientes en los que inicialmente no existe un diagnóstico claro o en los que están afectados varios sistemas. Para la experta, se trata de casos que necesitan un diagnóstico diferencial razonado y un plan diagnóstico bien diseñado para llegar al diagnóstico o diagnósticos de una forma eficaz, evitando procedimientos innecesarios. Medicina basada en la evidencia La veterinaria remarca que avanzamos hacia una medicina cada vez más precisa e individualizada: “Tenemos herramientas que nos permiten diagnosticar de forma más precisa y seleccionar tratamientos más específicos para cada paciente. Con respecto al diagnóstico, por ejemplo, la incorporación de nuevos biomarcadores permite detectar o caracterizar determinadas enfermedades con mayor precisión, mientras que técnicas como TAC o la RM son hoy mucho más accesibles y han cambiado nuestra capacidad diagnóstica”. También hacia una medicina basada en la evidencia. Según la catedrática de la Complutense, actualmente los veterinarios tienen acceso a una cantidad enorme de información científica, mucha de ella disponible en acceso abierto. “Esto es una gran ventaja, pero también un reto: no todo lo “AVANZAMOS HACIA UNA MEDICINA CADA VEZ MÁS PRECISA E INDIVIDUALIZADA” publicado aporta el mismo nivel de evidencia, es decir, es igual de válido. Es fundamental valorar la calidad del estudio, su diseño, el número y selección de los pacientes y la relevancia de sus resultados. Siempre que sea posible, los estudios prospectivos, aleatorizados y bien controlados proporcionan una evidencia especialmente valiosa para evaluar la eficacia y seguridad de un tratamiento”, explica. En este contexto, los consensos y guías internacionales elaborados por grupos de expertos constituyen una herramienta fundamental, porque analizan de forma crítica la evidencia disponible y proporcionan un marco de referencia para la práctica clínica. En cuanto al tratamiento, se va hacia tratamientos cada vez más dirigidos y personalizados. Un buen ejemplo es la oncología, con terapias dirigidas frente a vías moleculares específicas y el desarrollo de la inmunoterapia. Estos avances, especifica la veterinaria, unidos a nuevos biomarcadores y técnicas diagnósticas, les permiten seleccionar mejor qué tratamiento puede beneficiar a cada paciente. A pesar de todos estos avances, todavía existen muchas enfermedades para las que la evidencia es limitada y numerosas preguntas clínicas sin respuesta. Por ello, la investigación clínica de calidad, especialmente mediante estudios prospectivos y multicéntricos, sigue siendo esencial para trasladar los avances científicos a una mejor atención de nuestros pacientes. Tratamientos según cada paciente Más que destacar un tratamiento concreto, la veterinaria señala el avance hacia terapias dirigidas y adaptadas a las características de cada enfermedad (correctamente diagnosticada) y de cada paciente. “El objetivo en medicina interna veterinaria es el tratamiento del paciente desde un punto de vista integral, incluyendo modificaciones en la dieta y en el estilo de vida, si son necesarios; la administración de los tratamientos médicos espe-
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