41 “LOS ESTUDIOS VAN HACIA UNA MEDICINA MÁS PRECOZ, INDIVIDUALIZADA Y MENOS INVASIVA” En los gatos mayores destacan la enfermedad renal crónica, el hipertiroidismo, la hipertensión, la diabetes, la artrosis, las cardiopatías y los tumores. Para el experto, el problema es que el gato tiende a ocultar la enfermedad: “Dormir más, saltar menos, acicalarse peor, perder peso o cambiar su forma de comer no deberían atribuirse simplemente a la edad”. Tratamientos cada vez más avanzados Los tratamientos que se aplican hoy en veterinaria felina han cambiado mucho en estos años. Actualmente disponen de mejores tratamientos para la enfermedad renal, el hipertiroidismo, la hipertensión, la diabetes, el dolor crónico, las enfermedades inflamatorias, algunos tumores y numerosas patologías infecciosas. “También ha cambiado nuestra manera de valorar el éxito. No se trata solo de corregir una analítica o prolongar la supervivencia, sino de conseguir que el gato coma, se mueva, descanse y pueda recibir el tratamiento sin que este se convierta en una lucha diaria”, responde Cervantes. A veces es preferible un tratamiento algo menos perfecto desde un punto de vista teórico, pero que la familia pueda administrar y el gato tolere bien. El veterinario pone a la analgesia como buen ejemplo. “Durante años se infradiagnosticó y trató insuficientemente el dolor felino. Hoy disponemos de protocolos multimodales, tratamientos prolongados mejor estudiados y nuevos fármacos para el dolor asociado a la artrosis”, destaca. PIF y otros avances Para Cervantes, probablemente, el cambio más espectacular ha sido el tratamiento de la peritonitis infecciosa felina. “Hace pocos años, un diagnóstico de PIF se asociaba casi inevitablemente a la muerte. Hoy existen antivirales que permiten curar a una proporción muy elevada de pacientes. Es uno de los cambios más importantes que he vivido durante mi carrera”, reflexiona. También han avanzado en el tratamiento del dolor crónico mediante anticuerpos monoclonales, en la monitorización de la diabetes con sensores continuos de glucosa, en la detección precoz de la enfermedad renal y en el conocimiento de enfermedades que antes se diagnosticaban de una manera muy genérica. La ecografía a pie de paciente, la tomografía, la resonancia, la endoscopia, la radiología dental y el diagnóstico molecular “aportan información antes impensable”, relata el experto. Sin embargo, resalta que no debemos confundir avance tecnológico con buena medicina, ya que “hacer más pruebas no siempre significa diagnosticar mejor; lo importante es escoger las que realmente puedan cambiar el tratamiento o el pronóstico”. Investigaciones en medicina felina Los estudios van hacia una medicina más precoz, individualizada y menos invasiva. Para Cervantes, se buscan biomarcadores que permitan detectar las enfermedades antes de que produzcan signos clínicos y conocer qué gatos tienen mayor riesgo de progresión. También se investiga en inmunología, genética, microbioma, oncología, antivirales, anticuerpos monoclonales y terapias celulares. “Otro campo fundamental es el envejecimiento. No basta con que los gatos vivan más años: queremos que los vivan con calidad. Esto implica estudiar mejor el dolor, la fragilidad, la pérdida de masa muscular, los cambios cognitivos y la interacción entre varias enfermedades crónicas”, añade. Más formación, avances y retos de la especialidad La medicina felina española ha avanzado muchísimo. El veterinario reconoce que cada vez hay más veterinarios con formación específica,
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