IM VETERINARIA #71

102 ducir los tiempos de procesamiento y ganar agilidad en la gestión de los reembolsos. La tecnología puede contribuir a hacer el seguro veterinario más sencillo y accesible tanto en el momento de la contratación como cuando el cliente necesita utilizar la cobertura. La simplificación de los procesos administrativos, sostiene, “simplifica el proceso de contratación y de envío de partes, y ayuda a abaratar costes para poder ofrecer un precio lo más competitivo posible”. Sin embargo, el avance tecnológico no implica, en el modelo que plantea Milo, prescindir del componente humano. Al contrario, Llisterri Eyre identifica precisamente la atención personalizada como uno de los elementos centrales de la propuesta de la compañía. “La tecnología es importante para simplificar y agilizar procesos, pero no debe ponerle barreras a un cliente”, resalta. Por este motivo, Milo mantiene un equipo de especialistas disponible para resolver dudas y ayudar a los usuarios en las distintas gestiones relacionadas con sus pólizas. La atención humana abarca desde cuestiones administrativas hasta consultas relacionadas con la salud de los animales a través del servicio de televeterinaria. Para el profesional, esta combinación entre herramientas digitales y asistencia personal constituye una parte esencial de la experiencia que quiere ofrecer la compañía. En este sentido, la tecnología se presenta como una herramienta para facilitar procesos, no como un sustituto de la relación con el cliente. La automatización puede encargarse de determinadas tareas repetitivas o de análisis documental, mientras que las consultas que requieren explicación, acompañamiento o interacción personal siguen contando con profesionales. Evolución del seguro veterinario De cara a los próximos años, Milo plantea como prioridades el bienestar animal y la calidad del servicio. La compañía mantiene una actitud de escucha constante respecto a las necesidades del mercado y que esta información se utiliza para introducir modificaciones tanto en la plataforma tecnológica como en los productos aseguradores. “Estamos obsesionados con la calidad del servicio y con el bienestar de los animales”, resalta. La intención es continuar innovando a partir de las necesidades detectadas entre los tutores y de la evolución del propio sector. Esta apuesta se desarrolla en un mercado que todavía presenta un amplio margen de crecimiento. La comparación con otros países europeos permite visualizar el potencial de expansión de los seguros para animales de compañía en España, aunque el desarrollo del sector dependerá también de la evolución de los hábitos de los tutores, del conocimiento sobre los productos aseguradores y de la percepción del coste de la atención veterinaria. Llisterri Eyre contempla un escenario de fuerte normalización del seguro veterinario durante los próximos años. Su previsión es que la contratación pase a formar parte de las decisiones habituales asociadas a la tenencia responsable de un animal. “En cinco años, el seguro para un perro o un gato Más responsabilidad y mayor previsión El crecimiento del seguro veterinario está relacionado con una cuestión que va más allá de la cobertura económica: la concienciación sobre lo que implica convivir con un animal. Llisterri Eyre cree que todavía existe cierto desconocimiento acerca de las responsabilidades que conlleva tener un perro y relaciona esta falta de concienciación con problemas como los abandonos o la existencia de animales que no reciben una atención sanitaria adecuada. “Es importante concienciar a la sociedad de que un perro no es un pasatiempo, sino que es un miembro más de la familia al que debes educar, alimentar y cuidar de manera adecuada”, asegura. La responsabilidad de los tutores incluye también asumir que la atención veterinaria puede representar un esfuerzo económico considerable. A su juicio, el seguro puede reducir la incertidumbre financiera y facilitar que el animal pueda recibir atención veterinaria cuando la necesite. La cuestión económica adquiere especial relevancia cuando se producen problemas de salud inesperados. Una enfermedad o un accidente pueden generar gastos que no estaban previstos en el presupuesto familiar. Disponer de una cobertura aseguradora permite afrontar estas situaciones con mayor tranquilidad y evitar que el coste sea un obstáculo para acceder a determinados servicios veterinarios. La evolución del mercado se apoya, por tanto, en dos tendencias que avanzan de forma paralela: por un lado, una mayor consideración de los animales de compañía dentro de las familias y, por otro, una creciente preocupación por garantizar su atención sanitaria ante circunstancias imprevistas. será igual de común que tener una mutua privada de salud humana”, subraya. La idea parte de una evolución en la concepción de la propia asistencia veterinaria. Si perros y gatos son considerados miembros de la familia, la previsión de los gastos sanitarios puede terminar integrándose en la planificación económica habitual de sus tutores, del mismo modo que ocurre con otros ámbitos relacionados con el bienestar familiar. “Querremos tener la tranquilidad de que, ante cualquier imprevisto, nuestro perro o gato recibirá la atención veterinaria que necesita sin ni siquiera saber el coste real que pueda tener el tratamiento”, concluye.

RkJQdWJsaXNoZXIy NTI5ODA=