IM VETERINARIA #71

33 como destaca el máximo representante de los veterinarios salmantinos. Por eso, Rubio espera que este nuevo grado “repercuta favorablemente en egresados que desarrollen su actividad en el campo como veterinarios de explotación de forma primordial”, dado que considera que se trata de “un sector en peligro de extinción”. A su juicio, la nueva titulación dará “un plus al mundo ganadero y al sector agroalimentario por el ingente número de industrias alimentarias en las cuales nuestro colectivo es el garante en seguridad y calidad alimentaria”. Como recuerda, “detrás de cada alimento en la mesa ha habido un veterinario o veterinaria garantizando su seguridad”. A ello se suma el enfoque investigador, que espera que se ponga “más en valor” desde las cátedras creadas. Otro de los puntos que considera importante establecer es la funcionalidad del futuro Hospital Veterinario y su interacción con los centros veterinarios de la ciudad y la provincia, tanto en las clínicas de pequeños animales como de animales de producción. “Es muy importante prevenir y evitar una posible competencia; debe ser complementario y que ayude a las clínicas”, remarca. También aboga por establecer las bases para desarrollar las prácticas tuteladas, la incorporación de personal asociado y las opciones de profesorado. En cuanto a las particularidades de la profesión en Salamanca, recuerda que la actividad veterinaria de la provincia está estrechamente ligada al peso del sector ganadero y agroalimentario. “Nuestra profesión es fundamental, desde el control en las explotaciones ganaderas hasta que el producto alimenticio llega al consumidor”, apunta el experto. Así, dada la gran cantidad de explotaciones ganaderas y el censo de vacuno mayor de España, “el veterinario rural actúa como primer filtro sanitario cuidando de la salud y bienestar animal, y, por ende, evitando enfermedades que pasan al ser humano (zoonosis)”. También es, según explica, “el principal actor en la reducción de resistencias antimicrobianas que tanto preocupa en la salud pública”. De la misma forma, al ser Salamanca la provincia con mayor número de industrias de alimentación, principalmente en el sector cárnico, “el colectivo veterinario es el garante de la seguridad de todos los alimentos desde su entrada en mataderos e industrias hasta su exposición al consumidor”. Además de estas dos particularidades, el presidente del COLVET destaca “la labor investigadora desempeñada por la Universidad y centros de investigación”. “Esta suma de factores le da una gran relevancia a Salamanca como referente en el sector veterinario”, subraya. El profesional también se pronuncia sobre el Real Decreto 666/2023 sobre medicamentos veterinarios y el debate que sigue generando en la profesión. Rubio reconoce que “es un tema complejo que está provocando una réplica por parte del colectivo” y recuerda que desde la Organización Colegial se está demandando “una modificación sustancial de la normativa”, para lo que se han mantenido varias reuniones con los ministerios afectados. La principal reivindicación pasa por que “el veterinario se sienta libre para poder ejecutar el acto clínico en base a su formación, experiencia y criterio y no estar sujeto a unas fichas técnicas en muchos casos obsoletas”. Una vez diagnosticado el proceso, defiende que el profesional pueda atender “el tratamiento completo del paciente hasta su finalización”, ya que, según indica, “los profesionales son los que tienen conocimientos sobrados para poder aplicar un medicamento u otro, una dosificación en virtud de la variabilidad de especies y que se pueda ejecutar de forma rápida”. Sin olvidar que entre estos retos también se encuentran las dificultades que aparecen en la práctica diaria. “Existen circunstancias en las que el clínico prescribe un medicamento veterinario y el tutor de los animales no consigue localizarlo en los establecimientos por diversos motivos”, lamenta. Además, “DETRÁS DE CADA ALIMENTO EN LA MESA HA HABIDO UN VETERINARIO O VETERINARIA GARANTIZANDO SU SEGURIDAD” añade, está “la inseguridad jurídica que cala en los facultativos”. Otra de las reivindicaciones de la Organización Colegial Veterinaria es el reconocimiento de las clínicas veterinarias como centros sanitarios y la reducción del IVA. El presidente de la delegación salmantina concuerda con que se trata de “un tema reivindicativo desde hace décadas”. A su modo de ver, resulta necesario reconocer la función sanitaria que desarrollan los clínicos en los centros veterinarios privados, entre ellas “la prevención, diagnóstico y control de zoonosis, prevención y control de antibioresistencias, de enfermedades vectoriales, educación sanitaria, aportación diaria de gran cantidad de datos con potencial interés para la salud pública, incluida la medicina comparativa”. En su opinión, son diversos los motivos que justifican que estos centros veterinarios sean incluidos en el Registro de Centros, Servicios y Establecimientos Sanitarios, “y más cuando estamos potenciando el concepto de Una sola Salud – One Health”. Por estas actuaciones, defiende que “el IVA debe estar acorde al resto de profesiones sanitarias y no al 21 % como cualquier mercancía”. “Estamos hablando de una labor sanitaria que no tiene por qué repercutir ese IVA en el cliente, que es quien lo paga”, sostiene. Por otro lado, la formación continuada la considera “una actividad fundamental e indispensable para el progreso de la profesión y la actualización

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