IM VETERINARIA #71

26 Asimismo, los problemas de estrés, burnout y falta de profesionales también forman parte de las preocupaciones del sector. Por ese motivo, los colegiados tienen a su disposición “un servicio profesional de atención psicológica y psiquiátrica a través de un gabinete que colabora con el Colegio”. Consideran fundamental que quien atraviese “una situación de estrés, ansiedad, agotamiento o cualquier otra dificultad pueda recurrir a profesionales especializados”. Para el presidente del Colegio de Badajoz, “tenemos que normalizar hablar de salud mental dentro de la veterinaria”, pues “es una profesión muy exigente desde el punto de vista técnico, emocional y, en muchos ámbitos, también asistencial”. Por ello, “cuidar a quienes ejercen la profesión es también una responsabilidad de las organizaciones colegiales”. Por otro lado, la actividad divulgativa del Colegio y proyectos como el Museo Veterinario del Colegio Oficial de Veterinarios de Badajoz (MUVET) responden también a la necesidad de acercar la profesión a la ciudadanía. “Es fundamental. Una profesión puede desarrollar un trabajo extraordinario, pero si la sociedad desconoce ese trabajo, resulta mucho más difícil que comprenda su verdadero valor”, sostiene. Cree que “existe todavía una identificación muy fuerte entre veterinaria y clínica de animales de compañía”. Y aunque reconoce que es “una parte importantísima de nuestra profesión”, matiza que es “solo una parte”. “Los veterinarios intervienen diariamente en la prevención y control de enfermedades, la seguridad de los alimentos, la producción ganadera, la vigilancia epidemiológica, el bienestar animal y la salud pública”, sostiene Sánchez Murillo. Por eso conceden “tanta importancia a la divulgación y a nuestra relación con los medios de comunicación”. El objetivo es “explicar qué hacemos y por qué es importante”. Además, el MUVET cumple otra función. “Nos permite conservar y mostrar la historia de una profesión que ha contribuido durante generaciones al desarrollo sanitario, ganadero y social de nuestra provincia”. No en vano, “conocer de dónde venimos también ayuda a entender por qué la veterinaria ocupa hoy una posición tan relevante dentro del concepto One Health”. Los retos de la veterinaria en Badajoz De cara al futuro, Sánchez Murillo identifica varios retos profundamente relacionados entre sí. Por un lado, “debemos garantizar el relevo generacional y la disponibilidad de profesionales en el medio rural”. También es necesario “mantener una formación continua capaz de seguir el ritmo de los cambios científicos y tecnológicos y estar preparados para una situación sanitaria en la que la vigilancia de enfermedades emergentes tendrá cada vez mayor importancia”. A ello se suma la necesidad de “reforzar el reconocimiento social de la profesión”. Badajoz cuenta con “una enorme cabaña ganadera, un importante sector agroalimentario y un territorio eminentemente rural”, por lo que disponer de “una estructura veterinaria sólida no sea únicamente una cuestión profesional, sino también sanitaria y económica”. La digitalización, la inteligencia artificial y las nuevas herramientas diagnósticas y de vigilancia son otros de los retos que cambiarán la forma de trabajar. El desafío está en “incorporar todas estas posibilidades sin perder aquello que constituye la esencia del ejercicio veterinario: el criterio científico, la experiencia profesional, la independencia y la responsabilidad sanitaria”. Para Sánchez Murillo, la profesión se dirige “hacia una veterinaria cada vez más especializada, tecnológica e interdisciplinar, pero también más conectada con los grandes problemas de salud de nuestra sociedad”. En este escenario, considera que “el concepto One Health va a adquirir todavía mayor importancia”. Las enfermedades emergentes, las zoonosis, la resistencia a los antimicrobianos, la seguridad alimentaria o los efectos del cambio climático “no pueden abordarse desde una única profesión”. También se producirá, a su modo de ver, “una transformación tecnológica muy importante”. La inteligencia artificial, el tratamiento de grandes cantidades de datos y los nuevos sistemas de vigilancia y diagnóstico permitirán “trabajar de formas que hace pocos años resultaban difíciles de imaginar”. No obstante, ante este avance, tiene claro que “la tecnología será una herramienta extraordinaria, no un sustituto del profesional”. El conocimiento científico, el criterio clínico y sanitario y la responsabilidad en la toma de decisiones “seguirán dependiendo de veterinarios bien formados”. Como cierre, Sánchez Murillo quiere recordar que “la veterinaria es una profesión sanitaria esencial cuya contribución muchas veces pasa inadvertida precisamente porque una parte fundamental de nuestro trabajo consiste en prevenir problemas antes de que ocurran”. “Detrás de la salud de los animales, de la seguridad de los alimentos, del control de numerosas enfermedades y de buena parte de la vigilancia sanitaria existe el trabajo diario de miles de veterinarios”, puntualiza. En este contexto, la responsabilidad del Colegio pasa por “proteger a esos profesionales, ayudarles a estar preparados para los nuevos desafíos y conseguir que la sociedad conozca y valore cada vez mejor todo lo que la veterinaria aporta a su salud y a su bienestar”. “HOY DEBEMOS ENFRENTARNOS A FENÓMENOS QUE TIENEN UNA DIMENSIÓN GLOBAL: ENFERMEDADES EMERGENTES, CAMBIO CLIMÁTICO, MOVIMIENTOS INTERNACIONALES DE ANIMALES Y PERSONAS, RESISTENCIA A LOS ANTIMICROBIANOS O CAMBIOS EN LOS SISTEMAS DE PRODUCCIÓN”

RkJQdWJsaXNoZXIy NTI5ODA=