IM VETERINARIA #71

34 de conocimientos por parte de los facultativos”. En el contexto de digitalización, según el experto, se ha abierto “un abanico de posibilidades para poder acceder a esa adquisición de saberes y en muchos casos sin tener que ser presencial y utilizando herramientas dinámicas”. En paralelo, desde la Organización Colegial Veterinaria se está apostando “mucho por la especialización veterinaria acorde a los estándares europeos de formación y cualificación profesional”. En palabras de Antonio Rubio Blasco, salvo países como Alemania, Suiza, Austria y Luxemburgo, que sí cuentan con un reconocimiento estatal de especialización, en otros como España se ha impulsado “un modelo de cualificación progresiva alineado con el Marco Europeo de Cualificaciones en tres niveles”. Antes de finalizar el año se iniciará el de équidos y, a lo largo de 2027, el de pequeños animales y porcinos. Para el veterinario, este reconocimiento “será básico para dar una garantía jurídica, proteger a la sociedad de prácticas fraudulentas y engañosas y reforzar la calidad asistencial”. Respecto a los retos sanitarios, apunta a “la demanda de creación de la especialidad de Salud Pública Veterinaria, la integración efectiva de la veterinaria dentro de las políticas de salud pública” y la participación completa “en las especialidades multidisciplinares como pueden ser parasitología, microbiología, laboratorios, inmunología…”. En este sentido, señala que se han establecido diversas reuniones con representantes del Ministerio de Sanidad. One Health: una función que sigue siendo poco visible Entretanto, el enfoque One Health cobra cada vez más protagonismo, pero Rubio considera que su reconocimiento social e institucional sigue siendo insuficiente. “Es el grave problema que tenemos”, afirma. “La sociedad nos ve como médicos de los animales, que efectivamente lo somos y lo hacemos muy bien, pero en esa labor se esconde un enorme trabajo de prevención de enfermedades zoonósicas y vigilancia epidemiológica que reducen en gran número los tratamientos asistenciales en centros de salud y hospitales”. Para el presidente del Colegio de Veterinarios de Salamanca, “la veterinaria constituye una infraestructura sanitaria de prevención que protege antes de que el problema llegue al paciente humano”. Sin embargo, “esta función no la percibe, al menos en la magnitud que requiere, la sociedad y mucho menos la Administración”, lamenta. El trabajo veterinario abarca, tal y como recuerda, la salud y bienestar animal, la prevención de zoonosis, la seguridad alimentaria, la vigilancia epidemiológica, el control de riesgos ambientales, la anticipación a amenazas sanitarias, el control de resistencias antimicrobianas, el desarrollo de vacunas y la investigación. “Como podrás comprobar, somos un colectivo que integra la sanidad animal, salud humana y salud ambiental, pilares en los que se construye el concepto de One Health”, resume. A los veterinarios que están comenzando su carrera, Rubio les anima a decantarse por la clínica libre, “no solo de pequeños animales, sino de explotaciones ganaderas en ámbito rural”, porque de ahí parte “el primer control de la salud pública y de la economía de las zonas rurales y del país”. “Estamos en una provincia eminentemente ganadera en la que se dan muchas posibilidades”, asegura. A los colegiados les pide mantener “el sentimiento de que la profesión debe mantenerse unida en todos sus apéndices”. “Somos todos veterinarios, los de la Administración, los clínicos, los de investigación, los de empresas privadas, y nuestro objetivo común es nuestro lema ‘Hygia pecoris, salus populi’ (La higiene del ganado es la salud del pueblo)”. “Solo así nos pondremos en valor ante la sociedad y conseguiremos esos anhelos”, concluye. “LA VETERINARIA CONSTITUYE UNA INFRAESTRUCTURA SANITARIA DE PREVENCIÓN QUE PROTEGE ANTES DE QUE EL PROBLEMA LLEGUE AL PACIENTE HUMANO”

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