IM VETERINARIA #71

25 Una profesión en plena transformación Bajo su experiencia, la profesión veterinaria “ha cambiado enormemente y, probablemente, seguirá haciéndolo a un ritmo todavía mayor”. Sánchez Murillo destaca que se trata de una profesión “cada vez más especializada, tecnificada, diversa y feminizada”. La evolución no se limita a la clínica veterinaria, que “ha avanzado extraordinariamente”, sino que también alcanza la sanidad animal, la seguridad alimentaria, el bienestar animal, la investigación, la salud pública y la vigilancia epidemiológica. Además, recuerda que “hoy debemos enfrentarnos a fenómenos que tienen una dimensión global: enfermedades emergentes, cambio climático, movimientos internacionales de animales y personas, resistencia a los antimicrobianos o cambios en los sistemas de producción”. Todo ello ha reforzado algo que, como señala, los veterinarios conocen desde hace mucho tiempo: “La salud animal, la salud humana y la salud del medioambiente están profundamente relacionadas”. En este sentido, considera que “el enfoque One Health ha permitido que esta realidad tenga una presencia cada vez mayor en el debate sanitario”. También han cambiado los propios profesionales. “Las nuevas generaciones llegan con una magnífica preparación, familiarizadas con la tecnología y con expectativas diferentes sobre su desarrollo profesional, la conciliación y las condiciones laborales”. Ante esta realidad, “la profesión tiene que ser capaz de adaptarse también a esa realidad”. La trayectoria profesional de Sánchez Murillo está muy vinculada a la sanidad animal y al Laboratorio de Sanidad Animal de Badajoz, que actualmente dirige. Desde esta perspectiva, considera que “la evolución ha sido muy importante”. En la actualidad, “disponemos de mejores sistemas de vigilancia, mayor capacidad diagnóstica y protocolos cada vez más desarrollados para actuar ante la aparición de enfermedades”. En una provincia como Badajoz, “con un enorme peso ganadero, la vigilancia sanitaria es especialmente importante”. En los últimos años, además, “estamos viendo cómo enfermedades emergentes o transmitidas por vectores adquieren un protagonismo creciente, lo que obliga a mantener una vigilancia epidemiológica permanente”. El presidente del Colegio extremeño considera importante explicar también qué significa la detección de un foco de enfermedad. “Cuando se detecta un foco de una enfermedad, la noticia puede generar alarma, pero la detección también demuestra que los sistemas de vigilancia están funcionando. Lo verdaderamente preocupante sería que una enfermedad circulase y no fuéramos capaces de identificarla”, apunta. La detección precoz permite “intervenir, establecer medidas de control y bioseguridad y reducir el riesgo de propagación”. Por eso, defiende, “debemos seguir invirtiendo en vigilancia, diagnóstico, prevención y profesionales veterinarios suficientemente preparados”. El relevo generacional en el medio rural En cuanto a las particularidades de la profesión en Badajoz, el experto considera que el enorme peso ganadero hace que “el relevo generacional sea uno de los grandes desafíos del medio rural y la veterinaria no es ajena a él”. Según Sánchez Murillo, “cada vez se encuentran mayores dificultades para cubrir determinados puestos vinculados a la sanidad animal, la clínica de grandes animales, la inspección, la industria agroalimentaria o determinados servicios en zonas rurales”. Sin embargo, aclara que esto no debe interpretarse únicamente como una falta de vocación. “Las nuevas generaciones tienen unas expectativas laborales diferentes y es legítimo que demanden estabilidad, conciliación, reconocimiento y posibilidades de desarrollo profesional”. La cuestión, por tanto, es “cómo conseguimos que el ejercicio veterinario en el medio rural vuelva a resultar suficientemente atractivo”. Y esto resulta especialmente importante en provincias como Badajoz, ya que “mantener una ganadería competitiva, garantizar la sanidad animal, vigilar enfermedades o asegurar la producción de alimentos requiere disponer de veterinarios suficientes y distribuidos por el territorio”. Además, desde los Colegios también existe una responsabilidad en este sentido. A su modo de ver, “debemos facilitar el encuentro entre generaciones, transmitir conocimiento y experiencia y acompañar a los profesionales jóvenes durante sus primeros años”. Porque, como indica el presidente, “el futuro no consiste únicamente en sustituir a quienes se jubilan, sino en conseguir que quienes llegan encuentren una profesión en la que merezca la pena desarrollar toda una carrera”. En este sentido, la formación continua es otra de las áreas a las que el Colegio dedica más atención, ya que “las necesidades cambian constantemente”. En el ámbito de los animales de compañía existe actualmente “una oferta formativa muy amplia”, por lo que también deben buscar “contenidos realmente útiles y diferenciadores”. No obstante, están comprobando “una respuesta especialmente positiva en actividades relacionadas con la sanidad animal y la salud pública”. Un buen ejemplo es la formación desarrollada este año sobre detección de Trichinella spiralis, en colaboración con especialistas en parasitología de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Extremadura. “CUIDAR A QUIENES EJERCEN LA PROFESIÓN ES TAMBIÉN UNA RESPONSABILIDAD DE LAS ORGANIZACIONES COLEGIALES”

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