40 MEDICINA FELINA “En avances, el cambio más espectacular es el tratamiento de la peritonitis infecciosa felina” LA MEDICINA FELINA HA AVANZADO EN LOS ÚLTIMOS AÑOS, CON NUEVOS TRATAMIENTOS, HERRAMIENTAS DIAGNÓSTICAS Y UNA ATENCIÓN CADA VEZ MÁS ADAPTADA A LAS NECESIDADES ESPECÍFICAS DE LOS GATOS. Durante muchos años se consideró al gato, de una manera bastante simplista, como un perro pequeño. Se utilizaban los mismos procedimientos, los mismos tratamientos y, a veces, incluso las mismas dosis. La medicina felina está cada vez más avanzada, gracias a los rápidos avances en tratamientos y diagnósticos. “Hoy sabemos que es una especie con una fisiología, unas enfermedades y una respuesta al estrés muy particulares”, apunta Salvador Cervantes, director médico de Clínica Felina Barcelona. La medicina felina no consiste solo en conocer mejor sus enfermedades, sino en adaptar toda la atención veterinaria al gato: las instalaciones, el manejo, la hospitalización, la analgesia y también la forma de comunicarse con las familias. Así lo ve el experto, que, además, destaca que los gatos viven cada vez más años y ocupan un lugar central en muchos hogares. “Por eso vemos más enfermedades crónicas, pacientes geriátricos y gatos con varias patologías simultáneas. El objetivo ya no es únicamente tratar una enfermedad, sino preservar durante el mayor tiempo posible una buena calidad de vida”. Las afecciones más prevalentes de los gatos Dependen mucho de la edad. “En gatos jóvenes son frecuentes las enfermedades infecciosas y parasitarias y, con el aumento de determinadas razas, también algunos problemas congénitos. Asimismo, vemos alteraciones relacionadas con el comportamiento, el estrés y la convivencia con otros gatos”, relata el experto. En los adultos son frecuentes la obesidad, las enfermedades dentales, los trastornos urinarios y las enfermedades digestivas crónicas. Mientras que la odontología merece una mención especial: “Muchos gatos viven durante años con dolor oral sin que sus familias lo detecten. Esperar a que dejen de comer es un error, porque los gatos suelen deglutir el alimento y, cuando ya ni siquiera pueden hacerlo, el dolor suele ser muy intenso”, comenta Cervantes.
RkJQdWJsaXNoZXIy NTI5ODA=