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La suplementación con postbióticos podría constituir una nueva línea de investigación para el tratamiento complementario de la dermatitis atópica canina, una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que provoca picor y lesiones cutáneas y que puede afectar considerablemente al bienestar de los animales. Así lo plantea un estudio desarrollado por ...
La suplementación con postbióticos podría constituir una nueva línea de investigación para el tratamiento complementario de la dermatitis atópica canina, una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que provoca picor y lesiones cutáneas y que puede afectar considerablemente al bienestar de los animales. Así lo plantea un estudio desarrollado por investigadores de la Universidad de Kasetsart, en Tailandia, y publicado el 27 de octubre de 2026 en la revista científica Veterinary Dermatology.
La investigación ha evaluado la eficacia de una preparación de Lactobacillus plantarum L-137 inactivado por calor (HK L-137), un postbiótico con propiedades inmunomoduladoras, como posible complemento de los tratamientos habituales de esta enfermedad.
La dermatitis atópica canina es una patología inflamatoria de carácter hereditario en la que intervienen alteraciones de la barrera cutánea, sensibilización frente a alérgenos y desequilibrios microbianos. En los últimos años, diferentes investigaciones han identificado diferencias en la composición de la microbiota intestinal y cutánea entre perros sanos y aquellos que padecen dermatitis atópica, lo que ha despertado el interés por estudiar el papel de los probióticos y postbióticos en su tratamiento.
Para analizar los posibles beneficios del HK L-137, los investigadores realizaron un ensayo clínico aleatorizado, doble ciego, controlado con placebo y de diseño cruzado, en el que participaron 12 perros diagnosticados de dermatitis atópica, con una gravedad comprendida entre la remisión y formas moderadas de la enfermedad.
Los animales fueron distribuidos inicialmente en dos grupos de seis. Durante 12 semanas, uno recibió diariamente el postbiótico por vía oral, mientras que el otro recibió un placebo. Tras un periodo de lavado de dos semanas, ambos grupos intercambiaron los tratamientos durante otras 12 semanas.
El protocolo permitió mantener el tratamiento con oclacitinib, un medicamento utilizado para controlar el prurito asociado a la dermatitis atópica, así como determinadas medidas de cuidado dermatológico.
Los investigadores evaluaron la gravedad de las lesiones cutáneas mediante el índice CADESI-04 y la intensidad del picor a través de una escala visual cumplimentada por los propietarios. También analizaron diferentes parámetros sanguíneos, marcadores inflamatorios y la composición de la microbiota intestinal.
Uno de los principales resultados fue la disminución estadísticamente significativa de las concentraciones séricas de CCL17 en los animales que recibieron el postbiótico.
Esta quimiocina, también conocida como TARC, participa en los procesos inflamatorios asociados a la respuesta inmunitaria de tipo Th2 y favorece el reclutamiento de determinadas células inmunitarias hacia los tejidos inflamados. Estudios anteriores han relacionado sus concentraciones elevadas con la gravedad de la dermatitis atópica canina.
En el ensayo, los niveles de CCL17 disminuyeron significativamente en el grupo tratado con HK L-137 (p = 0,01), mientras que las concentraciones de proteína C reactiva, otro marcador relacionado con la inflamación, aumentaron significativamente en el grupo de control (p = 0,02).
Sin embargo, estos cambios inmunológicos no se tradujeron en una mejoría clínica estadísticamente significativa.
Aunque las puntuaciones de picor disminuyeron ligeramente en ambos grupos, con una reducción mayor durante la administración del postbiótico, las diferencias no alcanzaron significación estadística. Tampoco se observaron cambios significativos en la gravedad de las lesiones cutáneas, medida mediante CADESI-04, ni en las concentraciones de interleucina 4 e interferón gamma.
Otro de los objetivos de la investigación consistía en determinar si la suplementación con HK L-137 modificaba la composición de la microbiota intestinal.
Los análisis de las muestras fecales no identificaron cambios significativos en la diversidad bacteriana ni en la composición general de las comunidades microbianas.
Aunque se detectaron variaciones en la abundancia de determinadas bacterias, estas se produjeron en proporciones muy reducidas y los investigadores consideran que su relevancia biológica todavía es incierta.
Los autores señalan que, al tratarse de un postbiótico compuesto por bacterias inactivadas, no necesariamente cabría esperar modificaciones importantes de la microbiota intestinal. Sus posibles efectos podrían estar relacionados con mecanismos de regulación inmunitaria que no requieren cambios sustanciales en la composición bacteriana.
La suplementación con HK L-137 fue bien tolerada por los animales participantes. Durante el estudio no se registraron acontecimientos clínicos adversos relacionados con su administración y los parámetros hematológicos y bioquímicos permanecieron estables.
No obstante, los investigadores reconocen varias limitaciones que deben tenerse en cuenta antes de trasladar estos resultados a la práctica clínica.
Entre ellas destacan el reducido tamaño de la muestra, las diferencias en la alimentación de los animales, la ausencia de una evaluación inicial de la microbiota fecal y la utilización simultánea de oclacitinib.
Este último aspecto resulta especialmente relevante, ya que el medicamento actúa sobre diferentes vías de señalización implicadas en la inflamación y el picor, lo que podría haber influido tanto en la respuesta clínica como en los marcadores inmunológicos analizados.
Además, los autores consideran que los periodos de suplementación de 12 semanas podrían resultar insuficientes para detectar determinados cambios en una enfermedad inflamatoria crónica.
Por ello, plantean la necesidad de realizar nuevos ensayos con un mayor número de animales, periodos de seguimiento más prolongados y un control más preciso de los tratamientos farmacológicos concomitantes.
Los resultados sugieren que HK L-137 podría tener efectos sobre determinados mecanismos inmunitarios implicados en la dermatitis atópica canina. Sin embargo, la investigación todavía no permite confirmar que su administración mejore de manera significativa el picor o las lesiones cutáneas, por lo que su posible utilidad como tratamiento complementario deberá establecerse mediante nuevos estudios.
Fuente original: Kiewsiri, C., Patumcharoenpol, P., Kovitvadhi, A. y Chermprapai, S. (2026). Efficacy of Heat-Killed Lactobacillus plantarum L-137 Supplementation in Treatment of Canine Atopic Dermatitis. Veterinary Dermatology. Publicado el 27 de octubre de 2026.